Cambio climático: el verdadero rol de Argentina en las emisiones globales
Argentina aporta poco al cambio climático pero tiene altas emisiones per cápita. Un informe revela desafíos estructurales y el peso del agro y la energía.
El cambio climatico tiene razones pero tambien responsablidades ¿cuánto contamina Argentina?
El cambio climatico es, a pesar de personajes como Donald Trump y Javier Milei que lo niegan en forma constante, el gran desafío de nuestra era. A menudo, el debate público carece de las precisiones técnicas y científicas necesarias para comprender la magnitud y la distribución de las responsabilidades.
Para desentrañar el núcleo del debate, es imperativo comprender la naturaleza de los gases de efecto invernadero (GEI), estos compuestos que, aunque esenciales para la habitabilidad térmica de la Tierra, en exceso amenazan con desestabilizar el clima global.
Una reciente investigación llevada a cabo por los especialistas Ana Julia Aneise, Elisabeth Möhle y Daniel Schteingart de FundAr, bajo el título "¿Cuánto contamina Argentina?", analiza el desempeño de Argentina en esta materia. El estudio disecciona el "qué" -e l dióxido de carbono (CO2) derivado de los fósiles, o el metano y el óxido nitroso vinculados al agro- y utiliza la unidad del CO2 equivalente para estandarizar y comparar el impacto de nuestra economía frente a las potencias mundiales.
La métrica de la responsabilidad
Para comprender la posición geopolítica de Argentina en el concierto de las naciones, el informe sugiere observar tres indicadores diferenciados, cada uno de los cuales cuenta una historia distinta sobre la “culpabilidad ambiental”.
El trabajo destaca que en términos de emisiones absolutas actuales, China domina el escenario con el 26% del total global. En esta lista, Argentina ocupa el vigésimo lugar, aportando el 0,8% de las emisiones totales. Si se enfoca hacia la "responsabilidad histórica" –es decir, las emisiones acumuladas a lo largo de las décadas de desarrollo industrial–, Estados Unidos lidera la tabla con un 18%. Aquí, Argentina sube ligeramente al puesto 16, con un 1,1% del acumulado histórico.
Sin embargo, el trabajo destaca que la posición de nuestro país cambia sustancialmente cuando se toma el nivel deemisiones per cápita. Este indicador, que mide la intensidad de las emisiones en relación con la población, muestra que en 2023 cada argentino fue responsable de la emisión de 9,3 toneladas de CO2 equivalente. Esta cifra sitúa al país un 39% por encima de la media mundial.
A nivel regional, el ciudadano argentino promedio emite más que sus pares de Colombia, Chile y México, e incluso supera a habitantes de naciones desarrolladas como Francia y Alemania. Sin embargo, se ubica por detrás de vecinos como Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y lejos de los grandes emisores per cápita como Australia, Canadá y Estados Unidos.
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El sector agropecuario aporta el 38% de las emisiones de CO2 de Argentina que afectan el cambio climático
Argentina, los factores que pesan
¿Qué explica que un país en vías de desarrollo como Argentina emita más por habitante que la media global? La respuesta, según los investigadores, reside en la combinación de tres factores: el nivel de ingresos, la matriz energética y la estructura productiva.
Existe una correlación directa entre riqueza y emisiones: a mayor ingreso, mayor consumo energético. Argentina, al ser un país de ingresos medios-altos, consume más energía que las naciones más pobres. A esto se suma una matriz energética que aún depende fuertemente de los combustibles fósiles, a diferencia de países con mayor penetración de energías limpias. Aquí la buena noticia (como ya contó Sitio Andino) es que nuestro país está cambiando ese esquema y en el mes de octubre, por primera vez en la historia, la generación y consumo de energías renovables superó el 50% del total.
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Pero el factor distintivo es el perfil económico. Mientras que en el promedio mundial la energía explica tres cuartas partes de las emisiones, en Argentina este sector solo representa la mitad. La otra gran porción proviene delcampo. Las actividades agropecuarias generan el 38% de las emisiones nacionales, una cifra muy superior al 12% del promedio global.
Esto no es una anomalía, sino una característica compartida con el bloque regional. Brasil, Paraguay y Uruguay presentan esquemas similares, donde la especialización en la producción de alimentos –y la consiguiente emisión de metano y óxido nitroso– eleva el promedio per cápita por encima de otras economías latinoamericanas más volcadas a los servicios o la minería.
El peso del Norte y Asia y la complejidad Argentina
Al ampliar la mirada hacia el mapa global, la investigación confirma una desigualdad histórica. Europa, América del Norte y Asia concentran el 82% de las emisiones acumuladas en la historia. Esto se debe a su temprana industrialización y a que albergan a la vasta mayoría de la población mundial.
Sudamérica, por el contrario, aparece como un actor secundario en el volumen total. Con solo el 5% de la población mundial, la región es responsable del 7,1% de las emisiones actuales y del 8,5% de las históricas.
El estudio de FundAr concluye que, si bien las potencias del norte global han comenzado a reducir sus emisiones gracias a la transición energética, su responsabilidad histórica sigue siendo preponderante. Asia, por su parte, ha protagonizado un ascenso vertiginoso desde 1970, pasando de explicar el 27% al 56% de las emisiones actuales, impulsada por la industrialización de los "tigres asiáticos" y la consolidación de China.
Para los investigadores, el caso argentino expone la complejidad de la “diplomacia climática”: un país con un aporte marginal al calentamiento global, pero con una economía carbono-intensiva por habitante, difícil de descarbonizar sin afectar su principal motor económico, el agro.