Después de almorzar, muchas personas sienten sueño, pero deben mantenerse alertas por reuniones o trabajo. Una siesta larga no es opción, por lo que el café suele ser la solución. Sin embargo, ahora existe otra alternativa: la siesta de la NASA.
La siesta de la NASA mejora la memoria, la creatividad y el estado de alerta. Descubrí cómo aplicarla y por puede cambiar tu día.
Después de almorzar, muchas personas sienten sueño, pero deben mantenerse alertas por reuniones o trabajo. Una siesta larga no es opción, por lo que el café suele ser la solución. Sin embargo, ahora existe otra alternativa: la siesta de la NASA.
Esta técnica permite descansar lo suficiente para mejorar el rendimiento sin llegar a un estado de aturdimiento. Estudios de la NASA con tripulaciones de vuelos largos concluyeron que quienes dormían una siesta de 26 minutos mejoraban su estado de alerta y productividad frente a quienes no lo hacían.
Según la doctora Cassie J. Hilditch, investigadora de la Universidad Estatal de San José, una siesta de 10 a 20 minutos ya es suficiente para mejorar el desempeño. Explica que evita caer en el sueño profundo, lo que ayuda a recuperar energía sin generar desorientación.
Según estudios, esta técnica impacta de manera positiva en múltiples áreas:
Las investigaciones con atletas demostraron que una siesta por la tarde acelera los tiempos de sprint, aumenta la fuerza y mejora los reflejos. También se asocia con un mejor estado de ánimo.
Un estudio reciente indicó que quienes toman siestas regularmente se mantienen más despiertos que quienes no lo hacen, incluso en días en los que no pueden dormir.
Dormir ayuda a consolidar lo aprendido. Esto es útil tanto para estudiantes como para quienes deben memorizar información importante en su trabajo.
Investigadores de Harvard descubrieron que quienes dormían una siesta de 45 minutos lograban mejores resultados en tareas creativas como la escritura de historias, según publica TN.
Para aplicar esta técnica, la experta en sueño Terry Cralle recomienda seguir ciertos pasos:
Si se trabaja en una oficina, se recomienda hablar con un supervisor sobre los beneficios de esta técnica y evaluar la posibilidad de habilitar un espacio de descanso.

