Maipú Municipio vuelve a poner en valor su matriz productiva con una apuesta que combina identidad, innovación y articulación público-privada: el desarrollo del aceto balsámico como producto distintivo del departamento.
La iniciativa de Maipú Municipio combina innovación, tradición y articulación público-privada para fortalecer la matriz productiva.
Maipú Municipio vuelve a poner en valor su matriz productiva con una apuesta que combina identidad, innovación y articulación público-privada: el desarrollo del aceto balsámico como producto distintivo del departamento.
En ese camino, el avance hacia la obtención de la Indicación Geográfica (IG) marca un punto de inflexión, con avales técnicos e institucionales que permiten proyectar su reconocimiento en los próximos meses.
Lejos de tratarse de un trámite administrativo, la IG representa una herramienta estratégica para consolidar un modelo basado en la calidad, el origen y el valor agregado.
En este caso, permitirá vincular directamente al aceto balsámico con las condiciones únicas del territorio maipucino, reforzando su identidad y diferenciándolo en mercados cada vez más exigentes.
El proceso es impulsado por la Municipalidad de Maipú junto a las principales acetaias del departamento, con la coordinación del ingeniero Alfredo Baroni y tramitación ante el Ministerio de Agricultura de la Nación.
La iniciativa cuenta con el acompañamiento de entidades de referencia en la agroindustria y del Gobierno Provincial, consolidando un esquema de trabajo conjunto entre el sector público y privado.
“En Maipú se ha constatado que su terroir tiene las mejores condiciones para elaborar un aceto balsámico de nivel mundial. La apuesta es que con el aceto puede ocurrir algo similar a lo que pasó con el Malbec”, señaló el enólogo Gabriel Guardia, referente del proyecto.
En ese sentido, remarcó que el objetivo es construir una identidad propia: “No buscamos imitar a Módena, sino desarrollar un aceto desde el terroir mendocino, con uvas locales y una identidad argentina”.
El impulso al aceto balsámico se inscribe en un contexto de reconversión productiva, donde la uva criolla —históricamente relegada— puede convertirse en un insumo clave para un producto premium.
Esto abre nuevas oportunidades para productores locales, especialmente en un escenario donde el mercado tradicional del vino presenta desafíos. A nivel global, el mercado del aceto balsámico muestra un crecimiento sostenido, impulsado por consumidores que priorizan productos diferenciados y de calidad.
En paralelo, el consumo interno también crece, consolidando al aceto como un producto cada vez más presente en la gastronomía y en los hogares.
En este contexto, Maipú busca posicionarse como un actor clave en una nueva cadena de valor, donde producción, innovación e identidad territorial se integran para generar desarrollo.
La declaración del departamento como capital del aceto balsámico en 2025 refuerza esta estrategia y consolida un rumbo claro: proyectarse al mundo sin perder su esencia.
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