Una tarde inolvidable para el hincha de Gimnasia y Esgrima de Mendoza la de este domingo. En una gran muestra futbolística vapuleó a su homónimo del norte por 4 a 1 (Farias por 2, Montiveros y Giménez)
Gimnasia vivió la tarde perfecta en el Legrotaglie, su andar arrasador por momentos se expresó en el resultado final. La contundencia del 4 a 1 en el marcador dejó sentado que este domingo desaparecieron todos los fantasmas que tenían encerrados el juego de un equipo que se estaba quedando sin alma. Los goles de los atacantes por fin llegaron, el virtuosismo de otros se hicieron presente y terminaron por darle la satisfacción que durante tanto tiempo buscó el equipo y el hincha, que alentó como nunca en este resurgir de tiempos modernos.
El blanquinegro arrancó con mayor ímpetu que su rival ocasional, el trabajo de Giménez en mitad de cancha en la distribución del esférico sumado al acompañamiento de Garín y Espinosa en la gestación del fútbol le comenzaron a dar vida a una zona que siempre fue completa de descifrar para el equipo mendocino.
Con la obtención de la redonda, quedaba solo esperar que Carranza o Akerman se sumaran a este tridente y llegarán las emociones. La visita solo aguardaba desde atrás alguna chance para robar alguna bola perdida y meter un contragolpe.
Y eso ocurrió en el minuto 20 cuando una pérdida de balón de los volantes mendocinos posibilitó una rápida habilitación de Solís para Morales y este con buen perfil pudo anotar el primero. Dolor de cabeza e injusticia en el resultado.
El tanto fue prácticamente como una trompada para el equipo de Labruna que sin entender este oportunismo de los jujeños comenzó a titubear en el juego. Pero, en el minuto 26 una buena combinación colectiva del Lobo menduco, con varios toques y devoluciones al pie posibilitó una definición con alma y vida del lateral Corbalán que llegaba solitario a la definición y el empate justo del marcador.
Gimnasia no se amilanó y fue por más, y su premio llegó en el minuto 32 cuando el goleador Akerman recibió un rebote dentro del área y puso su sello en la red. Un 2 a 1 que se ajustaba a lo realizado en este primer tiempo. Después llegaría la lesión de una de las figuras hasta el momento del partido, Giménez y el final de esta etapa que lo tuvo a Gimnasia como un justo vencedor.
En el segundo tiempo Gimnasia salió a la cancha más distendido, conocedor de que solo algún error ocasional podría amargarle la tarde.
El toque Lobo toque en algunos instantes se exhibió en el parque y a partir de los 25´llegó la hora señalada para el tecla Farías, quien producto de una conjunción de pases en la zona de disparo capturó un pase correcto y con la cabeza puso el tercero.
Ya la facilidad para entrar al área ajena estaba evidenciando una ruptura decisiva en el cotejo y tres minutos después del 3 arribó al cuarto y fue una vez más Farías que recibiendo otra caricia de Espinosa quedó mano a mano con Ojeda y lo sentenció con un disparo cruzado al palo opuesto.
De ahí hasta el final, solo para rescatar la expulsión de Poclaba y una armonía y delicadeza en el juego del Lobo mendocino para cerrar una tarde soñada.
Se recuperó el equipo de Labruna y de la mejor forma, ganando, gustando y goleando.