La convocatoria fue a un grupo de legisladores que se muestran más "dialoguistas", en vísperas de lo que podría ser el envío al Parlamento de un nuevo proyecto de Ley Ómnibus, cuyo borrador comenzó a circular, junto con el probable tratamiento del DNU.
La primera versión de la llamada Ley de Bases fracasó justamente en el Congreso por impericia del oficialismo, como sucedió en las últimas horas con el DNU, que se discutió en la Cámara alta sin que La Libertad Avanza (LLA) hubiera logrado reunir la cantidad de votos necesarios para su aprobación, por lo que terminó siendo rechazado.
Si bien en principio ese decreto se mantiene vigente, en tanto y en cuanto la cámara de Diputados no lo trate y le baje el pulgar eventualmente también; el revés sufrido por LLA en el Senado volvió a poner bajo la lupa la capacidad del Gobierno para gestionar acuerdos que le permitan, en efecto, impulsar las políticas que Milei considera indispensables para empezar a revertir la crisis de la Argentina.
El discurso libertario contra quienes votaron en contra del DNU en la cámara que preside Victoria Villarruel se exacerbó una vez más, en lo que parece ser una estrategia comunicacional bastante definida por parte del oficialismo: intentar dividir al espectro opositor entre patriotas y anti-patrias, entre quienes son "casta", se oponen al cambio y solo buscan preservar sus propios intereses, y aquellos que están a favor de promover un nuevo modelo de desarrollo para el país, independientemente de los partidos políticos que cada uno de esos dirigentes integre.
De cualquier modo, cuando restan apenas unos días para que Milei cumpla sus primeros 100 días al frente de la Presidencia de la Nación, no parece que al Gobierno le quede ya demasiado espacio para tensar la cuerda con la oposición -incluso con el sector más dialoguista- e insistir de manera casi sistemática con la noción de que simplemente son "traidores a la Patria", sin medias tintas, quienes optan por darle la espalda a los mamotretos legislativos que viene motorizando el Gobierno.
Los efectos de la "licuadora", por las medidas de desregulación de la economía que promovió Milei y que carcomieron el poder adquisitivo del salario, es probable que comiencen a intensificarse en el humor social y a impactar en encuestas sobre imagen y ponderación de gestión si el tan mentado rebote económico que vaticina el jefe de Estado se demora en ocurrir, más allá del plan "motosierra" que procura impulsar en el sector público nacional.
En este contexto, da la sensación de que en la Casa Rosada entendieron efectivamente que ejercitar la gestión política -y convocar a la oposición dialoguista a una mesa de negociación- podría convertirse en el camino más adecuado para transitar en momentos en los que el oficialismo necesita sumar respaldos en el Congreso: primero para que no fracase eventualmente también el DNU 70/23 en la cámara de Diputados y además para motorizar su nueva propuesta de Ley de Bases.