La meteorología global enciende sus alarmas ante la consolidación de un fenómeno de El Niño en su versión extrema, provocado por la interacción entre la atmósfera y el Océano Pacífico. Las autoridades confirman que se perfila como el episodio más intenso registrado desde 1870, amenazando con alterar de manera drástica las precipitaciones y temperaturas a escala planetaria.
¿De qué se trata el Súper Niño y por qué se forma?
Para entenderlo de forma sencilla: todo empieza en el Océano Pacífico, cuando los vientos que habitualmente soplan en la zona pierden fuerza o cambian de rumbo. Al no correr ese aire fresco, el agua caliente se estanca y empieza a sobrecalentarse durante varios meses seguidos.
La etiqueta de "Súper" no es un término científico formal, sino la manera de nombrar a un fenómeno de El Niño especialmente violento, donde la temperatura del mar sube entre 0,5 °C y más de 2 °C por encima de lo normal. Ese calor extra en el océano altera el clima en todo el planeta, provocando desde sequías hasta lluvias extremas según la región.
Es un fenómeno largo pero raro: suele arrancar entre abril y junio, alcanza su punto más crítico hacia fin de año y recién afloja al otoño siguiente. Ocurre de forma muy excepcional, solo cada 10 a 15 años.
¿Qué impacto tendrá El Súper Niño a nivel internacional y nacional?
A nivel nacional e internacional, los modelos indican un 61% de probabilidad de desarrollo de El Niño, aunque solo un 25% de que alcance una intensidad fuerte. Sin embargo, se advierte que aun en niveles moderados elevará la frecuencia de eventos extremos como lluvias intensas, anegamiento de suelos y crecidas en los ríos Paraná y Uruguay. Esto impactará de manera directa en la logística del agro, la sanidad animal y la infraestructura urbana.
Para Argentina, el nuevo escenario climático proyecta un otoño más húmedo y un invierno con valores normales de lluvia pero con riesgo de heladas intensas. En paralelo, se transicionará desde una fase neutral hacia la reaparición del fenómeno de cara a la primavera-verano.
Se esperaun otoño de clima complicado para el agro con la llegada de El Niño
¿Cómo afectará este fenómeno particularmente a la provincia de Mendoza?
Ante las advertencias de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los especialistas locales ya evalúan el alcance que tendrá en la región. Según analizó el meteorólogo mendocino Carlos Bustos, si bien aún se monitorean los indicadores para precisar su intensidad final, la consolidación de este evento altera las condiciones meteorológicas habituales en toda la provincia, con especial foco en zonas agrícolas clave como el Valle de Uco.
Entre las principales consecuencias proyectadas para el territorio provincial y nacional se destacan:
Valle de Uco y oasis cultivados: Monitoreo constante ante posibles variaciones en los patrones de temperatura y precipitaciones que impacten en la producción agrícola.
Cuyo y cordillera: Mayor acumulación de nieve durante los meses fríos, aspecto clave para el derrame hídrico de los ríos provinciales. Ezequiel Toum, científico del IANIGLA-CONICET Mendoza, explicó que el fenómeno aumenta las chances de una temporada más húmeda y con mejores nevadas en alta montaña. Esto representa un alivio clave frente a la megasequía que atraviesa la provincia desde 2010, mejorando el caudal de agua para el verano. Sin embargo, en el llano pueden registrarse cambios bruscos de temperatura, ingresos de aire frío y mayor frecuencia de viento Zonda.
Centro y Litoral: Incremento de tormentas severas, anegamientos urbanos y riesgo para la ganadería.
Fenómeno del Super El Niño y su implicancia en el Valle de Uco.
Planificar para prevenir: recomendaciones claves
Especialistas del CONICET, el INTA y el IANIGLA coordinaron un análisis sobre el impacto de El Niño en la producción regional. Para la alta montaña mendocina, Ezequiel Toum (IANIGLA) anticipa más nevadas que ayudarán a aliviar la megasequía, aunque en el llano aumentarán el viento Zonda y los cambios bruscos de temperatura. Por su parte, Natalia Gattinoni (INTA) aclaró que en Cuyo las lluvias del trimestre podrían mantenerse en valores normales o inferiores. Frente a este panorama, Pablo Mercuri (CIRN-INTA) remarcó la importancia de planificar por lote y cuenca para evitar pérdidas. Entre sus recomendaciones centrales, el INTA sugiere monitorear napas y prever el traslado de hacienda en zonas bajas, cuidar los tiempos de siembra en zonas medias y aprovechar las tierras altas para maximizar rinden y resguardar al ganado.
INTA
Con la evolución de las condiciones climáticas, en Sitio Andino desarrollaremos entregas especiales para analizar en detalle cómo se preparan los distintos sectores de la provincia de Mendoza para enfrentar este hito meteorológico.