Las actividades cotidianas han llevado al incremento de hábitos alimentarios no saludables y una vida sedentaria, factores que inciden en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad. Este 17 de octubre se celebra el Día Nacional de lucha contra la Obesidad, y es importante incentivar el desarrollo de una vida saludable basada en una buena alimentación acompañada por actividad física.
"Somos, como país, uno de los principales consumidores de azúcar, en el cuarto puesto en el mundo y eso es importante. De azúcar hablaría de hidratos de carbono en donde el niño con obesidad infantil, puede entrar en un síndrome metabólico que puede implicar al hígado. En el consultorio tengo entre un 10 y 15% de niños con hígado graso", explicó Hipólito Filice, especialista en obesidad infantil del Hospital Español en marzo de este año a este medio.
Los datos que aportó en ese momento hablan por sí solos: 26,2 % de pacientes con obesidad infantil en 2005, (Fundación Argentina Daat), 33 % en 2011 (Ministerio de Salud de Mendoza), 37% en 2016 (Ministerio de Salud y D.G.E. Prog. Aprender con salud).
Agregó además que "los riesgos son muchos cuando no hay educación alimentaria porque el consumo excesivo de azúcares puede conllevar en una diabetes grado dos, hipertensión producida por la sal y un problema de no regular bien las grasas, llamada dislipidemia. Estos tres factores configuran el sindorme metabólico al que me refería".
Victoria Falcón, pediatra de Swiss Medical Center (MN 140452), indicó que en cuanto a la alimentación, los hábitos están lejos de ser los recomendados: sólo el 17,6% de los chicos y chicas de 13 a 15 años consume 5 porciones diarias de frutas y verduras y la mitad de la población de esa edad consume 2 o más bebidas azucaradas por día.
La especialista detalla algunas estrategias simples que ayudan a mejorar la calidad de los alimentos que ingresan a nuestro cuerpo y al de las chicas y los chicos:
1 - Priorizar la comida casera: Los alimentos procesados generalmente se presentan como productos atractivos para niños y adultos a partir de empaquetados visualmente atrayentes e invasivas estrategias de marketing. El sabor se logra con grandes adiciones de sal, azúcar y grasa en los alimentos, estimulantes del paladar humano. Muchas veces el azúcar no figura entre los ingredientes, pero si se busca, aparecen otros como jarabe de maíz, dextrosa y glucosa. Es que, el producto base al ser procesado pierde gran parte de sus nutrientes y esto se compensa con colorantes, resaltadores de sabor, conservantes y posteriormente vitaminas y nutrientes sintéticos. Así, se lo puede publicitar como rico en calcio y vitaminas y se logra la durabilidad del producto en detrimento de su calidad. Por eso, a la hora de comprar alimentos, se deben leer las etiquetas de ingredientes y llevar los que contengan menor cantidad de aditivos. Por todo esto, la comida casera es ampliamente superior, en especial porque al prepararla se tiene registro de los ingredientes y la materia prima que se utilizan, moderando el uso de sal, azúcar y grasa de los alimentos que consume nuestra familia.
2 - Planificar las compras: Los supermercados y negocios están diseñados para tentar a los consumidores, que muchas veces caen en la compra de cosas que probablemente no necesitan. Para evitarlo, una estrategia es ir con una lista hecha y atenerse a ella. En ese sentido, se sugiere no hacer las compras con hambre, para no tentarse con alimentos no beneficiosos para la salud. Se recomienda comprar en cantidad aquellos productos no perecederos para tener siempre a mano, por ejemplo diferentes tipos de fideos secos, avena, cereales integrales, legumbres, especias, aceite vegetal, de preferencia oliva; harinas (de preferencia integral, también se pueden usar las alternativas como harina de garbanzo, de trigo sarraceno, de arroz, de almendra); yogures, quesos y leche. Cabe destacar que, si se elige comprar algunos procesados para nuestra casa, se debe leer las etiquetas y valorar sus ingredientes.
3 - Aumentar el consumo de agua: Los jugos y las gaseosas son bebidas con alto contenido de azúcar, incluso aquellas dietéticas con edulcorantes que, al consumirse en mayor cantidad que la sugerida, pueden ocasionar efectos adversos a largo plazo. Si se toman para aplacar la sed, el niño al finalizar el día habrá consumido mayor cantidad de azúcar o edulcorante de lo recomendado. Beber ocasionalmente un jugo (de preferencia exprimido) puede considerarse saludable por su aporte de vitaminas. Sin embargo, la mejor forma de aprovechar los beneficios de las frutas es comerlas enteras. En este sentido, se debe priorizar el consumo de agua, que es el líquido que mejor hidrata a niños y adultos.
4 - Armar platos balanceados: Ingerir solo un tipo de alimento, un tipo de verdura o fruta o un tipo de carne limita la ingesta de nutrientes. Cada alimento aporta un tipo y una cantidad diferente de vitaminas, antioxidantes y aminoácidos. Cuanto más variada es nuestra dieta mayor diversidad y densidad de nutrientes estamos incorporando. El 50% de la superficie del plato debe estar cubierta por verduras, de preferencia crudas, pero se pueden consumir cocidas, salteadas, con salsa blanca o en revuelto. Un cuarto de plato se asigna a la proteína acompañante, que puede ser carne de vaca, pollo, cerdo o pescado (cuyo tamaño debe ser equivalente a la palma de la mano del niño), o un huevo; otra opción son las proteínas de origen vegetal como la quínoa, en las legumbres y en los derivados de la soja; el cuarto sobrante del plato corresponde a un hidrato complejo, de preferencia integral (arroz integral, legumbres, batatas, papa, pastas etc.). Por último, se debe sumar una fuente de grasa, como aceite vegetal, palta, frutos secos y aceitunas. En el desayuno y la merienda se puede comer una tostada, una galletita casera o cereal no azucarado, acompañado de yogur, queso o huevo, y una fruta.
5 - Moderación: No hay alimentos prohibidos, en moderación todo puede ser consumido. Una golosina, un jugo o un chocolate ocasional en el niño no van modificar sus hábitos saludables a largo plazo. Que disfruten de algunos de estos gustos ocasionales en casa, hará que los niños no pierdan la cabeza con las gaseosas, jugos, snacks y golosinas en cumpleaños o fiestas. Es importante comer a conciencia, disfrutar lo que se come, darse gustos cada tanto y no realizar posteriormente ayuno o eliminar alimentos de la dieta como mecanismo compensatorio, ya que estos mecanismos pendulares de consumo excesivo y privación no son saludables, y no resultan a largo plazo.
6 - Comer en familia: Está demostrado que los niños que realizan alguna comida con su grupo familiar tienen menos ansiedad y trastornos de conducta. La función social del alimento también tiene su ámbito dentro de la familia. Es el momento de estar en contacto, compartir historias y charlar de lo que pasó durante el día.
Algunas familias no tienen la posibilidad de realizar las comidas familiares, pero si aunque sea uno de los dos padres tiene la oportunidad de sentarse quince minutos a compartir un alimento con sus hijos, hace la diferencia. Se recomienda evitar las pantallas durante las comidas e intentar no prestar atención al celular.