El Gobierno Nacional dejó trascender en las últimas horas que no intervendrá la Asociación del Fútbol Argentino, pese a que mantiene su disputa con el "Chiqui" Claudio Fabián Tapia.
En el Gobierno Nacional intensifican críticas mientras la Casa Rosada estudia alternativas administrativas ante la imposibilidad de intervenir la asociación.
El Gobierno Nacional dejó trascender en las últimas horas que no intervendrá la Asociación del Fútbol Argentino, pese a que mantiene su disputa con el "Chiqui" Claudio Fabián Tapia.
Desde Casa Rosada saben que intervenir una asociación civil es una tarea por demás difícil, más teniendo en cuenta que la mayoría de los socios —es decir, los presidentes de los clubes— están alineados con Tapia.
Es por eso que el oficialismo todavía está tratando de encontrar el flanco para avanzar en contra de la casa madre del fútbol argentino.
En Olivos tienen claro que Tapia tiene mala imagen en gran parte de la sociedad desde hace tiempo. También saben que tiene un fuerte vínculo con el peronismo y por eso decidieron posicionarse en la vereda de enfrente.
Lo hizo el propio Javier Milei, quien aprovechó la disputa entre “Chiqui” Tapia y Estudiantes por el trofeo otorgado a Rosario Central —y el posterior desplante del club presidido por Juan Sebastián Verón — para demostrar su postura.
Es tal la posición del Gobierno que Milei publicó tres fotos distintas con camisetas de Estudiantes. Una de ellas en la reunión más importante que tuvo en toda la semana, con el Canciller de Israel, Gideon Saar.
Pero Javier Milei no es el único que se alzó públicamente en contra de la gestión de Tapia. La exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, anticipó que una vez que asuma como senadora estudiará la situación de la casa madre del fútbol argentino.
Bullrich adelantó que “hay irregularidades en la AFA” y dijo que las investigará desde la Cámara Alta. También se esperan gestos por parte del Banco Central y de la Dirección General Impositiva (DGI).
El Gobierno sabe que intervenir la AFA sería una jugada muy arriesgada que puede terminar jugándole en contra, por eso es que la estrategia va por otro camino.

