Cuando volvés y el mundo ya no es el mismo (entre la vorágine y las vacaciones)
Entre vacaciones y tecnología, volver a la rutina ya no es solo retomar el trabajo: implica filtrar, pausar y cuidar la cabeza en un mundo que no frena.
Cuando volvés y el mundo ya no es el mismo (entre la vorágine y las vacaciones). Imagen generada por IA.
El verano llega con la promesa de las vacaciones, y las vacaciones, con ese merecido y anhelado descanso. Ese retiro, esa pausa a lo cotidiano, así como llega, se va, terminando siempre antes de lo que nos gustaría. Meses deseando, semanas planificando… y listo. Se terminó. Toca volver al mundo de las cuentas, del trabajo, de las noticias, de las decisiones. Toca continuarjusto ahí donde lo habíamos dejado.
Esta vez me paso algo bastante llamativo: volví y el mundo ya no era el mismo. ¿Te ha pasado?
Al menos, en eso ando yo. Entre el letargo y la modorra de recién haber desembarcado. Todavía con mente del turista, pero explorando (más que descubriendo) cómo pudo haber cambiado tanto el escenario en cuestión de semanas. Casi como en esas películas de ciencia ficción donde, de un día para otro, el barrio aparece vacío, transformado, irreconocible. ¿Exagero? Dejame explicarme…
Novedades que transforman mundos
Más allá de invasiones extranjeras, los despidos masivos y la reconfiguración de la matriz laboral, arranquemos por algo sencillo: Wikipedia cumplió 25 años. Un aniversario que me despierta cierta nostalgia y el recuerdo de cómo el tiempo acomoda incluso las promesas y las advertencias más extremas. ¿Quién no escuchó alguna vez el clásico “no acepto Wikipedia como fuente”? Hoy hablar de Wikipedia suena casi inocente frente a los desafíos educativos actuales. Entre reflexiones por la ultrapersonalización de la educación, leía hace poco a una profesora universitaria que contaba cómo, al anunciar que el examen debía rendirse sin mochilas ni celulares, 20 de sus 80 estudiantes se retiraron de inmediato del aula.
A veces pareciera que la IA es solo una distracción de todo lo que está pasando en tecnología.
También pasó el CES 2026, el evento de tecnología más grande del mundo que vuelve cada año para confirmarnos que el futuro es hoy. Las novedades fueron impactantes: televisores transparentes, 3D sin gafas, hologramas IA, neurotecnologías, robots razonadores, cámaras ultrainteligentes. Este año, la robótica fue (y será) el protagonista principal y empieza a acercarse, cada vez más, a nuestros hogares. Entre el asombro y las dudas. En el cine se veía más simpático, ¿no?
Además, quedó en evidencia el nuevo auge de influencers IA. Con costos cada vez más accesibles gracias a herramientas como Kling AI y Higgsfield, se multiplicaron por cientos ( ¿puro slop?). Con la guardia baja -y por primera vez- caí en los encantos deNia Noir, una influencer que tardé en identificar como inteligencia artificial. Sus movimientos, sus gestos y los detalles no mostraban señales evidentes de generación artificial. Ya lo veo con claridad, pero tuve que recalibrar mi “sentido arácnido” de identificación de deep fakes. Me sentí, literalmente, como ese meme de “empiezas a ver menos imágenes IA” (upss!).
holograma IA
La IA y los hologramas profundizan un mundo laboral inmersivo, donde el límite entre trabajo y descanso se diluye.
Como si fuera poco, se lanzó Claude Cowork de Anthropic: una IA que, a través de MCP, puede controlar acciones directas en tu computadora, como crear archivos, ordenar carpetas, hacer búsquedas y devolver resultados completos. El avance es notable, aunque rápidamente quedó opacado por OpenClaw (antes llamada Clawbot y Moltbot). Esta última es, sin exagerar, una bestialidad. Desarrollada por una sola persona -sin una gran empresa detrás- ofrece funcionalidades que rozan la ciencia ficción. Por ejemplo, le podés pedir que mire un video de YouTube, que lo transcriba y que lo convierta en una infografía; ayudarte a aprender un tema creando una canción para recordarlo; pedirle que explore la redes sociales de un amigo para que elija y le compre un regalo de cumpleaños para alguien que no sabés qué quiere. Se lo pedís y lo resuelve. Incluso puede mandarte un WhatsApp. Maravilloso, sí. Pero también riesgoso: tiene múltiples vulnerabilidades que no pasan desapercibidas (no recomendable si no tenés conocimientos técnicos avanzados).
Y por si faltaba algo más, apareció Genie3 (y hace días, la versión open source de Alibaba Lingbot), un proyecto que, al menos en laboratorio, me dejó con los ojos como platos. Es un modelo de IA para la creación de mundos. Literalmente. Con un simple prompt, permite generar entornos completos, estilo videojuego, totalmente navegables. Ya circulan en la web recreaciones de juegos clásicos, pero también escenas insólitas: paquetes de cigarrillos recorriendo estaciones de metro o aviones de papel sobrevolando cataratas. Por ahora, solo está disponible en los planes más avanzados de Google AI, pero anticipa algo que vengo imaginando hace tiempo: así como antes los chicos inventaban mundos de fantasía para compartir con amigos, pronto estaremos creando nuestros propios universos inmersivos.
Y, como si todo esto no alcanzara, estamos probablemente a un puñado de días del lanzamiento deArtemis II, el nuevo proyecto espacial de la NASA que busca volver a llevar humanos a la Luna.
ansiedad fomo
Entre el miedo a perderse algo y a equivocarse, el descanso se vuelve frágil.
En apenas un mes, la cantidad de anuncios y avances resulta abrumadora (y se siente en el cuerpo). Videos y más videos, noticias que se superponen, múltiples idiomas, múltiples miradas. Todo parece grandioso, urgente, imperdible.
Darle sentido a este caudal exige un esfuerzo cognitivo enorme. Hace poco charlábamos sobre estrategias para desenchufarse, unoda a la dieta cognitiva digital. La versión más romántica es la decisión consciente de ignorar, a propósito, lo que pasa en redes. Una ignorancia sana para cuidar la integridad mental. En mi caso (y quizá el tuyo), no siempre es una opción: mi trabajo me pide estar al tanto de tendencias y novedades, entenderlas y compartirlas. Y ahí aparecen -una y otra vez- conceptos que no se apagan con el tiempo, sino que se intensifican.
Te presto estas palabras, quizás, para ponerle nombre a lo que te pasa y ver qué hacemos con eso.
FOMO (Fear Of Missing Out) Esa inquietud silenciosa que aparece cuando sentís que algo importante está pasando… y vos te lo estás perdiendo. Mirás el celular en la cena de un viernes por la noche, espiando el recital o la fiesta que te perdiste. Actualizás constantemente el feed o o te pegás un panzazo de noticias, para estar al tanto de las últimas novedades. Decís que no, pero en realidad no es interés o ganas reales, tan solo esa ansiedad de no querer perderte nada. Aunque sinceramente ese “algo” no sea tan relevante.
FOBO (Fear Of Better Options) El primo moderno del FOMO. No es miedo a perderte algo, sino miedo a elegir y que se te pase una oportunidad mejor. Elegís un trabajo, pero seguís mirando ofertas. Elegís una serie, pero dudás si no habrá otra mejor. El FOBO no te deja disfrutar, porque siempre estás pensando en esa alternativa que quizás nunca existió.
JOMO (Joy Of Missing Out) La contracara. Después de tanto ruido, aparece el placer de no estar en todos lados. Quedarte en casa sin culpa. Perderte las noticias a drede. Apagar notificaciones y sentir alivio. Entender que no todo es urgente ni todo es para vos. No es aislarse, es elegir con conciencia qué sí… y soltar el resto.
Infoxicación Estar tan lleno de información que ya no podés digerir nada. Titulares sin profundidad, videos encadenados, opiniones mezcladas con noticias, alertas constantes. No es falta, es exceso. Y el resultado es sentirse cansado, saturado, confundido. Como después de una dieta de comida chatarra, pero para la cabeza.
descanso desayuno
Cuidar la cabeza requiere decisión, constancia y pausa.
A veces estos términos suenan bonitos, académicos, profesionales. Pero es fácil en la teoría y muy difícil de sostener en la práctica. Seguramente esta nota sea más un ejercicio de poner los patitos en orden. Un recordatorio personal y abierto: cuidarnos, hacer pausas, poner en juego las habilidades necesarias y limitar los tiempos de uso (sí, reconfiguré todas mis apps).
El año recién empieza. Las novedades y los cambios no van a ser pocos. Mantengamos ese espíritu de comienzo, bajemos un cambio cuando haga falta y recordemos algo simple: esto recién empieza.