La edición 2026 del convite tuvo una fuerte carga política, en un año atravesado por la vibra electoral, con varios "precandidatos" que ya se anotan para la gobernación y otros cargos que se pondrán en juego en 2027. Cada gesto, cada charla y cada palabra pueden ser leídos como un guiño hacia uno u otro sector.
La "guerra de banderas", segunda parte
Como en la puerta de la Legislatura durante la asamblea del 1° de mayo, la militancia radical volvió a colgar los "trapos" para ensalzar la figura de quienes quieren suceder a Alfredo Cornejo. A las de "Yayo 2027" (por Ulpiano Suarez) y "Peti Lombardi" (por el presidente de la Cámara de Diputados), se sumó un banderón para el ministro Tadeo García Zalazar, con la leyenda TGZ2027, que ya había aparecido en formato de stickers en la apertura de sesiones.
Paella radical 2026 07
"Guerra" de banderas en el meeting radical.
Foto: Prensa UCR Mendoza
Acompañaron las de los anfitriones "Jany Molero" y su mano derecha y recientemente asumida diputada provincial, Alejandra Torti, además de las infaltables de la Juventud Radical y Mujeres Radicales.
Si bien son expresiones de deseo, tanto el intendente capitalino como el titular de la DGE ya han manifestado públicamente su intención de competir por la gobernación. Lombardi, en cambio, no ha sido tan enfático ante los micrófonos, pero no es ningún secreto que "se muere de ganas" de liderar una campaña y su equipo de colaboradores trabaja en consonancia.
"¿Y la de Luis Petri?", consultó un cronista a algún que otro dirigente. El exministro de Defensa y actual diputado nacional es otro de los que desde hace tiempo camina la Provincia para construir una candidatura el año que viene. "Él decidió desafiliarse. Que la cuelgue en un acto libertario", respondió con cierta picardía uno de los tantos cornejistas que asistió a la actividad.
Unidos, pero no tanto
Más allá de la chicana del párrafo anterior, lo cierto es que al Club Ferrocarril Oeste acudieron tanto radicales "oficialistas" como los que se encolumnan detrás de la figura de Petri. De estos últimos tuvieron lugar en la mesa principal, junto a Cornejo y la vicegobernadora Hebe Casado, la titular de la Fundación ProMendoza Patricia Giménez, y la vicepresidenta del Comité, Beatriz Mohr. Ambas en la punta, pero con buena onda general con el resto de los comensales (mayormente ministros, intendentes y legisladores).
El resto de los petristas se ubicó en uno de los extremos del colmado salón. Allí se la vio a la presidenta de "Mendocinos por el Futuro", Griselda Petri, acompañada de la tropa legislativa, concejales y el senador y exintendente, Walther Marcolini. ¿El único ausente? Luis Petri, quien estuvo recorriendo el predio ferial, pero prefirió no asistir a la paella.
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El otro de los hermanos Petri, Mauricio, también se hizo presente en el encuentro, aunque compartió los manjares en la mesa destinada a la prensa. El secretario de Gobierno de San Martín —uno de los que suena como posibles sucesores de Raúl Rufeil— apeló al perfil bajo y se mantuvo alejado de los flashes.
Uno de los momentos que representó fielmente la "tensa calma" que se vive puertas adentro del radicalismo fue cuando el gobernador, durante su discurso, reconoció la gestión (2015-2023) de Marcolini en Alvear y despertó el aplauso de las mesas petristas, pero una reacción más bien tibia desde los otros sectores. Los roles se invirtieron cuando nombró a Molero. Por cuestiones matemáticas, el reconocimiento se percibió más "ruidoso" al momento de la mención de "Jany".
El propio jefe comunal, al valorar acciones de su administración, lanzó un tiro por elevación a su antecesor al señalar que "en Alvear estamos ejecutando obras que hace cuatro o cinco años atrás eran impensadas", despertando algunas frías miradas de los seguidores del exintendente.
El aplausómetro en la paella radical: quién ganó la contienda
Una fija de los discursos de Cornejo es dedicar varios minutos a destacar la gestión de sus ministros y los intendentes. Momento adecuado para cada dirigente mida fuerza a través de su barra.
De los jefes comunales, el podio de los más aplaudidos lo ocuparon Suarez (que llegó con una nutrida comitiva), Diego Costarelli (Godoy Cruz) y —claro está— el anfitrión Molero. Hubo algunos ausentes, que el mandatario enumeró rápidamente: Marcos Calvente (Guaymallén), Francisco Lo Presti (Las Heras) y Mario Abed (Junín). Gustavo Aguilera (Tupungato) y Rufeil (San Martín) tuvieron su espaldarazo, pero —según la medición de Sitio Andino— no alcanzaron a los previamente mencionados.
Levantó el aplausómetro también el sancarlino Alejandro Morillas, pero no se lo consideró en esta "mini competencia" por tratarse de un "externo" de la UCR. Si bien aliado y, desde este año, miembro de Cambia Mendoza, el valleuquino no es de extracción radical. Tal condición no lo privó de llevarse su fuerte reconocimiento.
Los "outsiders"
Además de Morillas, a la juntada radical se prendieron otros dirigentes ajenos al centenario partido. La vicegobernadora Casado es también una integrante de ese grupo. Exafiliada al PRO, hoy "apartidaria" por aquella negativa de la conducción libertaria local de incorporarla a sus filas. La sanrafaelina aprovechó los momentos de los discursos para dejar el salón y despedirse anticipadamente.
Desperdigados por el salón también se vio a la diputada macrista Sol Salinas, al exdifonsista (cuñado de Cornejo) Mauricio Torres, al exsecretario de Gobierno de San Carlos Sebastián Garro y al influencer Leonardo Griffo, más conocido como "Vikingo Libertario", cercano a Luis Petri.
El plato tuvo un valor de $50.000. La recaudación se utilizaría —además de costear el evento— para financiar al partido. Es decir que, si cada uno de los "extracomunitarios" abonó el cánon, aportó a las arcas radicales.
Paella radical 2026 04
La paella de la UCR calentó motores en la previa de la Fiesta de la Ganadería.
Foto: Prensa UCR Mendoza
Un duelo de paddle que costó $500 millones
En medio de su discurso, Cornejo apeló al humor con una anécdota ocurrida horas antes, que desató risas en el salón. Reveló que había jugado un partido de paddle contra Molero, quien hizo una apuesta poco habitual: cinco cuadras de asfalto.
El resultado no lo favoreció. El alvearense perdió en sets corridos (6-4 y 6-3) y, con ello, la apuesta. Según explicó el gobernador, esas cinco cuadras deberán ejecutarse en la propia comuna sureña y serán financiadas por el municipio, con Vialidad Provincial de intermediaria.
El "chascarrillo" (vocablo que utilizó Cornejo) no salió barato: si se toma como referencia la estimación de que cada cuadra de asfalto ronda los 7 mil dólares (unos 100 millones de pesos), la derrota le costó al intendente cerca de $500 millones.
Paella radical 2026 08 Alfredo Cornejo
Entre risas, Cornejo atribuyó la situación a lo "picudo" de Molero, pero también a la "obsesión por la gestión". "Una impronta que es saludable y en la que el radicalismo debe enfocarse, y no enredarse en competencias internas que no contribuyen a mejorar la calidad de gestión", disparó.
Esa palabra, "interna", sobrevoló en todas las alocuciones. La disputa preelectoral se coló en una paella que, como los platos de los comensales, dejó en evidencia un clima político cada vez más caliente.