Prepararse para una Maratón en Mendoza: el proceso invisible detrás de los 42 kilómetros
Práctica, descanso y cabeza: la experiencia de la atleta mendocina Belén Alegre. Mirá que cosas tenés que tener en cuenta para hacer una Maratón perfecta.
La atleta mendocina Belén Alegre explicó cómo se vive una preparación real para correr un Maratón y todo lo que implica llegar a la largada.
En los últimos años, el running y las carreras de calle en Mendoza viven un crecimiento sostenido. Una Maratón, medias maratones y pruebas de fondo convocan cada vez a más atletas amateurs y competitivos que se animan al desafío de los 42 kilómetros, una distancia que exige mucho más que ganas.
Detrás de cada llegada a la meta hay meses de trabajo silencioso, planificación y constancia. Conocer cómo se prepara un atleta resulta clave para entender qué hay detrás de cada maratón.
Correr un maratón no empieza el día de la largada. Empieza mucho antes, en la rutina diaria, en las decisiones cotidianas y en un proceso largo y exigente. Así lo vive Belén Alegre, atleta mendocina, que detalló cómo se construye una preparación integral para afrontar los 42 kilómetros, una distancia que exige cuerpo, cabeza y compromiso total.
Entrenamiento planificado para la Maratón: nada se hace porque sí
Durante una preparación de maratón, la semana de entrenamiento está cuidadosamente organizada. “La semana estaba muy estructurada”, explicó Belén, detallando que se combinan fondos largos, entrenamientos de calidad como ritmo maratón y pasadas, trabajos aeróbicos sostenidos, días de rodaje suave y sesiones de fuerza.
Descanso y recuperación, una parte clave del entrenamiento
El descanso ocupa un rol central en la preparación. “Son fundamentales. Sin descanso no hay adaptación”, explicó Belén, subrayando la importancia de dormir bien, bajar las cargas cuando corresponde y respetar los tiempos de recuperación.
Cambios en la vida cotidiana: horarios, alimentación y decisiones
Una preparación larga para un maratón impacta directamente en la vida diaria. “Cambiaron mucho los horarios del descanso, la alimentación y hasta la vida social”, contó la atleta mendocina.
En ese proceso, muchas decisiones del día a día pasan a girar alrededor del entrenamiento. “Aprendí a priorizar, a decir que no y a entender que esto es un proceso que exige mucho compromiso”, señaló, reflejando una realidad común a quienes se animan a la distancia reina.
La alimentación como aliada del rendimiento
La nutrición cumple un rol determinante en los meses previos. “La alimentación es clave porque acompaña el entrenamiento y la recuperación”, explicó Belén.
No se trata solo de comer más, sino de mejorar la calidad. “No es solo comer más, sino comer mejor, entender qué necesita el cuerpo y aprender a nutrirse para rendir y recuperarse mejor”, afirmó.
El rol del entrenador: ordenar, guiar y sostener
En una preparación tan extensa, el acompañamiento del entrenador resulta fundamental. “El entrenador ordena, guía y aporta una mirada objetiva cuando uno está cansado o emocionalmente involucrado”, explicó.
Más allá de la planificación, Belén destacó el rol humano: “No solo planifica, también sostiene”, una clave para atravesar los momentos más duros del proceso.
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Volumen, intensidad y saber cuándo aflojar
La carga de entrenamiento se construye de manera progresiva. “El volumen se va armando respetando los tiempos del cuerpo”, explicó la atleta.
La intensidad está dosificada. “No todos los entrenamientos son duros: hay momentos para exigir y otros para asimilar, porque entrenar también es saber cuándo aflojar”, sostuvo.
Los entrenamientos que confirman que el camino es correcto
Dentro del plan, hay sesiones que funcionan como termómetro. “Especialmente los fondos largos bien ejecutados y los trabajos a ritmo de maratón”, detalló Belén.
La clave no está en los números, sino en las sensaciones. “No por el número, sino por cómo me voy sintiendo durante y después. Ahí sé que el cuerpo está asimilando todo el entrenamiento”, explicó.
La cabeza también se entrena
El aspecto mental es otro de los pilares del maratón. “La cabeza se entrena como las piernas”, aseguró Belén, que trabaja este aspecto con acompañamiento profesional.
“Aprendí a convivir con el cansancio, a fraccionar los objetivos y a confiar en el proceso”, explicó, reconociendo que hay días donde la motivación no aparece. “Hay días donde no está la motivación, pero la disciplina sí”.
La recta final: calma, nervios y confianza
A pocos días de la carrera, las sensaciones se mezclan. “Es una mezcla de calma y nervios”, contó la atleta.
Con el trabajo ya hecho, el foco pasa por confiar. “Bajar la ansiedad y recordar todo el camino recorrido, porque la maratón empieza mucho antes del día de la largada”, resumió.
El maratón, una batalla que se corre en silencio
El maratón es una distancia que no admite atajos. Cada kilómetro pone a prueba el cuerpo y expone la cabeza. Cuando las piernas pesan, aparece todo lo entrenado en silencio: la constancia, la disciplina y la confianza construida durante meses.
Cruzar la meta no es solo completar 42 kilómetros. Es cerrar un proceso largo y exigente. Es confirmar que cada fondo largo, cada madrugada y cada renuncia valieron la pena. Porque el maratón, como saben quienes lo corren, se empieza a ganar mucho antes de largar.
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