16 de febrero de 2026
{}
Historia de vida

Rafael Arce, el último lustrador de San Rafael: 60 años dándole brillo a la ciudad

Desde los 8 trabaja en el oficio, el rubro cayó, atravesó fuertes pérdidas, pero cada mañana se instala en el centro con su cajón y sus cepillos. Mirá el video y conocé su historia.

Por Sitio Andino Departamentales

En tiempos donde las zapatillas le ganaron terreno al zapato de vestir y muchos oficios parecen quedar en el olvido, Rafael Evaristo Arce sigue firme, con su cajón y sus cepillos, en una vereda del centro de San Rafael. A los 68 años, asegura ser el último lustrador de calzado de la ciudad. Y hace seis décadas que se dedica a lo mismo: devolverle brillo a los zapatos y, de alguna manera, también a la memoria colectiva.

“Empecé a los 8 años en la terminal vieja”, cuenta. Desde entonces, pasaron 60 años. Recuerda aquellos tiempos como “hermosos”: eran diez lustradores y todos trabajaban bien. Los sábados, la gente hacía fila para dejar impecables los zapatos antes de ir al baile. “Después nos íbamos al salón y seguíamos lustrando hasta las 4 o 5 de la mañana”, relata. Al terminar, volvían en colectivo a descansar unas horas antes de empezar otra vez.

ChatGPT Image 16 feb 2026, 16_05_14
Rafael perdió a su familia, vive en la calle y a los 68 años no le alcanza el dinero para alquilar una vivienda.

Rafael perdió a su familia, vive en la calle y a los 68 años no le alcanza el dinero para alquilar una vivienda.

Un oficio que se fue apagando

Hoy la realidad es distinta. “La gente de los bancos usa traje y zapatos, pero ya casi no van a un lustrador”, dice. El cambio de hábitos y el predominio de las zapatillas redujeron la demanda. Actualmente cobra $4.000 por lustrada y, en un día común, hace entre tres y seis. Los martes son la excepción: en una agencia donde tiene clientes fijos puede llegar a hacer entre 10 y 12.

“Antes el precio era más bajo, pero se lustraba más. Ahora a la gente le cuesta sacar un billetito”, reflexiona. Y hace cuentas: con lo que vale una lustrada no alcanza ni para un kilo de pan. Aun así, no se queja. “Vamos tirando, sacamos el día”, resume.

Para complementar ingresos, por las noches cuida autos en una pizzería ubicada en la Rotonda de la Bandera. Allí recibe colaboraciones que varían entre 200 y 2.000 pesos. A lo largo de su vida también vendió café, diarios y trabajó arreglando lotes, siempre buscando la manera de sostenerse.

Embed - RAFAEL EVARISTO ARCE - DE PROFESIÓN LUSTRABOTAS

Perseverancia y nostalgia: una vida llena de pruebas

La historia personal de Rafael está marcada por pérdidas profundas. De su familia original solo le quedan dos hermanas. Perdió a una hija en un accidente en Mar del Plata y, más recientemente, a su compañera de vida. “Quedé solo, duermo en la calle y así me voy manteniendo”, dice con serenidad. Tiene una jubilación y la pensión de su esposa, tramitadas fuera del departamento, pero no le alcanzan para alquilar una vivienda.

WhatsApp Image 2026-02-16 at 17.28.28
Rafael y un oficio lleno de dedicación que podría desaparecer.

Rafael y un oficio lleno de dedicación que podría desaparecer.

Sin embargo, no baja los brazos. “Dios me da fuerza para seguir adelante”, afirma. Cada mañana, desde las 8 hasta el mediodía, se instala en pleno centro de San Rafael. Allí espera a sus clientes de siempre y a quienes todavía valoran el brillo de un buen zapato.

Rafael no solo lustra calzado: mantiene vivo un oficio que fue parte de la identidad urbana y que hoy resiste gracias a su constancia. En cada pasada de cepillo hay una historia de trabajo, dignidad y perseverancia que se niega a apagarse.