Javier Milei y una política que perjudica las exportaciones regionales
Javier Milei y la Canciller Mondino insisten que el Estado no tiene que trabajar acuerdos comerciales. Una política que perjudica a las encomias regionales.
Las bodegas argentinas participan en ferias internacionales con el apoyo del Estado y en el marco de acuerdos comerciales entre países que le permiten acceso a mercados.
Son tantos los frentes abiertos por el gobierno de Javier Milei, rompiendo tradiciones, protocolos y políticas nacionales e internacionales que es difícil seguir de cerca cada uno de ellos. Mientras los reflectores se llevan las luces hacía la discusión de la Ley ómnibus y el debate por la coparticipación de la enorme caja en la que se transformó el impuesto PAIS (en enero creció 1250% y llegó a los 469.000 millones de pesos) hay otras ideas y propuestas del equipo del Presidente, y él mismo, que son miradas con preocupación por parte de las economías regionales y sus complejos exportadores.
En esta semana la canciller Diana Mondino insistió con la posibilidad que el Gobierno se retire absolutamente de las negociaciones comerciales internacionales.
Mondino recupera así la idea que el Presidente, y ella misma, habían planteado durante la campaña. Argentina no mantendrá relaciones con los gobiernos que los libertarios consideran “comunistas” y aseguraban que las relaciones comerciales serán entre privados y que el Estado allí no tiene nada que hacer.
Mondino en diálogo con el canal de noticias TN, aseguró, "Nosotros estamos alineados con todos los que respeten nuestros derechos de democracia liberal" y agregó "Nosotros ni con China ni con ningún otro país vamos a tener tratados comerciales Estado a Estado. Las empresas privadas hagan lo que quieran de acuerdo a las condiciones que pongan los países".
Las declaraciones de la Canciller reafirman el discurso duro de campaña pero además demuestran un desconocimiento importante de cómo funcionan las relaciones comerciales en el Mundo civilizado (piensen lo que piensen sus gobiernos) dónde inevitablemente los acuerdos comerciales entre privados para exportar, importar o incluso invertir se enmarcan dentro de un paraguas de reglamentaciones que ponen los Estados y para las cuales las intervenciones políticas de los funcionarios de cada país y las políticas de sus gobiernos es inevitable.
La propia Canciller luce contradictoria cuando declara el abandono del Estado pero a la vez reclama el acuerdo Mercosur-Unión Europea, un caballito de batalla de la derecha argentina que no comprende que tal acuerdo parece imposible, por lo menos por varios años.
Javier Milei y una mal mirada de la economías regionales
Las economías regionales que necesitan abrirse al mundo y exportar (también lo necesita el país para conseguir divisas) pueden ser (una vez más) las perjudicadas de esta forma de mirar el mercado internacional por parte del Gobierno argentino.
La mayoría de las producciones regionales, desde los famosos limones tucumanos, hasta las ciruelas, el aceite de oliva o el propio vino se ven cada día perseguidos por aranceles diferenciados, trabas para arancelarias y muchas estratagemas más que los países ponen en marcha en busca de defender su producción y sus productores o, incluso, como represalias propias conflictos o diferencias políticas entre los estados.
La pregunta que ningún periodista porteño le hace a Mondino, ni al Presidente (porque no conocen del tema y los funcionarios solo hablan con los medios porteños), es cómo hace un productor de ciruelas en el Sur mendocino, un productor de Manzana del Alto Valle o un bodeguero mendocino para negociar con el Gobierno chino, británico, mexicano, estadounidense o brasileño la reducción de aranceles de importación
Qué imaginaran Mondino y Milei, que va un bodeguero de Mendoza y golpea la puerta de David Cameron y le dice “Mire Lord Cameron, si su Reino nos baja la tasa de terceros países o nos la elimina nosotros podemos vender mucho más a su país. Sea Buenito”
El comercio internacional definitivamente no funciona así.
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Javier Milei y Diana Mondino, una dupla que pone es riesgo el comercio internacional de las economías regionales.
Las producciones sus reclamos y el desconcierto
Hace pocos días el presidente del Comité de Exportadores de Ciruela de Mendoza (CECIM), Lucio Álvarez señalaba en una entrevista realizada en San Rafael que desde hace años el CECIM trabaja –en conjunto con los gobiernos nacionales- para lograr acuerdos de libre comercio que exceptúen a la ciruela de abonar esos tributos.
Lucio Álvarez, presidente Comité de Exportadores de Ciruela de Mendoza (Cecim)
Lucio Álvarez, presidente del Comité de Exportadores de Ciruela de Mendoza.
"El año pasado se obtuvo un importante avance, cuando se anunció que está casi cerrado el acuerdo fitosanitario con China, que habilitará la exportación al gigante asiático. Si bien es una vía distinta a la impositiva, una vez aprobados los protocolos de calidad, se facilita el camino a la baja de aranceles, hoy cercanos al 25%", aseguró Álvarez.
Y comentaba la insólita situación que “Hoy, gran porcentaje de la ciruela que se exporta de Argentina a Chile es para mandarla a China. Ellos están haciendo un negocio con nuestras ciruelas. Por eso tenemos que terminar de hacer los acuerdos fitosanitarios y después trabajar en la parte arancelaria. Que, obviamente, si el país que quiere el producto está necesitado, lo va a hacer rápidamente. Y de paso, de esa forma, no depende de un solo proveedor”.
Desde el Gobierno de Mendoza el Ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, un hombre que conoce bien los vericuetos del comercio exterior desde el sector privado consultado sobre el tema aseguró a Sitio Andino que “en los casos que hay traba arancelarias o paraarancelarias, en cualquier país, debe ser resuelto por la Cancillería, independientemente del país que sea. Nosotros como comerciantes tenemos que propender a tener acceso libre a todos los mercados más allá de la política que lleve adelante nuestro país o la contraparte”
Vargas Arizu aseguró que “en comercio exterior algo que es muy importante es la frecuencia. Cualquier barco u otro instrumento de transporte que llegue lleno se debe ir lleno. Estoy convencido que la balanza debe ser superavitaria pero para tener un buen comercio exterior tenemos que estar acostumbrados a comprar y a vender mucho.
Consultadas, para esta nota, varias cámaras que agrupan productores de frutas patagónicas, y del vino mendocino prefirieron declinar una opinión formal hasta que el Gobierno plantee una idea o medida concreta sobre el tema. Sí coincidieron todas en que la relación con el gobierno nacional es casi nula más allá de alguna reunión formal de presentación en los primeros 20 días de mandato.
Una fuente de una de las entidades vitivinícolas, con reserva, sin embargo expresó a Sitio Andino que “es muy extraño que un Canciller diga que los Estados no participan en las negociaciones comerciales internacionales. En uno de los foros privados más fuertes de los últimos meses, el Foro de los países productores vitivinícolas del Nuevo Mundo, intervinieron claramente sector público y privado de todos los participantes. Estaban representantes de la OIV, de la Secretaría de Comercio de los Estados Unidos, representantes gubernamentales de Sudáfrica, de Australia, de Nueva Zelanda, de Canadá, de Brasil, Chile, Uruguay, obviamente de Argentina. Decir que los Estados no intervengan en temas que tengan que ver con el comercio o con normas que tengan que ver con el comercio es como rarísimo ”.
La fuente marcó en la charla que uno de los países que más fuerte interviene es Estados Unidos; “cualquier mendocino recuerda lo que nos pasó con el mosto. Intervino, puso un TAX y casi nos prohíbe el ingreso del producto a nuestro principal mercado solo porque un privado denunció que podía haber operaciones por debajo de los límites de precios del mercado. Y eso cómo se soluciono; con la negociación entre la Cancillería y la Secretaría de Comercio de los Estados Unidos”.
“Es extraño, un ejemplo cercano son los acuerdos de libre comercio que tiene Chile, los hizo el estado y el Gobierno, no los hacen los salmoneros o los vitivinicultores o los palteros. El mundo de las negociaciones comerciales internacionales son estado-estado y públicas. Claro que hay negociaciones privadas pero en un marco establecido por los Estados. No existe, ni es posible, una negociación privado contra privado por aranceles o certificados sanitarios”, aseguro.
La fuente cerró la charla con la misma incertidumbre que compartimos todos sobre cuál será la política de comercio internacional de un Gobierno que necesita los dólares como el agua.
“Veremos qué pasa, pero así no vamos a hacer un acuerdo internacional con nadie. Es una posición ideológica media absurda y que puede perjudicar fuertemente el comercio internacional” y ese perjuicio como decíamos caerá fuertemente sobre las economías regionales que tienen productos con valor agregado y necesitan precisamente el acompañamiento del Estado y sus acuerdos para ser competitivos en un mundo salvaje.