Empleo, consumo, producción y precios internacionales en caída libre. Inflación estancada y entrenando para volver, presiones devaluatorias cada vez más fuertes y una sociedad que comienza a dar muestras de hartazgo, hacen de estos días una tormenta difícil de enfrentar por Javier Milei.
Sin dudas los guarismos de la caída de empleo, con la pérdida de más de 130.000 puestos de trabajo registrado (gráficamente es impactante), es absolutamente consistente con el resto de los datos que se conocieron durante la semana como el uso de la capacidad industrial o la caída del consumo.
Milei y los datos que desbarrancan
Tal como contó Sitio Andino en la semana, el empleo en la primera mitad del 2024 tuvo una fuerte caída. En concreto, se perdieron 130 mil puestos entre enero y junio, cifra que se eleva a más de 140 mil desde que asumió Javier Milei la presidencia, según estadísticas del SIPA elaboradas por la Secretaría de Trabajo de la Nación. Además, 600 mil personas dejaron de aportar al sistema de Seguridad Social desde la asunción del presidente libertario según los datos del Ministerio de Capital Humano.
Las imágenes y testimonios televisivos y en redes sociales de los despedidos desde el sector estatal o privado recuerdan, con dolor, casi tres décadas atrás.
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La famosa motosierra que Javier Milei proclamaba para el Estado se profundiza más en el sector privado que en el público. Los datos oficiales indican que por cada puesto que se perdió en el sector público se perdieron 4 en el sector privado.
Es casi de manual que la destrucción del consumo y la industria, que promueve y consolida el gobierno de Javier Milei como único combate a la inflación, se lleva puesto más trabajo público que privado. Algo que es el uno más uno parece desconocido para el presidente y la pléyade de economistas que suelen alimentar la “pluralidad de voces” que se sorprenden por los resultados.
La política de Milei, verdugo industrial
La actividad industrial, principal fuente de empleo registrado en la Argentina, muy por encima de los sectores agropecuarios y extractivistas, tuvo un primer semestre para el olvido que profundizará el impacto sobre el empleo en el sector.
En junio la actividad industrial registró una caída anual del 19,5 por ciento y mensual (-5,7 por ciento, sin estacionalidad), según datos de la UIA.
Si bien algunos buscan explicación en los feriados, lo que se ve es que tuvo más incidencia las paradas de producción por falta de pedidos o sobre stock que los feriados que, además (en épocas normales), por lo general compensan con la mejora de otras actividades dentro del mismo índice.
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Las maquinas paradas parecen transformarse en una constante de la economía en tiempos de Javier Milei.
Javier Milei olvida la cadena del consumo
Entre la producción y el trabajo hay un eslabón que es la justificación para que ambos se muevan; el consumo.
Según, Scentia, consultora que se transformó en referente en adelantar datos del consumo en hiper, super y autoservicios, en julio las ventas se derrumbaron 16,1% respecto del mismo mes del año pasado,
Un dato que se calcula, empeorará fuertemente a partir de agosto ya que contrastará con los mejores meses del año pasado en plena campaña electoral.
Otro dato que muestra la profundidad de la crisis es que la caída es pareja en todos los canales. Los consumidores no cambian por conveniencia de canal, sino que directamente dejan de comprar. En los grandes supermercados las ventas cayeron 16,6% (con cifras parejas entre AMBA e interior), mientras que en los autoservicios la cifra negativa fue de 15,5% (en este caso, mientras que en el AMBA los volúmenes vendidos se derrumbaron 7,7%, en el interior lo hicieron 24,6%).
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Los datos de caída de consumo son más que consistentes con el comportamiento de economía real.
Javier Milei y un milagro impensado
Javier Milei dice que los argentinos no ven el milagro. La realidad es que el único milagro es que el recorte de ingresos es histórico y que a pesar de los datos que aquí reflejamos, el Presidente logró que la inflación no baje de los 4 puntos y que el índice mayorista haya crecido de junio a julio más de medio punto.
Todo hace parecer que al final del día el que no la ve es Javier Milei mientras la ebullición social comienza a crecer. Lo que está pasando diariamente en las estaciones de subte y de trenes de la ciudad de Buenos Aires, que no se refleja demasiado en la TV, pero se viraliza en las redes sociales debería encender las luces de alerta.
No importa sea Javier Milei, el ahora vapuleado Alberto Fernández, Mauricio Macri o Juan Perez no hay posibilidades de éxito si no se entiende que el PBI argentino no es el chileno o el uruguayo. En nuestro país el mercado interno explica el 75% del PBI, destruir la industria, el consumo y los ingresos es sinónimo tarde o temprano de estrago de la Argentina y convulsión social.