Inflación: consultoras prevén que marzo podría superar el 3% y frenar la desinflación
La inflación volvió a ubicarse en 2,9 en febrero y consultoras prevén que marzo podría superar el 3%, señal de que el proceso de desinflación enfrenta un freno.
Inflación: consultoras prevén que marzo podría superar el 3% y frenar la desinflación
La evolución reciente de los precios volvió a encender señales de alerta en el frente macroeconómico. Tras conocerse que la inflación de febrero se ubicó nuevamente en 2,9%, diversas consultoras privadas anticipan que marzo podría superar el 3% mensual, un dato que confirmaría el freno del proceso de desaceleración que el Gobierno esperaba consolidar durante el primer trimestre del año.
El registro difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) confirmó que el índice se mantuvo en el mismo nivel que en enero y que el proceso de desinflación iniciado a mediados de 2025 permanece detenido. Con este resultado, la inflación acumula nueve meses sin descender y se ubica por encima del piso de 1,5% mensual alcanzado en mayo del año pasado, el valor más bajo registrado durante la actual administración y bastante lejos de las promesas presidenciales de que a mitad de año el IPC comenzaría con cero.
La cifra de febrero también implicó que el aumento interanual de precios volviera a acelerarse. El índice alcanzó 33,1% en doce meses, lo que representa un incremento de 0,7 puntos porcentuales respecto de enero. Aunque se trata de niveles considerablemente inferiores a los observados en 2024, el dato sugiere que el proceso de estabilización enfrenta dificultades para consolidarse.
La señal que anticipa marzo
El principal foco de atención ahora se concentra en las perspectivas para marzo. Diversos economistas advierten que la dinámica de precios del mes en curso podría mostrar una nueva aceleración y superar la barrera del 3% mensual.
Las proyecciones preliminares de consultoras privadas apuntan en esa dirección. Los indicadores de alta frecuencia de varias consultoras muestran una inflación que se ubicaría por encima del 3%, impulsada por factores estacionales y por el impacto de nuevos aumentos en rubros regulados.
Entre esos factores aparecen los habituales ajustes de comienzos del ciclo lectivo, que afectan a los precios de educación e indumentaria, pero también elementos externos, como la suba de los combustibles vinculada a la escalada de precios internacionales derivada del conflicto en Medio Oriente. Estos incrementos suelen trasladarse al resto de la estructura de costos de la economía, amplificando su impacto en el índice general.
La eventual superación del 3% representaría, por un lado, la confirmación de que la inflación dejó atrás la tendencia descendente que había caracterizado la segunda mitad de 2025. Por otro, podría afectar las expectativas de corto plazo en un momento en que el Gobierno intenta consolidar su programa de estabilización.
La dinámica interna del índice
El comportamiento de los distintos componentes del índice de precios ayuda a explicar la persistencia inflacionaria. En febrero, el rubro con mayor incremento fue vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró una suba cercana al 6,8%. Este aumento estuvo asociado principalmente a los ajustes tarifarios derivados del proceso de reducción de subsidios.
Aun así, el rubro con mayor incidencia en el resultado final fue alimentos y bebidas no alcohólicas, que aumentó 3,3% durante el mes. Dentro de esa categoría se destacó el incremento de 7,2% en carnes, uno de los componentes de mayor peso en el consumo de los hogares.
Otro dato relevante fue el comportamiento de la inflación núcleo, indicador que excluye los precios estacionales y regulados para medir la tendencia subyacente del proceso inflacionario. En febrero este índice alcanzó 3,1%, superando al nivel general y registrando el valor más alto de los últimos diez meses.
El dato resulta significativo porque la inflación núcleo suele considerarse un indicador de inercia. Cuando este componente se ubica por encima del promedio general, sugiere que la dinámica inflacionaria está impulsada por factores más estructurales y no únicamente por shocks puntuales.
En febrero, el índice general no fue más alto en parte porque los precios estacionales registraron una caída de 1,3%, lo que ayudó a moderar el resultado final.
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La inflación cada vez más lejos de las promesas de Javier Milei y Luis Caputo
La discusión sobre el índice de precios
El debate sobre la evolución inflacionaria también se vio atravesado por la controversia en torno al índice de precios que el Gobierno decidió cancelar a comienzos de año. Ese indicador, elaborado durante la gestión de Marco Lavagna al frente del Indec, incorporaba una canasta de consumo más actualizada, basada en datos de 2017-2018, en lugar de la estructura vigente, que toma como referencia el período 2004-2005.
Según estimaciones del sector privado, si la inflación de febrero se hubiera medido con ese índice alternativo el resultado habría sido ligeramente superior al oficial. Los cálculos de distintas consultoras ubican el aumento entre 3% y 3,1%.
La diferencia se explica principalmente por la ponderación de algunos rubros. En la canasta más reciente, por ejemplo, los servicios públicos como electricidad y gas tenían un peso cercano al 14% del índice, frente al 10% que poseen en el indicador actualmente vigente. En un contexto de ajustes tarifarios, esa diferencia incrementa el impacto de los aumentos en el resultado final.
El contraste, sin embargo, es relativamente acotado. En febrero la brecha entre ambos cálculos habría sido de apenas algunas décimas. Pero, de repetirse mes tras mes, podría implicar una medición más elevada de la inflación acumulada y, por lo tanto, una caída mayor del salario real.
La visión oficial
Desde el Gobierno, el ministro de Economía Luis Caputo atribuyó la persistencia de la inflación al proceso de reordenamiento de la economía. Tras la difusión del dato de febrero, el funcionario sostuvo que el país atraviesa una etapa de corrección de precios relativos luego de más de dos décadas de distorsiones.
Según el planteo oficial, el programa económico se apoya en tres pilares: el equilibrio fiscal, el control de la emisión monetaria y la recomposición del balance del Banco Central. La expectativa del Ejecutivo es que esa combinación permita reducir gradualmente la inflación hasta niveles comparables con los estándares internacionales.
No obstante, los datos recientes indican que el proceso de desinflación enfrenta una etapa más compleja. La inflación se mantiene en el umbral del 3% mensual desde mediados de 2025 y las previsiones para marzo sugieren que esa barrera seguirá lejos de perforarse en el corto plazo.
Un dato económico y político
El comportamiento del índice de precios no sólo tiene implicancias económicas, sino que constituye un indicador central para la evaluación política del programa de gobierno. La reducción de la inflación fue uno de los principales objetivos de la administración de Javier Milei (potenciado por el mismo con sus declaraciones) y un factor clave en la mejora inicial de las expectativas.
La confirmación de una inflación superior al 3% en marzo marcaría, en ese sentido, un nuevo capítulo en la disputa por el rumbo de la política económica y un desafío para el Gobierno de demostrar que el estancamiento del proceso desinflacionario responde a factores transitorios y no a un límite estructural del programa de estabilización que empieza a hacer ruido.