Qué tiene que ver Mendoza con la energía nuclear mientras crece la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán
La tensión nuclear entre Estados Unidos, Israel e Irán volvió a poner en agenda la energía atómica. En ese debate global aparece Mendoza, una provincia con reservas de uranio.
Vista satelital del complejo nuclear de Natanz, el principal centro de enriquecimiento de uranio de Irán y uno de los sitios clave del programa nuclear del país.
La guerra de Estados Unidos - Israel contra Irán vuelve a poner en agenda un tema siempre latente: el supuesto programa nuclear de iraní, una preocupación constante en la comunidad internacional. Las advertencias de Estados Unidos y sus aliados sobre la posibilidad de que Teherán avance hacia el desarrollo de una bomba atómica reactivan un viejo temor global: el uso bélico de esta tecnología, que a su vez tiene múltiples usos en beneficio de la humanidad. Qué rol juega Mendoza en el desarrollo de la energía nuclear.
Detrás de ese temor de la comunidad internacional y la discusión geopolítica sobre el potencial letal de Irán, existe una realidad totalmente opuesta. La energía nuclear es hoy una de las tecnologías energéticas y científicas más extendidas del planeta con fines pacíficos.
Mientras la atención internacional se concentra en los riesgos asociados al desarrollo de armas nucleares, la realidad es que la mayor parte del uso de la energía atómica en el mundo tiene fines civiles: producir electricidad, avanzar en investigación científica y mejorar tratamientos médicos que hoy forman parte de la vida cotidiana de millones de personas.
En ese escenario global, Mendoza aparece en el mapa no por un debate militar, sino por sus reservas de uranio, un recurso que en el mundo se utiliza principalmente con fines energéticos, científicos y médicos.
Argentina y su programa nuclear
Argentina forma parte del reducido grupo de países que desarrollaron tecnología nuclear propia con fines pacíficos. El programa nuclear argentino comenzó a mediados del siglo XX y hoy posiciona al país como uno de los referentes de América Latina en esta área.
Central Nuclear Atucha II
La Central Nuclear Atucha II comenzó a entregar energía a la red el 27 de junio de 2014, luego de que su construcción estuviera paralizada de 1994 hasta 2006.
Nucleoelectrica ARGENTINA S.A.
El sistema energético nacional cuenta actualmente con tres centrales nucleares en funcionamiento: Atucha I, Atucha II y Embalse. Estas plantas aportan electricidad al sistema interconectado nacional y forman parte de la matriz energética del país.
A su vez, instituciones como la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y empresas tecnológicas como INVAP desarrollan reactores de investigación, producción de radioisótopos para uso médico y distintas aplicaciones tecnológicas vinculadas a la energía nuclear.
Este desarrollo no sólo abastece al sistema científico y sanitario argentino, sino que también permitió exportar tecnología nuclear a distintos países, consolidando un sector que combina investigación científica, ingeniería avanzada y producción industrial.
Uno de los yacimientos más conocidos es Sierra Pintada, ubicado en San Rafael, que durante décadas fue explotado por la Comisión Nacional de Energía Atómica. Aunque hoy se encuentra en proceso de remediación ambiental, su existencia mantiene vigente el debate sobre el potencial de este recurso dentro de la matriz energética nacional.
El interés por el uranio y por la energía nuclear vuelve a cobrar relevancia en un contexto global marcado por la transición energética y la necesidad de fuentes de generación eléctrica que no emitan gases de efecto invernadero. Para algunos especialistas, la tecnología nuclear podría jugar un rol importante en ese escenario, mientras que para otros el desafío sigue siendo garantizar controles estrictos, seguridad ambiental y consenso social.
Sierra Pintada, en San Rafael, se encuentra en proceso de remediación de pasivos ambientales.
La guerra y el uranio
La tensión nuclear volvió a ocupar titulares internacionales en medio de la ofensiva militar que Estados Unidos e Israel llevan adelante contra Irán.
Washington aseguró que logró destruir gran parte de la capacidad de enriquecimiento y conversión nuclear iraní durante los ataques recientes. La afirmación fue realizada por el enviado especial estadounidense para Medio Oriente, Steve Witkoff.
Según el funcionario, antes del inicio de la ofensiva Irán contaba con material suficiente como para fabricar once bombas nucleares. En particular, explicó que Teherán había acumulado alrededor de 460 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un nivel considerado extremadamente preocupante por la comunidad internacional.
“No hay razón para estar al 60%, ninguna razón, a menos que se busque un arma”, afirmó Witkoff al referirse al grado de enriquecimiento del material.
Estados Unidos sostiene que la continuidad del programa nuclear iraní representa un riesgo para el sistema internacional de no proliferación, lo que explica la presión militar y diplomática que se mantiene sobre Teherán.
La planta subterránea de enriquecimiento de combustible (FEP, por sus siglas en inglés) es una de las tres plantas de enriquecimiento de uranio de Irán que se sabe que estaban en funcionamiento cuando Israel y Estados Unidos llevaron a cabo ataques contra instalaciones nucleares iraníes el pasado mes de junio.
"Basándose en las últimas imágenes satelitales disponibles, el OIEA puede confirmar ahora algunos daños recientes en los edificios de entrada de la planta subterránea de enriquecimiento de combustible de Natanz, en Irán", dijo el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en la red social X.
Based on analysis of latest available satellite imagery, IAEA sees no damage to facilities containing nuclear material in Iran and therefore no radiological release risk at this time. Near Isfahan nuclear site, damage is visible at two buildings. No additional impact detected at… pic.twitter.com/boUtjRTpAk
— IAEA - International Atomic Energy Agency (@iaeaorg) March 4, 2026
"No se esperan consecuencias radiológicas y no se ha detectado ningún impacto adicional en la propia FEP, que sufrió graves daños en el conflicto de junio", añadió.
Las conclusiones del OIEA coinciden con las del grupo de expertos estadounidense Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, publicadas el lunes después de que Irán dijera que Natanz había sido atacada el domingo y el OIEA respondiera que los ataques militares no habían sido importantes.
El llamado de la comunidad internacional
En medio de esta escalada, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) pidió moderación para evitar una crisis nuclear de mayor magnitud.
El organismo, que funciona dentro del sistema de Naciones Unidas y tiene como misión promover el uso pacífico de la energía nuclear, es dirigido actualmente por el diplomático mendocino Rafael Mariano Grossi.
Durante una reciente reunión de la Junta de Gobernadores en Viena, Grossi expresó preocupación por la situación en Medio Oriente y advirtió sobre los riesgos que implicaría un ataque directo contra instalaciones nucleares.
El director del organismo recordó que varios países de la región cuentan con centrales nucleares o reactores de investigación, lo que aumenta la sensibilidad del escenario actual.
Además, señaló que el organismo continúa monitoreando permanentemente los niveles de radiación en la región y mantiene activado su sistema de respuesta ante emergencias nucleares.
Grossi también insistió en que la única salida duradera al conflicto es el regreso a las negociaciones diplomáticas.
“La diplomacia es difícil, pero no imposible. La diplomacia nuclear es aún más difícil, pero tampoco es imposible”, sostuvo.
Qué es la energía nuclear
La energía nuclear es la energía que se libera cuando se produce una reacción en el núcleo de los átomos. El combustible es el uranio. En las centrales nucleares actuales se utiliza principalmente un proceso llamado fisión nuclear, que consiste en dividir el núcleo de átomos pesados, como el uranio.
Cuando el núcleo de un átomo de uranio se divide, libera grandes cantidades de calor y radiación. Ese calor se utiliza para producir vapor, que a su vez mueve turbinas conectadas a generadores eléctricos, de manera similar a lo que ocurre en las centrales térmicas convencionales.
Una de las principales características de la energía nuclear es que permite generar electricidad de forma constante y con muy bajas emisiones de gases de efecto invernadero, lo que explica por qué muchos países la consideran una herramienta clave en la transición energética.
Más allá de la electricidad
La tecnología nuclear no sólo se utiliza para producir energía. También tiene múltiples aplicaciones en áreas como la medicina, la industria y la agricultura.
En el campo de la salud, por ejemplo, la medicina nuclear utiliza radioisótopos para realizar diagnósticos y tratamientos médicos avanzados, especialmente en oncología. Estudios como las tomografías por emisión de positrones (PET), las gammagrafías o distintos tratamientos de radioterapia dependen de materiales producidos en reactores o aceleradores nucleares.
A nivel industrial, la tecnología nuclear también se emplea para esterilizar productos médicos, conservar alimentos, mejorar cultivos o realizar controles de calidad en distintos procesos productivos.
El combustible de la energía nuclear
El uranio es uno de los minerales clave para el funcionamiento de las centrales nucleares. En la naturaleza existen distintos tipos de uranio, pero sólo uno de ellos —el uranio 235— puede utilizarse para producir una reacción de fisión que permita generar energía.
Para que ese proceso sea posible, el uranio natural debe pasar por un proceso llamado enriquecimiento, que aumenta la proporción de uranio 235 presente en el material.
Ese combustible nuclear puede utilizarse durante varios años en un reactor antes de ser reemplazado y posteriormente almacenado o reciclado bajo estrictas normas de seguridad internacional.
En ese complejo ciclo industrial que va desde la extracción del mineral hasta su uso en reactores, provincias con recursos naturales como Mendoza vuelven a aparecer en el mapa de una discusión global que combina energía, geopolítica y desarrollo tecnológico.