Análisis

Javier Milei y la contradicción de conducir lo que quiere destruir

Javier Milei volvió a desprestigiar la obra publica y reiteró que el Estado es una asociación criminal. La contradicción de odiar lo que conduce.

Por Marcelo López Álvarez

¿ Es estrategia, es una forma de comunicación tan perfectamente planificada que ninguno de los especialistas en comunicación la entiende, es una genialidad o es simplemente un ser humano que padece algún problema? No podemos (ni debemos) diagnosticar a Javier Milei pero sí es cierto que hay un antes y un después en la comunicación y la política argentina.

No es normal que un presidente, ni argentino ni de ningún lugar del mundo, conceda una entrevista de 3 horas y pico a una radio y canal de streaming sentado en el estudio, entrevistado por el dueño de la emisora que apenas horas antes había denunciado que probablemente tendría que apagar la radio por el importe de la factura de energía que le había llegado.

En cada reunión indefectiblemente los gobernadores y ministros hablan de obra pública y la posibilidad de recuperar alguna de las que están frenadas desde el 10 de diciembre. Ayer Milei fue terminante con el concepto de obra pública cero y reiteró su convicción que la misma es un robo. Insólitamente propone que, por ejemplo, los puentes que se cayeron en la ruta 40 lo reconstruyan los vecinos… Una visión que no solo no existe en ningún lugar del mundo, sino que además condena a las sociedades al atraso.

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Javier Milei y un problema de concepción, la raíz del problema

En las tres horas de reportaje (al pie de esta nota dejaremos el link para verlo completo) la cantidad de frases dichas, los papelones como el del boot de Jumbo ya ampliamente comentado en todos lados, los ataques misóginos contra Victoria Tolosa Paz y Romina Manguel o la definición que la base norteamericana en Ushuaia es el primer paso para recuperar las Malvinas son tentadores para engancharse en discusiones, pero quizás sea mejor centrarse en otro pasaje más profundo de la charla que puede ser la base para analizar todo el gobierno de Javier Milei.

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Javier Milei durante el anuncio del DNU. ¿Puede alguien conducir exitosamente lo que odia y denigra?

Javier Milei durante el anuncio del DNU. ¿Puede alguien conducir exitosamente lo que odia y denigra?

¿Puede ser cabeza del Estado alguien que cree que ese ente que conduce es una organización criminal? ¿Cómo se conduce y arbitra una organización que se considera que no debe existir?

Es de análisis por qué alguien con esas ideas quiere conducir los destinos del país. Cada vez son más las fuentes que confirman que en más de una reunión de la mesa chica de los Hermanos Milei con diversos referentes políticos y empresarios se ha escuchado reiteradamente la frase “Nosotros llegamos para destruir el Estado”.

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A principios del año el psicoanalista Alejandro del Carril escribió un interesante artículo dónde planteaba que “el capitalismo odia la política” y Milei es quizás el mayor o más exitoso emergente de ese capitalismo salvaje que se esconde en el paleolebertarismo y los movimientos de derechas europeas.

Del Carril analiza que “En democracia el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes, que no pueden hacerlo sino fallidamente. El ataque del capital a la política busca quebrar esa representación. Por un lado quiere hacernos creer que la falla en la representación no es necesaria sino contingente y que podría haber representantes sin falla. Eso sería lo nuevo que siempre ofrece la derecha.

Por otro lado y contradictoriamente, Milei en Davos afirmó que lo que él llama liberalismo de mercado no tiene falla y que los que fallan son las personas. Allí lo que está diciendo es que no hace falta la representación. En un sistema sin fallas no hay nada que representar y sobran las palabras. Es decir, sobran las personas. Esto lo confirman sus votantes cuando no pueden explicar qué votaron ni por qué. Su silencio o sus palabras que no dicen nada son la renuncia efectiva a entrar en discurso, a hacerse representar por palabras, a la política. Es el rechazo, homicida y suicida, del otro que con su alteridad despierta la mía. Es el corolario del libre ejercicio del odio”

Otro psicoanalista como es el reconocido Jorge Alemán que lleva años analizando los fenómenos de las derechas europeas y sus derivaciones hacia el mundo a fines del años pasado en una entrevista al ser consultado sobre por qué un sector de la sociedad vota a partidos que dentro de sus promesas de campaña tienen consignas que van en contra de ellos mismos, explicó: “Ese es un nuevo fenómeno que se corresponde con una modalidad del capitalismo, ya no el industrial normativo donde había líneas divisorias y pertenencias, legados, herencias”.

“Muchas de esas cosas han desvanecido en el aire. La gente no vota en contra de sus intereses. Si no que han surgido otros intereses, en algunos casos bastante oscuros, que buscan satisfacerse. Con una carga de odio, de identificación. Eso está teniendo una enorme pregnancia en distintos países según sus particularidades”.

Milei parece un emergente claro de ese proyecto que significa la destrucción del Estado como identificador de la conciencia social y la construcción colectiva del progreso bajo reglas que ordenen el capitalismo y el crecimiento.

Argentina parece sometida a un experimento donde lo individual prevalece sobre el beneficio de las comunidades. El mensaje de ¿Queres un puente con los otros? Construitelo, que fue el ejemplo de Javier Milei y su interlocutor no parece elegido al azar.

La entrevista completa

Embed - Javier Milei en vivo en los estudios de Neura | Multiverso Fantino - 08/04

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