Los cien días de Javier Milei: el presidente vivió la peor semana desde que asumió
El martes se cumplen cien días desde que Javier Milei asumió el Gobierno. Enfrentó una semana muy compleja, donde salió a la luz una crisis. Se requiere diálogo.
El presidente Javier Milei liderará este martes la reunión de Gabinete. La vice Victoria Villarruel estará presente.
Foto: NA
Este martes se cumplirán cien días del Gobierno deJavier Milei, un presidente que está haciendo historia en varios sentidos. En primer lugar, porque es el primero en llegar al sillón de Rivadavia por fuera de los partidos o estructuras tradicionales y que no tiene ningún gobernador de su mismo espacio. En este aspecto, el mendocino Alfredo Cornejo se esfuerza por ser su aliado. La representación en el Congreso de La Libertad Avanza es escasa y eso es lo que hoy se traduce en una crisis que pone en riesgo el Decreto de Necesidad y Urgencia que desregula la economía. De suceder este rechazo en Diputados, sería -también- la primera vez que el Congreso vete un DNU presidencial.
Con este panorama, se puede decir que la semana que pasó fue la peor para Milei. El sábado surgió el tema de los sueldos de los altos funcionarios del Ejecutivo nacional. Milei firmó un decreto el 29 de febrero donde se subió el 48% su salario y el de ministros, secretarios y subsecretarios de Estado, pero culpó del tema a Cristina Fernández de Kirchner, afirmando que era “producto de un decreto firmado por la expresidenta en el año 2010”, que ahora derogaría. Por supuesto, la ex presidenta salió a responderle vía X.
Como sostiene el sitio Parlamentario, "para el núcleo duro mileísta, el León salió “indemne y ganador” de esa polémica, pero para la mayoría quedó claro que había sido un grosero error de su parte mezclarse como lo hizo en la discusión por las dietas legislativas, desconociendo lo del 48% que se había autoasignado antes".
El lunes, echó por televisión al secretario de Trabajo, Omar Yasín, reconocido por propios y extraños como alguien idóneo para una de las áreas clave de esta administración. El Presidente volvió así a apelar a la regla número 1 de su manual, convencido de que la imagen está por encima incluso de la gestión.
El tema ya venía haciendo ruido desde el aumento de los legisladores, donde obviando la división de poderes Milei se metió de lleno. Fue lo que tuvo en cuenta Victoria Villarruel, cuando en su condición de presidenta del Senado decidió desatender la “orden” dada para retrotraer los aumentos. Convencida de que eso afectaría la frágil convivencia en una Cámara alta donde había logrado alinear los planetas en diciembre hasta que el DNU 70/23 le alteró todo, al punto tal de frenar la actividad del Cuerpo durante el verano. Advirtió a la Casa Rosada que eso iba a incidir en la relación con los jefes de bloques, indispensable para seguir resistiendo el tratamiento del DNU en el recinto, pero le contestaron que no importaba: que en última instancia eso terminaría contribuyendo al discurso oficial contra la casta.
La exposición de la dura interna entre el Presidente y su vice -desmentida enfáticamente en los días posteriores por el propio Milei y el vocero, no hizo más que opacar el triunfo legislativo que el oficialismo logró el miércoles en Diputados, al no conseguir la oposición quórum para tratar el tema de la movilidad jubilatoria.
La semana negativa del Gobierno se completó al día siguiente con el severo traspié registrado en el Senado, donde por primera vez se le rechazó en una cámara un DNU a un presidente en ejercicio (el Frente de Todos forzó el rechazo también en el Senado de tres decretos de necesidad y urgencia de Mauricio Macri pero cuando éste ya no era presidente, en 2020).
Este es el Gobierno con menor cantidad de legisladores propios en la historia argentina. Y como si esto no fuera una piedra en el camino, Milei opta por la no negociación para mantener un discurso “anti casta”. Este enfrentamiento del libertario al Congreso no es gratuito. Por ahora cuenta con la carta a favor de que algunos legisladores de Juntos por el Cambio (o ex) no se animan a aliarse al peronismo (Unión Popular) en esta cruzada. Pero advierten que de mantenerse esta tensión, podrían complicarse las cosas para el Gobierno, en nombre de la defensa de la institucionalidad.
Con este escenario, y a pesar de que las encuestas le siguen dando un alta imagen positiva, el Gobierno empieza a entender que negociar es clave en política. Así, comenzó a hacer circular un borrador del proyecto de la nueva ley de Bases -Ley Ómnibus-. El ministro del Interior, Guillermo Francos se los facilitó a los gobernadores y a legisladores.
De hecho, el viernes Francos habló con las autoridades de los bloques PRO y UCR, y este lunes continuará con Miguel Ángel Pichetto. Escuchó también sugerencias sobre qué hacer con el DNU, no solo para evitar que se lo rechacen, sino para aprobarlo. Radicales y Nicolás Massot, de Hacemos Coalición Federal, sugirieron transformarlo en un proyecto de ley o varios -incluso sumar algún tema en la ley ómnibus- para mantener su vigencia y hasta rescatar temas frenados por la justicia. Igual, va a ser difícil convencer al Gobierno en esto.