jueves 22 sep 2022
Investigación

El "Camino del Cobre": cómo se introduce en el mercado ilegal

En un allanamiento secuestraron ocho toneladas de cobre y varios kilos de cables en una chacarita de Maipú. Cómo actúan quiénes están detrás del "negocio".

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Por Hernán Adrover 13 de agosto de 2022 - 10:00

Este jueves se realizó un importante allanamiento en una conocida chacarita en el departamento de Maipú y los resultados fueron positivos. Los policías de la División de Delitos Económicos recuperaron más de 8.000 kilos de cobre que habían sido robados y que iban a ser comercializados en el mercado ilegal. Cómo es el accionar de los encargados de las chacaritas para obtener ganancias millonarias y hacia qué provincia envían el cobre.

En los últimos meses se han desarrollado diferentes allanamientos con el fin de terminar con el robo y posterior comercialización de cobre y cables de diferentes empresas de la provincia. Entre ellas, las más afectadas son Edemsa, YPF y Telefónica.

En cuanto a la empresa que distribuye la electricidad, las pérdidas equivalen a kilos y kilos de cobre, el cual los delincuentes obtienen de sustraer transformadores de la vía pública. Edemsa, según un informe presentado por la Gerencia de Auditoría Interna el 09/02/2022, surge que durante el período 2021-2022, se cuentan 308 robos de transformadores y 174 tentativas.

Por este tema del robo de cables y cobre, la senadora radical Mercedes Rus presentó este año un proyecto con el objetivo de establecer un marco normativo específico que aporte a la trazabilidad del control sobre el cobre y metales no ferrosos.

"Lo que viene hacer este proyecto en concreto es establecer y regular un sistema especifico que haga al control y a la fiscalización de la compra y venta del cobre. Estamos analizando un delito que viene en aumento", indicó la senadora en una nota que le brindó en junio a Radio Andina.

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Por esa razón se han desarrollado diferentes medidas tendientes a evitar este delito. En mayo y junio se incautaron casi 500 kilogramos de cobre en dos allanamientos que se realizaron en Guaymallén y Maipú, respectivamente.

El último allanamiento se realizó este jueves en una chacarita, ubicada en Azcuénaga y Rodríguez Peña, en Maipú. Allí demoraron a un sujeto de 46 años que quedó a disposición del fiscal Juan Manuel Sánchez, de la Unidad Fiscal de Delitos no Especializados.

Los detenidos por estas causas, generalmente y si no tienen antecedentes previos, recuperan la libertad. Sin embargo, son imputados por el delito de encubrimiento agravado por el ánimo de lucro. Además, deben pagar una caución o fianza para obtener ese beneficio.

El "trabajo" de las chacaritas y la reducción final

En cuanto al camino del cobre y el accionar de estas personas, se diferencian por sus respectivas funciones. En primer lugar se encuentran los malvivientes que se dedican a robar los cables o transformadores en la calle.

Estas sustracciones suelen suceder en zonas alejadas o rurales donde no existen tantos controles para evitar los robos. Y los malvivientes suelen actuar en conjunto y en un vehículo donde puedan transportar, justamente, los elementos.

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Por estos robos, además de las empresas, los más afectadas son las personas que se quedan sin los servicios de electricidad o telefónico, entre otros, de acuerdo a lo que roben.

Una vez con el "botín", los sujetos se dirigen hacia las chacaritas donde ofrecen el material al "mejor postor". Generalmente, los reducidores suelen comprar el cobre a 1.300 pesos el kilo.

De esa manera le pagan al ladrón, quien se hace de dinero y no es detenido. Una vez con los elementos en la chacaritas, lo guardan en depósitos o en galpones para luego comercializarlo.

Por ejemplo, por este último caso de los 8.000 kilos de cobre secuestrado en Maipú (también encontraron 130 kilos de cables), el metal estaba guardado en un galpón para que no se vea afectado por las inclemencias climáticas: "El cobre, aluminio y otros metales necesitan un cuidado especial y los guardan en bolsas para que no se arruine. Diferente es el caso de la chatarra, la cual puede estar a cielo abierto", indicaron fuentes judiciales.

En cuanto a grandes chacaritas, explicaron que se encargan de juntar la mayor cantidad de cobre posible. ¿Por qué lo hacen? La respuesta es sencilla: tratan de tener la mayor cantidad de materia prima posible para poder llenar los camiones que trasladan el cobre hacia fundidoras en Buenos Aires.

Ese transporte también tiene un costo y varios kilos de cobre. Ya en Buenos Aires, el metal es vendido a unos 2.000 pesos por kilo, por lo que un camión repleto equivale a millones de pesos en el mercado ilegal.

El secuestro de los 8.000 kilos podría haber significado una ganancia, si se introducía a ese "mercado", de unos 16.000.000 de pesos.

Una vez fundido el material, es ofrecido y vendido nuevamente a empresas que necesitan del cobre para poder ofrecerlo a las industrias.

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