El municipio de Guaymallén activó una serie de medidas urgentes para contener los desbordes cloacales en Los Corralitos, una problemática que lleva más de un año y que derivó incluso en la declaración de la emergencia ambiental y sanitaria.
Tras los desbordes registrados y la emergencia declarada, coordinan acciones y obras para contener la crisis sanitaria en una de las zonas más afectadas.
El municipio de Guaymallén activó una serie de medidas urgentes para contener los desbordes cloacales en Los Corralitos, una problemática que lleva más de un año y que derivó incluso en la declaración de la emergencia ambiental y sanitaria.
La situación, que tiene como punto crítico la intersección de Severo del Castillo y 2 de Mayo, está vinculada al colapso del sistema cloacal operado por Aysam, en particular de la Colectora Máxima Noreste, una infraestructura con más de cuatro décadas.
En este contexto, el intendente Marcos Calvente convocó a una mesa de trabajo interinstitucional junto a Aysam, el Departamento General de Irrigación y la Subsecretaría de Ambiente, con el objetivo de coordinar respuestas urgentes.
Como resultado, se definió la implementación de un sistema adicional de conducción de líquidos, que reforzará los bypass de bombeo existentes. La intervención se ejecutará durante esta semana y apunta a evitar nuevos desbordes en condiciones normales.
A esto se suma la construcción de cuatro cámaras de retención de sólidos, tres en Guaymallén y una en Maipú, que permitirán filtrar arena, piedras y escombros que actualmente obstruyen la red.
Si bien estas obras corresponden al sistema provincial, el municipio decidió involucrarse con recursos y equipos propios para acelerar los tiempos de respuesta ante los reclamos vecinales.
El conflicto no es nuevo. Durante el último año, la zona registró derrames cloacales recurrentes, malos olores y hasta la aparición de socavones, lo que profundizó la preocupación de los vecinos.
El punto más crítico fue el colapso estructural del colector días atrás, que obligó al municipio a declarar la emergencia sanitaria y ambiental. Desde entonces, los reclamos se multiplicaron y expusieron las limitaciones de una red cloacal antigua y sobrecargada, que presta servicio a gran parte del Gran Mendoza.
En paralelo a las medidas de contingencia, se avanzará en una obra clave: un nuevo colector cloacal sobre Severo del Castillo, que se extenderá hacia el norte hasta calle Los Pinos.
Este proyecto permitirá reducir cerca de un 50% los caudales que llegan al punto crítico, disminuyendo el riesgo de nuevos desbordes. La obra será ejecutada en conjunto entre Aysam y la Municipalidad, con un plazo estimado de un año.
Más allá de las intervenciones en la zona, el Gobierno provincial proyecta avanzar con obras estructurales como las colectoras Paramillo I y Paramillo II.
Actualmente, la primera presenta un avance cercano al 60%, mientras que la segunda se encuentra próxima a licitarse.
Estas obras son consideradas clave, ya que permitirán mejorar el funcionamiento del sistema cloacal que abastece a más de 600.000 hogares de Luján, Maipú, Guaymallén y parte de Godoy Cruz.
Mientras tanto, el municipio mantiene operativos de monitoreo ambiental y sanitario en los distritos afectados. La Dirección de Ambiente realiza inspecciones diarias, mientras que el área de Salud sostiene seguimiento epidemiológico en conjunto con otras comunas.
Además, los centros de salud se mantienen en estado de alerta preventiva. En cuanto al agua potable, los controles oficiales indicaron que no se detectó contaminación bacteriológica y que el servicio presenta niveles adecuados de cloración y presión.
Desde la comuna remarcaron que se trata de una problemática estructural que excede sus competencias directas, ya que el sistema es operado por Aysam.
Sin embargo, la gestión de Calvente decidió intervenir con recursos propios, equipos técnicos y capacidad operativa, con el objetivo de acelerar las soluciones y dar respuesta a los vecinos.
La apuesta oficial es avanzar en una combinación de medidas urgentes y obras de fondo que permitan dejar atrás un problema que, por ahora, sigue sin una solución definitiva.
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