El Gobierno de Mendoza oficializó una inyección millonaria de fondos para afrontar una de las plagas que más afecta a la industria de la vitivinicultura, la Lobesia Botrana, conocida también como Polilla de la Vid. La medida fue dispuesta a través del decreto 1585, publicado este jueves en el Boletín Oficial.
Destinarán $6.000 millones al Fideicomiso de Administración y Asistencia Financiera Vitivinícola de la Provincia de Mendoza, que tiene la finalidad de asistir financieramente a los productores, industrializadores y comercializadores vinculados a esa actividad como también a la agroindustrial.
Estos recursos, dice el decreto, irán al Programa de Control y Erradicación de la plaga Lobesia Botrana 2025/2026, con el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) como autoridad de aplicación.
De acuerdo con la normativa firmada por el gobernador Alfredo Cornejo; el ministro de Producción, Rodolfo Vargas; y el ministro de Hacienda y Finanzas, Víctor Fayad, los fondos provendrán del presupuesto vigente.
La lucha contra la Polilla de la Vid
La Ley Nacional 27.227 (2015) declaró de interés nacional el combate a la Lobesia y comprometió fondos del Estado Nacional para su erradicación. No obstante, la asistencia se interrumpió en 2024, generando un vacío presupuestario que sobre las provincias.
Lobesia Botrana, pesticidas.jpg
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
Es por esto que el Gobierno local decidió controlar esta plaga con fondos propios, a través del Fideicomiso de Asistencia Vitivinícola. Esto incluye la compra de difusores de feromonas, insecticidas específicos, servicios de pulverización aérea mediante aeronaves y drones, entre otros ítems.
Según datos oficiales del Iscamen, Mendoza concentra el 75% de la superficie nacional de vid, con 160.000 hectáreas cultivadas. No es un detalle menor si se considera que en 2024 las exportaciones de vino embotellado generaron ingresos por 713 millones de dólares FOB, dentro de un total de 1.600 millones de dólares exportados por la provincia, incluyendo jugos, mostos, pasas y uvas frescas.
El impacto potencial de la plaga, que puede provocar pérdidas de hasta el 50%, convierte la política de control en un asunto de interés público de primer orden, destacó un informe del Foro Nuevo Cuyo.