La depresión es una de las problemáticas de salud mental más comunes pero menos comprendidas de nuestro tiempo, con manifestaciones que varían profundamente según la edad y que, en casos graves, pueden interferir con la vida cotidiana. En Mendoza, la conmemoración del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión impulsa a reflexionar sobre la importancia de reconocer los signos, brindar apoyo y derribar estigmas para un abordaje adecuado.
Según datos comparativos entre 2017 y 2021, existen estudios a nivel nacional que permiten observar un aumento en laprevalencia de depresión tras la pandemia: mientras que en 2017 se estimaba que entre un 5% y un 8% de la población padecía este trastorno —de acuerdo con un trabajo realizado por la Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA) y la Escuela de Medicina de Harvard—, en 2021 los valores oscilaron entre el 12% y el 20%, de acuerdo con una investigación de la Universidad de Buenos Aires y Conicet.
Aunque estos estudios tienen varios años, la práctica clínica diaria indica que la prevalencia podría ser aún mayor en la actualidad. Para comprender cómo se presenta este trastorno en diferentes etapas de la vida, y cuál es el escenario en la provincia de Mendoza, SITIO ANDINO conversó con el Dr. Manuel Vilapriño, director de Salud Mental y Consumos Problemáticos.
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Dr. Manuel Vilapriño, director de Salud Mental y Consumos Problemáticos de Mendoza.
Foto: Cristian Lozano
Cuando el malestar se esconde: señales de depresión en niños, adolescentes y adultos
Uno de los puntos centrales que remarcan desde la Dirección deSalud Mental es que la depresión no se expresa igual en todas las etapas de la vida. En los adultos, el cuadro suele ser más típico y reconocible. “Aparece con mayor claridad la pérdida de la capacidad de disfrute, la falta de energía vital, la baja autoestima, los reproches, la culpa y los trastornos del sueño”, detalló Vilapriño.
En cambio, en los niños, la depresión suele presentarse de forma más atípica y, por eso, muchas veces pasa inadvertida. “Difícilmente un niño diga ‘ya no disfruto’ o exprese tristeza continua. Lo que vemos es retraimiento, irritabilidad, cambios en el sueño o en el apetito”, explicó. Estos signos, que se manifiestan principalmente en la conducta, requieren de una observación atenta por parte de las familias, la escuela y el sistema de salud.
“Más del 50% de los cuadros depresivos están asociados a problemas de ansiedad, consumo de sustancias, trastornos alimentarios u otras enfermedades mentales”, explica Manuel Vilapriño.
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En los adolescentes, la situación es más compleja, ya que algunos síntomas pueden confundirse con comportamientos propios de la edad. “Muchas familias dicen: ‘¿Cómo va a estar deprimido si sale con amigos?’. Pero cuando uno habla con el adolescente, aparece otra cosa: ‘salgo, pero lo disfruto menos, hablo menos, me vuelvo antes’”, relató el especialista. En esta etapa también son frecuentes la irritabilidad, el aburrimiento persistente y la pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras.
El trabajo de Mendoza: avances y desafíos
En Mendoza, el sistema de salud ha avanzado en la implementación de registros epidemiológicos y en la incorporación de herramientas que permiten una mejor comprensión de la situación local. Aunque aún no existían estudios poblacionales detallados sobre depresión en la provincia, se han desarrollado investigaciones enfocadas en el suicidio y el consumo de sustancias, que son problemáticas estrechamente vinculadas al malestar emocional.
Vilapriño explica que estos registros permiten identificar con mayor claridad qué sectores de la población son más vulnerables, destacando especialmente a niños, adolescentes y adultos jóvenes. No obstante, subraya que los estudios de campo requieren recursos, tiempo y estrategias específicas, por lo que se avanza de forma progresiva en su ejecución.
A diferencia de otras enfermedades, la depresión no cuenta con marcadores biológicos. “No hay análisis de sangre ni estudios de imágenes que diagnostiquen depresión. El diagnóstico surge de la clínica: de lo que vemos, de lo que escuchamos, de la conducta y de lo que siente la persona”, explicó Vilapriño.
Otro aspecto que complejiza su abordaje es que se trata de una enfermedad altamente comórbida. “Más del 50% de los cuadros depresivos están asociados a problemas de ansiedad, consumo de sustancias, trastornos alimentarios u otras enfermedades mentales”, señaló. Esta superposición de síntomas hace que muchas veces la depresión quede enmascarada y no sea detectada a tiempo.
Desde el sistema de salud mendocino advierten que la alta demanda es hoy uno de los principales desafíos. “Tenemos muchísimas consultas en hospitales y centros de salud por cuadros depresivos asociados a ansiedad y consumo. La prevalencia ha crecido a nivel mundial y Mendoza no está ajena a esa realidad”, sostuvo el funcionario.
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La escucha activa de un familiar, amigo o profesional de la salud es fundamental para la detección temprana de la depresión.
Foto: Web
La importancia de la detección precoz
Uno de los ejes centrales de la política sanitaria actual es el fortalecimiento del primer nivel de atención. “Mientras más precoz es el diagnóstico, mejor es la respuesta al tratamiento y el pronóstico. Cuando nos demoramos, los cuadros se agravan y se vuelven más resistentes”, explicó Vilapriño.
Por ese motivo, durante el último año se profundizó la capacitación de profesionales que trabajan en centros de salud: médicos de familia, médicos generales, trabajadores sociales y otros integrantes de los equipos. “No se trata de formar psiquiatras o psicólogos fuera de su carrera, sino de que cada profesional pueda detectar señales de sufrimiento mental dentro de su incumbencia”, aclaró.
Para contención y orientación en salud mental en Mendoza, comunicarse al número 148 opción 0. La línea funciona las 24 horas los 365 días del año. Es un servicio gratuito y confidencial.
Además de la formación técnica, el especialista remarcó la necesidad de mejorar la escucha. “No es solo identificar síntomas. Es abrir la cabeza y el corazón para entender el sufrimiento mental. Detrás de muchas enfermedades físicas hay depresión, ansiedad o consumo, y la persona no siempre se anima a decirlo”, señaló.
Romper el estigma y hablar de depresión
El estigma asociado a la depresión —aunque ha disminuido con los años— aún persiste y muchas personas no se animan a expresar lo que sienten por miedo al juicio o al rechazo. “Entendemos completamente a quienes no se animan a hablar. El rótulo sigue existiendo”, afirmó Vilapriño. Sin embargo, alentó a quienes atraviesan un cuadro depresivo a expresar lo que sienten y a buscar ayuda en personas de confianza y en el sistema de salud.
Esta enfermedad no es una debilidad ni una elección personal, es una enfermedad con componentes genéticos, psicológicos, sociales y biológicos, que requiere de abordaje y acompañamiento. “La depresión puede afectar a cualquiera, pero tiene tratamiento y tiene recuperación. Si el diagnóstico es adecuado y temprano, la persona puede volver a ser quien era antes”, concluye el funcionario.
Laura Bielli, jefa de salud mental del Hospital Teodoro J. Schestakow de San Rafael
Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de un trastorno mental frecuente, que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. A su vez, es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad. Por este motivo, la jefa del área de Salud Mental del Hospital Teodoro J. Schestakow de San RafaelLaura Bielli, respondió algunos interrogantes claves ¿Sabemos qué es la depresión? ¿Cuáles son los factores contribuyentes y su prevención? ¿Cómo debe tratarse dicho trastorno?.
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