Garrafas, pantallas y monóxido de carbono: cómo evitar tragedias en pleno invierno
Las intoxicaciones por monóxido de carbono, incendios y accidentes con garrafas encienden alarmas en Mendoza. ¿Cuál es el control casero que puede prevenir tragedias?
Cómo calefaccionar la casa con garrafas sin riesgos: las claves de un gasista matriculado
Las bajas temperaturas que atraviesa Mendoza no solo intensificaron el uso de estufas, braseros y garrafas para calefaccionar los hogares, también provocaron una preocupante sucesión de accidentes domésticos e intoxicaciones por monóxido de carbono. Cada invierno, esta combinación pone en riesgo la vida de cientos de familias, pero también es un llamado a extremar recaudos.
A estos hechos se sumó una de las tragedias más impactantes: la muerte de una mujer de 89 años, quien sufrió quemaduras fatales al intentar encender una pantalla de gas.
Calefacción: el problema no suele ser la garrafa, sino cómo se utiliza
Frente a este escenario, el gasista matriculado Yamil Jaled Adaro (M.P. 1100000594) dialogó con SITIO ANDINO y explicó cuáles son los errores más frecuentes que cometen las personas al calefaccionar sus viviendas y qué medidas simples pueden marcar la diferencia entre un invierno seguro y un accidente.
Para el especialista, muchas de las emergencias registradas durante el invierno tienen un origen común: el desconocimiento al utilizar ciertos artefactos y la falta de información sobre cómo emplearlos correctamente. "El mal uso de las garrafas es más por una ignorancia o por la persona que por el sistema en sí", comienza. Y añadió: "Hoy en día una garrafa con su regulador correspondiente es muy segura".
"Hoy en día una garrafa con su regulador correspondiente es muy segura", explicó el gasista matriculado Yamil Jaled Adaro.
Sin embargo, aclaró que la mayoría de las intoxicaciones por monóxido de carbono no están relacionadas con la garrafa, sino con la ausencia de ventilación dentro de la vivienda. "La gente no le da mucha importancia a esto. Cuando hace mucho frío, las rejillas que permiten ingresar oxígeno las tapan con medias, cartones o cualquier cosa para que no entre aire. Ahí empieza el problema".
Según indicó, cuando un calefactor o una pantalla realiza una combustión deficiente y el ambiente permanece completamente cerrado, el aire pierde oxígeno y comienza a acumularse monóxido de carbono, un gas altamente tóxico que no tiene color ni olor.
La ventilación nunca debe bloquearse
Aunque durante las jornadas de frío extremo la tendencia sea cerrar completamente puertas y ventanas para conservar el calor, el especialista insistió en que siempre debe existir una mínima renovación del aire. "Aunque sea uno o dos centímetros de una ventana abierta permiten que entre aire nuevo. Si no, empiezan los dolores de cabeza, las náuseas y el malestar. Es una señal de alerta", advierte.
"Cuando uno entra a una vivienda demasiado calefaccionada, muchas veces enseguida siente presión en la cabeza. Ahí hay que ventilar inmediatamente para renovar el aire".
Adaro señaló que muchas personas minimizan esos síntomas iniciales y continúan utilizando la calefacción, cuando en realidad podrían estar frente a una intoxicación por monóxido de carbono. Los recientes casos ocurridos en Godoy Cruz y Las Heras, donde cuatro personas debieron ser hospitalizadas tras utilizar braseros en ambientes sin ventilación suficiente, reflejan precisamente ese riesgo.
El control con agua y detergente que puede detectar una pérdida de gas
Entre las recomendaciones más importantes, el gasista destacó un procedimiento sencillo que cualquier persona puede realizar antes de encender una pantalla de gas conectada a una garrafa.
El método consiste en:
Abrir la válvula de la garrafa sin encender el artefacto;
Preparar una esponja con agua, jabón o detergente;
Pasarla por todas las uniones del regulador, la manguera y las conexiones;
Observar si aparecen burbujas,
De ser así, cerrar la válvula inmediatamente.
"Si aparecen burbujas, significa que hay una pérdida de gas y no se debe encender la pantalla hasta solucionar el problema". Solo cuando se verifica que no existe ninguna fuga puede procederse al encendido del equipo.
Al sentir mucho olor a gas en el hogar "lo primero siempre es ventilar, después cerrar la llave de paso y llamar a un gasista matriculado para que identifique la pérdida".
Qué hacer si hay olor a gas dentro de una vivienda
Otra de las consultas más frecuentes durante el invierno tiene que ver con la presencia de olor a gas. En esos casos, el especialista fue categórico. "Lo primero siempre es ventilar. Después cerrar la llave de paso y llamar a un gasista matriculado para que identifique la pérdida."
También explicó que cada artefacto de gas debe contar con su propia llave de corte y recordó que, si el olor proviene del medidor o de la red ubicada fuera de la vivienda, corresponde comunicarse con la empresa distribuidora.
Además, advirtió sobre una conducta que todavía muchas personas mantienen: "Si hay mucho olor a gas, no hay que prender la luz ni accionar interruptores. Una chispa eléctrica podría generar una explosión".
Niños, mascotas y objetos inflamables: otros riesgos frecuentes
Más allá de las pérdidas de gas y del monóxido de carbono, el especialista recordó que durante el invierno también aumentan los accidentes por quemaduras e incendios.
Por eso recomendó:
Mantener las pantallas y estufas alejadas de colchones, cortinas y muebles,
No dormir con los artefactos demasiado cerca de la cama,
Evitar que niños pequeños jueguen cerca de las estufas,
Controlar que las mascotas no puedan golpearlas o volcarlas accidentalmente.
Respecto al incendio ocurrido días atrás en una vivienda de Vista Flores, donde una estufa a leña mal instalada habría originado el fuego, Adaro recordó que muchas veces el problema no es únicamente la instalación inicial."Muchas veces también es falta de mantenimiento o de controles periódicos", detalló.
Monóxido de carbono: cómo evitar una intoxicación.
Intoxicación por monóxido de carbono: cuándo pedir ayuda de inmediato
Si una persona presenta dolor de cabeza, náuseas, mareos o malestar mientras utiliza sistemas de calefacción, la prioridad es abandonar el ambiente, abrir puertas y ventanas y solicitar asistencia médica si los síntomas persisten o afectan especialmente a adultos mayores, niños o personas con enfermedades preexistentes.
En un invierno donde las bajas temperaturas obligan a mantener los hogares calefaccionados durante gran parte del día, los especialistas coinciden en un mismo mensaje: una rejilla destapada, una ventana apenas abierta o una simple revisión con agua y detergente antes de encender una garrafa pueden convertirse en medidas decisivas para evitar una nueva tragedia.