Deficit comercial

Comercio bilateral: Argentina acumula un déficit récord con China en el primer semestre

Las importaciones desde China crecieron 80% en 2025, achican el superávit argentino y generan preocupación por el impacto en la industria local.

Por Marcelo López Álvarez

El comercio exterior argentino atraviesa un proceso de reacomodamiento de luces y sombras, donde crecen las exportaciones de commodities como la minería y, al mismo tiempo, aumentan explosivamente las importaciones de productos manufacturados. Entre los datos más destacados del primer semestre de 2025 figura el notable crecimiento de las importaciones provenientes de China, que saltaron un 80%.

Las entradas de productos desde el gigante asiático alcanzaron los 8.297 millones de dólares en los primeros seis meses de 2025, según un informe elaborado por la consultora Unexar. Con ese volumen, China se consolidó como el segundo mayor proveedor de bienes al país, detrás de Brasil.

El aumento resulta particularmente llamativo por la magnitud que alcanza en un contexto de recuperación de las operaciones externas argentinas. Mientras que el promedio de las importaciones creció un 34% en la primera mitad del año, las provenientes de China prácticamente duplicaron esa tasa. Incluso superaron la expansión registrada en las compras a Brasil, que treparon un 49,9% interanual.

La política del Gobierno de apertura indiscriminada de importaciones parece ser un verdadero tiro en el pie para la economía argentina, marcada por su eterna restricción externa y la necesidad de acumular dólares para cumplir con los compromisos internacionales. En el primer semestre, las importaciones desde China más que duplicaron los dólares que entraron por exportaciones mineras, que en ese mismo período marcaron un récord histórico con 3.100 millones de dólares.

Un superávit en retroceso

Pese al fuerte crecimiento de las importaciones, el país mantuvo un saldo comercial positivo, aunque visiblemente más acotado que en 2024. En el primer semestre, el superávit alcanzó los 2.788 millones de dólares, una caída del 74% respecto del mismo período del año pasado, cuando la balanza comercial mostraba más de 10.700 millones de dólares a favor.

Este estrechamiento del margen de excedente enciende luces de alerta, en particular por la presión que ejerce sobre la balanza de pagos. La mayor disponibilidad de divisas tras la apertura parcial del cepo cambiario abrió espacio para una expansión de las compras externas. Sin embargo, el desequilibrio que comienza a insinuarse deja entrever riesgos para la estabilidad macroeconómica.

China altera el modelo

Uno de los puntos centrales del fenómeno es la naturaleza de los bienes importados desde China. El informe de Unexar señala que gran parte del incremento se explica por el ingreso de productos de tecnología y consumo masivo, como computadoras, teléfonos, autopartes, vehículos, alimentos y bebidas. En conjunto, estos rubros aportaron más de 3.200 millones de dólares adicionales respecto del año pasado.

Este dato alimenta un debate de larga data: el impacto de la apertura comercial sobre la producción nacional.

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Las importaciones desde China se desatan y ponen en peligro el superávit comercial.

Las importaciones desde China se desatan y ponen en peligro el superávit comercial.

Advertencias desde el sector industrial

La Unión Industrial Argentina (UIA) viene siguiendo de cerca esta dinámica. En su último informe señaló que, durante la primera mitad del año, las importaciones de bienes de consumo ascendieron a 5.268 millones de dólares, un aumento del 32% en relación con 2023. En paralelo, la actividad industrial se ubicó un 10% por debajo de los niveles del mismo año, según sus propios relevamientos.

La UIA advirtió sobre "una mayor competencia frente a la importación de bienes terminados", lo que, en su visión, está afectando la capacidad productiva de distintos sectores. El retroceso de la industria nacional suma cuatro meses consecutivos y la coloca en niveles mínimos no vistos en casi dos décadas.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) también reflejan esta tendencia. En julio, las importaciones alcanzaron los 6.738 millones de dólares, con un crecimiento del 17,7% interanual. De ese total, 1.455 millones correspondieron a productos chinos, lo que significó un salto del 48,1% frente al mismo mes de 2024.

Déficit creciente en el comercio bilateral

Los especialistas en comercio exterior remarcan que la expansión de las importaciones chinas tiene un correlato directo en el déficit bilateral. En el primer semestre, el rojo con China alcanzó los 5.227 millones de dólares, "el más abultado entre todos los socios comerciales de Argentina". De sostenerse la tendencia, se encaminaría a superar los 12.000 millones de dólares en el conjunto del año.

Entre los productos más relevantes importados desde el país asiático se cuentan los circuitos impresos, que sumaron 273 millones de dólares con un alza del 88%, y las máquinas para procesamiento de datos, con 165 millones.

La industria metalúrgica como caso testigo

El impacto de esta dinámica no se limita a los números de la balanza comercial. La industria metalúrgica ofrece un ejemplo concreto de las tensiones que provoca la mayor competencia externa. Según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la actividad del sector se mantiene un 15% por debajo de sus máximos históricos, con un uso de la capacidad instalada en apenas 45,2%, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas.

En junio, las importaciones de productos metalúrgicos totalizaron 2.140 millones de dólares, lo que implicó un incremento interanual del 46,8%. Dentro de ese rubro, la participación de China creció de manera significativa: sus envíos se expandieron un 123,3% interanual y pasaron a representar el 30% del total importado.

En esa línea, Acindar comunicó hoy una nueva paralización de su planta de Villa Constitución, con 200 suspensiones de personal, que percibirá el 75% del salario.

La dicotomía de siempre

Apertura o protección, competitividad externa o preservación del tejido industrial interno, el dilema que nunca sale de escena. Con una balanza bilateral cada vez más desequilibrada y un superávit global en retroceso, el desafío también se repite: ¿no hay posibilidad de hacer coincidir los modelos e intereses?

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