Un informe privado expone que el Indec conducido por Marco Lavagna incorporó cifras de crecimiento inusualmente altas en algunos sectores para revertir la tendencia del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y evitar que la economía entrara en recesión técnica.
Según adelantó, LPO, el organismo sorprendió al difundir los datos de actividad de septiembre: los números superaron ampliamente las proyecciones de consultoras privadas, tras una corrección al alza de los dos meses previos y de otros cuatro meses del año.
Con esos cambios, el Indec logró que el tercer trimestre no cerrara en baja, lo que hubiera implicado anunciar recesión técnica, un mensaje políticamente muy desfavorable para el Gobierno. Sin embargo, la mejora estadística contrasta con indicadores concretos de la economía real, como el cierre y achicamiento de empresas.
La corrección generó dudas generalizadas entre analistas, al punto que Lavagna debió salir a dar explicaciones. Pero ahora un informe de la consultora Analytica explica que el giro en la tendencia del EMAE responde principalmente a la incorporación de datos llamativamente positivos en “intermediación financiera” y “hoteles y restaurantes”.
Según Analytica, en el informe de octubre se informaba una caída del 0,6% entre agosto y diciembre del año pasado, mientras que la actualización de noviembre muestra un crecimiento del 0,5% en ese mismo período. Pese a esto, la serie con estacionalidad casi no presenta cambios.
El análisis detalla que la serie desestacionalizada revisada quedó, en promedio, un 0,23% por encima de la anterior. A nivel sectorial, el ajuste no fue homogéneo. El caso más notorio es el de Hoteles y Restaurantes, cuyo índice se elevó 3,8% respecto de la versión previa, la mayor corrección dentro de todo el EMAE. Y, al igual que en otros sectores, los cambios abarcaron prácticamente todo el año.
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La mayoría de los rubros muestra modificaciones leves que tienden a compensarse entre sí. Pero el mayor impacto se dio en Intermediación Financiera: registró un salto del 11,9% mensual, el más alto desde 2004. El récord anterior apenas superaba el 5%. Y esto ocurrió pese a la caída real del 1,8% del crédito al sector privado en septiembre y a balances bancarios muy negativos en el tercer trimestre.
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Analytica advierte que, por la forma en que se mide la actividad financiera, pudo haberse producido una fuerte sobreestimación de la actividad bancararia. Si la tasa de referencia utilizada no se ajustó al costo real de los fondos —más alto por los mayores encajes— o al rendimiento real de los activos —más bajo—, el margen entre tasas activas y pasivas se amplía artificialmente. El efecto se agrava cuanto más elevados son los encajes, que desde agosto subieron a niveles máximos en décadas, con impacto pleno en septiembre.
El informe sostiene que, sin ese aporte atípico del sector financiero, la actividad habría caído 0,2% en septiembre y acumularía bajas en cuatro de los últimos cinco meses. La economía, además, se encontraría estancada desde marzo y con un nivel de actividad 0,7% por debajo del de diciembre pasado.
En este contexto, la intervención estadística atribuida a Lavagna terminó convirtiéndose en un boomerang para el Gobierno de Milei, que sin proponérselo abrió un debate sobre la verdadera “calidad” del crecimiento que muestra su modelo.
Economistas que fueron cercanos al Presidente, como Carlos Rodríguez y Diego Giacomini, remarcaron que los sectores que generan más empleo son los que hoy están más castigados. Giacomini recordó que comercio, industria, transporte, construcción y gastronomía concentran seis de cada diez empleos, y afirmó: “A todos les está yendo muy mal con el modelo de Milei”.