En septiembre de 2025, un repartidor de plataformas de entrega en Argentina debió completar en promedio 461 pedidos para sostener económicamente un hogar tipo de cuatro integrantes, según un informe reciente de la Fundación Encuentro.
El indicador APP revela cuántos pedidos debe realizar un repartidor para cubrir gastos esenciales y muestra la precariedad del trabajo en plataformas.
En septiembre de 2025, un repartidor de plataformas de entrega en Argentina debió completar en promedio 461 pedidos para sostener económicamente un hogar tipo de cuatro integrantes, según un informe reciente de la Fundación Encuentro.
Este dato, unido al valor promedio del pedido de 2.553,60 pesos, evidencia la magnitud del esfuerzo laboral requerido por quienes trabajan en la economía de plataformas, un fenómeno cada vez más presente en el espacio urbano y social del país.
La Fundación Encuentro presentó el Coeficiente de Alcance del Pedido Promedio (APP), un novedoso indicador que traduce en cantidad de pedidos el costo de vida y distintos niveles de subsistencia, partiendo del valor promedio que un repartidor cobra por pedido, sin incluir propinas y que se transforma en un insumo más que importante en medio de la discusión de la reforma laboral que propone el Gobierno de Javier Milei.
La APP considera parámetros como la Canasta Básica Total, para un hogar tipo, pero también incluye variables que van desde la alimentación individual hasta la crianza de hijos y el pago de impuestos mínimos, reflejando así la compleja realidad económica de estos trabajadores. Por ejemplo, para cubrir solo la alimentación personal, un repartidor debe realizar alrededor de 67 entregas mensuales, mientras que sostener a un hijo implica casi 190 pedidos, cifras que han ido en aumento en los últimos meses pese a que el precio promedio por pedido se mantuvo estable.
El trabajo en plataformas carece de parámetros claros: no existen convenios colectivos, estadísticas oficiales ni referencias salariales precisas, lo que genera un vacío en la regulación y visibilidad de las condiciones laborales de los repartidores. Además, estos trabajadores enfrentan costos operativos propios no contemplados en sus ingresos, como combustible, mantenimiento, planes de datos y la carga fiscal del monotributo. Esto convierte al indicador APP en una herramienta esencial que permite dimensionar de manera objetiva y replicable el esfuerzo necesario para sostener un nivel de vida básico y, al mismo tiempo, arroja luz sobre la precariedad estructural que caracteriza a este tipo de empleo.
Los trabajadores de plataformas deben entregar más de 450 pedidos para cubrir los gastos de la canasta básica y su trabajo
El informe subraya que la economía de plataformas ha transformado profundamente la organización del trabajo y los ingresos, especialmente para jóvenes y migrantes, quienes a menudo deben realizar jornadas prolongadas, sin descansos, y enfrentarse a variaciones inesperadas de demanda y condiciones externas. En este contexto, para alcanzar el ingreso promedio individual de Argentina, un repartidor debe completar 344 pedidos mensuales, y llegar al salario mínimo vital y móvil requiere 126 entregas; todo ello sin descuidar gastos básicos como el alquiler, que puede significar más de 270 pedidos mensuales para un departamento promedio en la ciudad de Buenos Aires.
La Fundación advierte que el Coeficiente de Alcance del Pedido Promedio no pretende ser un análisis exhaustivo del trabajo en plataformas ni cubrir todas sus aristas, sino solo establecer un parámetro económico concreto que facilite la comprensión pública y política del esfuerzo real y las condiciones de vida de los repartidores.
Los especialistas de la Fundación señalan que, al poner en números la relación entre el trabajo realizado y los costos de vida, la APP ofrece un punto de partida para la discusión sobre derechos laborales, políticas públicas y organización colectiva en un sector que hasta ahora ha vivido en la opacidad y la precariedad.
Los datos de la Fundación se vuelven clave en medio de la discusión de la reforma laboral, que según diversas versiones avanza sobre los derechos de los trabajadores registrados y toma como referencia los supuestos modelos emprendedores como los de trabajadores de aplicaciones.

