Política Agropecuaria

El campo argentino pierde confianza en el plan económico y frena inversiones en 2025

La confianza del agro cae 15% y la inversión en activos fijos se desploma 59%. El campo espera las elecciones antes de tomar decisiones.

Por Marcelo López Álvarez

El campo argentino pierde confianza en el plan económico del Gobierno Nacional que se muestra en el deterioro del ánimo de los productores según lo refleja la última medición del Ag Barometer Austral, elaborada por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Aunque el índice general aún se mantiene en terreno positivo, el deterioro sostenido en el ánimo de los productores agropecuarios durante los primeros meses de 2025 y la caída en las expectativas de inversión en activos fijos marca una señal de alerta para el futuro inmediato del sector.

En julio, el indicador de confianza descendió a 127 puntos, frente a los 130 de mayo, lo que supone una baja del 1,5%. Si la comparación se extiende a noviembre de 2024, cuando el índice alcanzó los 149 puntos, la caída acumulada asciende al 15%. El retroceso se explica principalmente por la contracción de las condiciones presentes, que bajaron de 94 a 89 puntos. Hombres de campo al fín igual las expectativas futuras permanecieron estables en 153.

Sin embargo, la señal más crítica se encuentra en la inversión en activos fijos, que cayó de 112 en noviembre a 66 en julio, lo que representa un desplome del 59%. “Hoy, dos de cada tres productores consideran que no es un buen momento para invertir en maquinaria, instalaciones o vientres de ganadería. La falta de decisión en este frente compromete el crecimiento a largo plazo”, advirtió Carlos Steiger, director del Ag Barometer.

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El alivio parcial de las retenciones

El 26 de julio, el Gobierno anunció la baja permanente de las retenciones a soja, trigo, maíz y carne vacuna. La medida fue recibida con alivio y generó un repunte en el ánimo de los productores, aunque no alcanzó para modificar la cautela respecto de la inversión. Según el relevamiento, la confianza mejoró levemente en la situación financiera presente, pero la prudencia sigue dominando las decisiones estratégicas.

La política económica actual, marcada por tasas de interés reales muy elevadas y restricciones de crédito, actúa como un freno adicional. En ese contexto, los productores recurren al manejo de stocks de granos como herramienta de financiamiento. Un 76% mantiene soja y maíz sin vender, y dentro de ese grupo un 30% conserva más de la mitad de su producción sin precio fijado. La mayoría de ellos, un 84%, planea destinar esa mercadería al pago de alquileres y a cubrir los gastos de la campaña 2025/26. Solo un 29% opta por retener esperando una mejora en los precios internacionales.

Elecciones y clima de espera

La proximidad de las elecciones legislativas de octubre constituye otro factor determinante. Para buena parte del agro, la continuidad del plan económico y de las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno resultan condicionantes centrales a la hora de definir inversiones.

“El productor entiende que este año no solo se juega la rentabilidad de la próxima campaña, sino también la dirección de la política económica de los próximos años. Por eso muchas decisiones se postergan hasta conocer el resultado electoral”, subrayó Steiger.

La dureza de la política monetaria, orientada a evitar presiones cambiarias, ha llevado las tasas de interés a niveles históricamente altos en términos reales. Ese encarecimiento del crédito impacta directamente sobre la capacidad de financiar la campaña, obligando a priorizar la liquidez propia y a aplazar proyectos de mayor alcance.

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Los productores del campo argentino prefieren tomar un compás de espera y pierden expectativas en las políticas económicas.

Los productores del campo argentino prefieren tomar un compás de espera y pierden expectativas en las políticas económicas.

Cambios en la estrategia de siembra

El 44% de los productores afirmó que modificará sus planes de siembra para la campaña 2025/26. La tendencia dominante es clara: más área destinada al maíz temprano y menos a la soja. Según las proyecciones, el maíz temprano ocupará el 28,4% del área, la soja de primera el 28,1%, el trigo/soja de segunda el 14,7%, el trigo el 10%, el maíz tardío el 7,9%, el girasol el 6,4% y otros cultivos el 2,9%.

Este corrimiento responde tanto a un análisis de rentabilidad relativa entre cultivos como a las condiciones climáticas favorables para el maíz temprano. El maíz aparece así como la alternativa de mayor atractivo económico en un año de alta incertidumbre política y financiera.

Tecnología y competitividad

Otro dato revelador del informe es la escasa adopción de tecnologías digitales en el agro argentino. Solo un 25% de los productores las incorporó a su actividad, mientras que el 75% restante señaló que el principal obstáculo no es el costo, sino el desconocimiento del valor agregado que aportan.

“Existe una gran oportunidad para acelerar la modernización tecnológica, pero se requiere mayor difusión y capacitación para que el productor perciba con claridad la propuesta de valor”, señala el informe. Esta carencia puede afectar la competitividad del agro frente a competidores directos como Brasil, donde la inversión y la innovación en el sector muestran un ritmo más dinámico.

Perspectivas a mediano plazo

Pese al freno en las inversiones actuales, la confianza de largo plazo se mantiene positiva. Un 66% de los productores espera encontrarse en mejor situación financiera dentro de 12 meses, y un 57% cree que el sector en su conjunto mostrará mejoras hacia 2026.

No obstante, los analistas advierten que si no se revierte la falta de inversión en activos fijos, la competitividad del agro argentino puede verse comprometida. El retroceso en el stock ganadero y la postergación de modernizaciones en maquinaria e infraestructura son síntomas de un problema que excede lo coyuntural.

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