La victoria de Javier Milei en las recientes elecciones legislativas ha provocado un viraje de expectativas en el mercado financiero local e internacional, desencadenando una jornada de euforia histórica para los activos argentinos.
Los mercados reaccionan con euforia tras la victoria de Javier Milei: suben bonos y acciones como nunca en la historia, cae el dólar y mejora la expectativa.
La victoria de Javier Milei en las recientes elecciones legislativas ha provocado un viraje de expectativas en el mercado financiero local e internacional, desencadenando una jornada de euforia histórica para los activos argentinos.
Tal como lo adelantó Sitio Andino, tras los comicios, la plaza financiera interpretó que el electorado ratificó el rumbo económico decidido por el oficialismo, lo que resultó en una inmediata y fuerte caída de la cotización del dólar (aunque al cierre recuperó los niveles de comienzos de la semana pasada) y un alza sin precedentes en bonos y acciones. Este movimiento, que algunos operadores describieron como el escenario más optimista esperado, consolida una apuesta por la gobernabilidad y la estabilidad, condiciones que el mercado considera necesarias para transformar el rebote actual en un ciclo sostenido de crecimiento.
La primera reacción significativa se observó en el mercado cambiario, históricamente sensible a la incertidumbre electoral. La extrema dolarización con la que los agentes ingresaron a los comicios rápidamente se revirtió, provocando que el dólar mayorista aflojara con fuerza hasta un 10% en la apertura, ya que las expectativas más alentadoras descomprimieron las tensiones preelectorales.
El promedio del tipo de cambio que realiza el Banco Central (BCRA) se ubicó este lunes en $1.356,627 para la compra y $1.424,948 para la venta. El dólar mayorista, que había cerrado la semana previa a $1.492, se desplomó a $1.435, aunque moderó su caída y terminó casi $100 por encima del mínimo intradiario. Similarmente, los dólares financieros experimentaron una intensa descompresión: el Contado con Liquidación (CCL) cayó 6,6% a $1.463,12 y el MEP perdió 6,3% a $1.451,78. Incluso el dólar blue, que había cerrado a $1.525, perdió más del 5,2%, ubicándose en $1.450.
La sensación del mercado es que, a medida que mejore el panorama político y económico, la demanda de dólares debería aflojar y la oferta incrementarse, vislumbrando una mayor estabilidad cambiaria y progresos en la desinflación. En este contexto, el mercado de futuros también reflejó la nueva tendencia, con mermas de hasta 10%, aunque luego moderaron la baja.
A pesar de la señal de tranquilidad, el mercado insiste en que el tipo de cambio está bajo, y existe la expectativa latente de que se necesite recalibrar el valor por cuestiones de competitividad. No obstante, la victoria del oficialismo sugiere que no se darán cambios bruscos, reduciendo la presión dolarizadora.
Desde el lado de los analistas que aúnan en su mirada la política y la economía, sugieren cierta cautela, ya que lo importante comenzará en diciembre con la renovación del Congreso y la capacidad del oficialismo (a pesar de su crecimiento) de generar y sostener convocatorias y alianzas que doten de institucionalidad manifiesta sus propuestas de reformas.
Si la reacción del mercado cambiario fue significativa, el entusiasmo en los mercados de capitales fue explosivo. Los ADRs (papeles internacionales) de compañías argentinas en Wall Street volaron hasta casi 50%, y el S&P Merval anotó su mayor avance en lo que va del siglo, subiendo un 21,7% en pesos y un 30,7% en su contraparte en dólares.
El segmento de renta fija no fue ajeno a este optimismo. Los bonos Globales en dólares treparon con fuerza hasta 24,8%, liderados por el Bonar 2035. Este impulso obedece a la expectativa de una segunda etapa en la que se lleven adelante las reformas económicas, lo que se ha traducido en la caída del Riesgo País a niveles históricamente bajos.
El Riesgo País retrocedió de los 1.081 puntos básicos con que cerró el viernes preelectoral a la zona de los 600 puntos, una baja cercana a los 481 puntos básicos. La meta del Gobierno y de los principales jugadores de Wall Street -incluidos JP Morgan, Goldman Sachs, Citi y Bank of America (BofA)- es reducir el indicador hasta la zona de 400 puntos básicos.
El BofA anticipó que la continuidad del respaldo del Tesoro de Estados Unidos ofrece una “red de seguridad”. Este respaldo se materializaría en una línea de swap y la posible conformación de un paquete de financiamiento adicional. Este esquema de garantía implícita es crucial, ya que proveería el marco de confianza necesario para motorizar una recompra agresiva de títulos bajo ley extranjera, lo que consolidaría la baja sostenida en los rendimientos y abriría la discusión sobre el regreso a los mercados voluntarios de deuda hacia 2026.
La creencia de los mercados, siempre prestos a simplificar al máximo los análisis sociales y políticos como si fuera un Excel, es que la victoria electoral le otorga a Javier Milei el capital político necesario para acelerar las reformas estructurales.
Sin embargo, la realidad y la política marcan que el camino es largo, y por eso quienes sugieren cautela parecen los más acertados al analizar los escenarios por venir.
Si bien la caída proyectada del Riesgo País obedece en gran medida a las expectativas, sin avances reales -como equilibrio fiscal, acumulación de reservas y credibilidad- la baja técnica podría ser transitoria, y el riesgo de rebote permanece.
El foco de los próximos seis meses estará puesto en si la nueva composición del Congreso permitirá avanzar con la agenda oficial, que incluye la reforma laboral, la reforma fiscal y un eventual proceso de privatizaciones. La lectura política es que el oficialismo sale fortalecido frente a una oposición fragmentada, lo que refuerza la previsibilidad y alimenta la convicción de los inversores privados para comprar deuda argentina.
La respuesta del mercado a los resultados electorales ha sido una explosión de optimismo, pero el optimismo no es nunca una variante de la realpolitik.

