Turismo 2026: mejora el balance de viajeros, aunque el rojo de divisas sigue alto
El turismo internacional muestra un cambio de tendencia en 2026: menos argentinos viajan al exterior y crece el turismo receptivo, aunque persiste el déficit.
La balanza del turismo da alguans señales e comenzar un camino de recuperación
Por primera vez en varios meses, los datos del INDEC correspondientes al primer semestre de 2026 muestran un cambio de tendencia en el comportamiento del turismo internacional de los argentinos. Cada vez menos residentes viajan al exterior y, al mismo tiempo, aumenta la llegada de turistas extranjeros al país. Sin embargo, el desequilibrio de la balanza turística continúa siendo importante y el déficit de divisas asociado al sector permanece entre los más elevados de la última década.
Menos argentinos viajan al exterior y crece el turismo receptivo
Durante los primeros cinco meses del año, la cantidad de argentinos que viajaron al exterior cayó un 12% respecto del mismo período de 2025. En sentido inverso, el turismo receptivo, es decir, el ingreso de visitantes no residentes, creció un 8%. La diferencia se acentuó en mayo: mientras las llegadas de turistas extranjeros aumentaron un 20% interanual, las salidas de residentes retrocedieron un 12%.
Pese a esta mejora relativa, los números absolutos continúan reflejando un marcado desbalance. Entre enero y mayo viajaron al exterior 5,9 millones de residentes, frente a 2,6 millones de turistas extranjeros que ingresaron al país. La diferencia, de 3,3 millones de personas, representa una mejora frente al desequilibrio de 4,3 millones registrado en igual período de 2025, aunque sigue evidenciando un fenómeno de carácter estructural.
La situación también se refleja en el flujo de divisas. Durante el primer trimestre de 2026, el turismo emisivo demandó 4.825 millones de dólares, apenas un 2% menos que en el mismo período del año anterior y todavía entre los registros más elevados de los últimos diez años. En contraste, el turismo receptivo generó ingresos por 1.641 millones de dólares, un incremento interanual del 12%. Como resultado, el déficit turístico alcanzó los 3.184 millones de dólares, un 8% inferior al del primer trimestre de 2025.
Uno de los factores que contribuyó a moderar la salida de divisas durante el verano fue el aumento del gasto promedio por viajero. Aunque viajaron menos argentinos al exterior, cada turista desembolsó, en promedio, un 12% más que un año antes. A ello se sumó el efecto del Mundial de fútbol disputado durante el segundo trimestre, que impulsó un gasto extraordinario en pasajes, alojamiento, servicios y entradas, en un contexto de precios internacionales relativamente elevados.
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El turismo internacional comienza a recuperarse lentamente.
Los medios de transporte hacen la diferencia
La desaceleración del turismo emisivo no se distribuye de manera uniforme entre las distintas modalidades de viaje. Mientras los desplazamientos por vía terrestre y marítima muestran una retracción tanto en las salidas como en los ingresos al país, el transporte aéreo mantiene una dinámica claramente expansiva.
En los primeros meses de 2026, el turismo emisivo por avión se ubicó un 14% por encima del nivel registrado en 2025, mientras que el turismo receptivo aéreo creció un 19%.
Esta diferencia revela una segmentación cada vez más marcada entre los viajeros. La disminución de los viajes terrestres, generalmente vinculados con destinos regionales y con sectores de ingresos medios, refleja una mayor sensibilidad frente a los cambios en los precios relativos. En cambio, el crecimiento sostenido de los viajes aéreos responde, en mayor medida, a segmentos de mayor poder adquisitivo, cuya demanda resulta menos sensible al contexto cambiario y mantiene una elevada disposición a consumir turismo internacional.
El desequilibrio vuelve a niveles de 2018
Para dimensionar el cambio de tendencia, el IERAL utiliza un indicador sencillo: la relación entre turismo emisivo y turismo receptivo, que mide cuántos argentinos viajan al exterior por cada turista extranjero que llega al país.
Durante 2025, ese indicador alcanzó un máximo histórico de 2,8, lo que significó que casi tres residentes salían del país por cada visitante internacional recibido. En lo que va de 2026, la relación descendió a 2,3, un nivel similar al observado en 2018. La reducción refleja la convergencia de dos procesos simultáneos: una menor salida de argentinos y un incremento en la llegada de turistas extranjeros.
La recuperación del turismo receptivo se produce en un contexto de tipo de cambio relativamente bajo y con persistentes problemas de competitividad estructural, lo que vuelve aún más relevantes los resultados observados. Sin embargo, los analistas del IERAL advierten que consolidar esta tendencia exigirá mucho más que un escenario cambiario favorable.
Para sostener el crecimiento será necesario avanzar de manera permanente en infraestructura, conectividad, calidad de los servicios y condiciones generales para el visitante internacional.
El turismo constituye una actividad altamente competitiva a nivel global. Cada vez más países desarrollan políticas activas para atraer visitantes mediante inversiones en infraestructura, campañas de promoción y beneficios específicos para el turismo de larga distancia. Frente a ese escenario, Argentina comienza a mostrar señales alentadoras, aunque todavía incipientes. El verdadero desafío consiste en transformar esta mejora coyuntural en una ventaja competitiva sostenible dentro de un mercado internacional donde la competencia es cada vez más intensa.
En ese contexto, el turismo receptivo aparece como una de las fuentes de generación de divisas con mayor potencial relativo. A diferencia de otros sectores exportadores, su expansión no requiere desarrollar nuevas actividades productivas, sino potenciar ventajas ya consolidadas, como la gastronomía, la vitivinicultura, los paisajes naturales y el patrimonio cultural. La incógnita es si las condiciones macroeconómicas y las políticas sectoriales lograrán acompañar una tendencia que, por ahora, comienza a reflejarse en los indicadores.