En medio de un contexto de cambio climático, con lluvias y tormentas y un mayor riesgo aluvional, Mendoza avanza en un proyecto innovador: usar la naturaleza como aliada para gestionar el agua y prevenir desastres.
El proyecto piloto en el piedemonte busca frenar el impacto de tormentas, mejorar la infiltración y fortalecer las reservas hídricas en el Área Metropolitana.
En medio de un contexto de cambio climático, con lluvias y tormentas y un mayor riesgo aluvional, Mendoza avanza en un proyecto innovador: usar la naturaleza como aliada para gestionar el agua y prevenir desastres.
Se trata de una iniciativa basada en las llamadas “soluciones basadas en la naturaleza”, un enfoque que apunta a proteger, restaurar y gestionar ecosistemas para enfrentar desafíos como el cambio climático y la seguridad hídrica.
El proyecto se implementará a partir del convenio firmado entre la Subsecretaría de Ambiente y la Dirección de Hidráulica del Ministerio de Energía y Ambiente con Cervecería y Maltería Quilmes y consiste en la regeneración hidrológica en el piedemonte del Área Metropolitana, una de las zonas más sensibles por su combinación de urbanización creciente y condiciones naturales propensas a aluviones.
La firma se realizó en Cervecería Andes, en el marco del Día Mundial del Agua. En el encuentro participaron la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre; el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu; el intendente de Godoy Cruz, Diego Costarelli, y el director de Asuntos Corporativos de Cervecería y Maltería Quilmes, Juan Francisco Mitjans. Acompañaron también el director de Hidraúlica, Pablo Rodriguez, y la directora ejecutiva del Fondo de Agua del Río Mendoza, Lía Martínez.
“En Godoy Cruz, en la que denominamos cuenca 301, aguas arriba del barrio Joaquín Lavado, inauguramos en diciembre del año pasado cuatro diques de control de torrentes (DCT), y ahora buscamos, a través de este acuerdo y junto al Fondo de Agua, poner en valor estos dispositivos como soluciones basadas en la naturaleza. La idea es poder medir y comunicar los beneficios que generan, no sólo en la mitigación del riesgo aluvional, sino también en la biodiversidad del entorno. Desde el Ministerio trabajamos fuertemente en esquemas de articulación público-privada y estamos abiertos a que más empresas locales se sumen a este tipo de iniciativas, comprometiéndose con la seguridad hídrica, como lo está haciendo Quilmes”, explicó Rodríguez.
Desde el Ejecutivo provincial destacaron que la iniciativa busca avanzar en soluciones concretas frente al cambio climático. En ese sentido, la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, remarcó que “es fundamental promover este tipo de acciones que integran el conocimiento técnico con el compromiso del sector privado para dar respuestas a problemáticas estructurales como el riesgo aluvional y la gestión del recurso hídrico”.
“Necesitamos avanzar en planes de trabajo concretos. Hoy, más de 2.000 millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua apta para consumo. No se trata solo de un problema de disponibilidad —afectada también por el cambio climático— sino, principalmente, de gestión. Lo que falta no es agua, sino acceso al recurso. Eso nos interpela directamente: tenemos algo que hacer. Además de cuidar la fuente, tenemos que mejorar su uso, su tratamiento y su eficiencia. En ese sentido, las soluciones basadas en la naturaleza, la gestión ambiental y la gestión integral del recurso hídrico son claves, así como también poner en valor las externalidades positivas de nuestras intervenciones, reconociendo los servicios ecosistémicos que el planeta nos brinda", agregó la ministra.
“El desafío es cómo hacerlo con menor impacto y con mayor capacidad de mitigación y resolución de problemas. Y ahí radica la importancia del trabajo articulado. Esta no es una tarea exclusiva de un sector: requiere del compromiso coordinado del Estado, el sector privado, el ámbito científico y la ciudadanía. Este convenio apunta justamente a eso: a aprovechar intervenciones concretas, como las obras realizadas por la Dirección de Hidráulica en la cuenca 301 del piedemonte de Godoy Cruz. Estos diques de control de torrentes, además de proteger a la población frente a crecidas aluvionales, generan oportunidades para la recarga de acuíferos y el desarrollo de ecosistemas”, agregó la ministra.
Más allá del carácter técnico, el beneficio central es concreto: mejorar cómo se comporta el agua cuando llueve en una zona crítica.
El plan apunta a:
Reducir el riesgo aluvional: al intervenir sobre el terreno, se busca disminuir la velocidad y el volumen del agua en tormentas intensas, evitando daños aguas abajo.
Aumentar la infiltración: el agua deja de escurrir rápidamente y pasa a incorporarse al suelo, ayudando a recargar acuíferos.
Aprovechar mejor las lluvias: en lugar de perderse, el recurso se retiene y se integra al sistema natural.
Proteger zonas urbanas: especialmente en el Gran Mendoza, donde el crecimiento sobre el piedemonte incrementa la exposición al riesgo.
En otras palabras, el proyecto busca transformar un problema —las lluvias intensas— en una oportunidad para recuperar agua
El piedemonte mendocino es un territorio particularmente vulnerable. Tiene baja vegetación, suelos erosionables y lluvias concentradas, lo que genera escurrimientos violentos en poco tiempo .
A esto se suma la expansión urbana, que reduce la capacidad del suelo para absorber agua y aumenta el riesgo de inundaciones.
Por eso, el proyecto apunta a intervenir en este entorno con soluciones que imiten el funcionamiento natural del ecosistema: retener, infiltrar y regular el agua.
A diferencia de las obras tradicionales de hormigón, estas intervenciones combinan infraestructura con procesos naturales.
Incluyen herramientas como:
retención de agua en pequeñas cuencas
restauración de suelos y vegetación
sistemas que ralentizan el escurrimiento
Este tipo de medidas permiten reducir la erosión, mejorar el ambiente y aumentar la resiliencia frente a eventos extremos.

