Día de la Bandera

El Manuel Belgrano que Javier Milei no conoce

Javier Mieli mostró en el acto del Día de la Bandera un profundo desconocimiento de la historia y escritos de Manuel Belgrano.

En estos días donde se discuten leyes como el RIGI, y se busca un país casi subsumido, el presidente de la Nación desvaría confundiendo la libertad de la Nación y las batallas de Belgrano con la del discurso libertario y de reivindicación de la dictadura; y no distingue juramento con promesa a la bandera de los estudiantes. No está de más recordar el Belgrano de sus escritos y actitudes, y no en la visión Billiken que utilizó el Presidente.

El Manuel Belgrano que Javier Milei no conoce

En los últimos años, los aniversarios y conmemoraciones belgranianas parecen coincidir a la perfección para sumarse desde sus escritos y publicaciones -que tienen 200 años- a los debates actuales de la economía y el país. Se puede decir que Belgrano era un preclaro economista y pensador desarrollado, capaz de plantear ideas de crecimiento revolucionarias para su época. Pero eso nos lleva a también a discurrir en el debate sobre la poca capacidad de la sociedad argentina y su dirigencia de avanzar en la construcción de la Nación libre y soberana en sus políticas económicas y de producción. Doscientos años después, las propuestas de Belgrano siguen alumbrando el debate que debe darse en estos tiempos.

En estos días en los que el Ejecutivo se desvive por levantar las restricciones al comercio y los mercados cambiarios, vale recordar que Belgrano sostenía que "las restricciones que el interés político trae al comercio no pueden llamarse dañinas. Esta libertad tan continuamente citada, y tan raramente entendida, consiste sólo en hacer fácil el comercio que permite el interés general de la sociedad bien entendida. Lo demás es una licencia destructiva del mismo comercio". Ni que hubiera estado escuchando al presidente en el monumento que recuerda la creación de la bandera.

Belgrano era un defensor del proteccionismo en busca del desarrollo local en un mundo dominado por las manufacturas de origen europeo. Expresaba el prócer: "El modo más ventajoso de exportar las producciones superfluas de la tierra es ponerlas antes a obra o manufacturarlas". Y agregaba que "la importación de mercancías que impide el consumo de las del país, o que perjudican al progreso de sus manufacturas y de su cultivo, lleva tras sí necesariamente la ruina de una nación". En otro de sus escritos dejaba claro que "la importación de las mercaderías extranjeras de puro lujo en cambio de dinero, cuando este no es un fruto del país, como es el nuestro, es una verdadera pérdida para el Estado".

Hace un par de años, en un interesante ensayo sobre las ideas económicas de Mariano Moreno y Manuel Belgrano, el economista y sociólogo Rodrigo López, docente de la UBA y miembro de la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche, destacaba qué "un elemento a destacar es la crítica que se podría hacer desde Belgrano a las tesis de David Ricardo, sobre todo teniendo en cuenta que fue escrita en 1810, siete años antes de que el autor inglés publicara sus Principios de Economía Política y tributación con el cual se pretendió condenar a los países según una división internacional del trabajo. Belgrano se discurre con erudición sobre las leyes de granos en Inglaterra, el mismo tema que motivara a Ricardo, pero a diferencia de este, Belgrano no trabaja con unidades "horas hombre" sino atendiendo a las particularidades de una economía monetaria, donde hay movilidad de capitales entre los países, tipos de cambio y tasas de interés. De este modo, Belgrano puede ver lo que Ricardo no vio, y lo hace recurriendo a un ajuste "keynesiano".

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Javier Milei con el gobernador de Santa Fe y el intendente de Rosario durante el acto del Día de la Bandera. Un discurso de primaria que desconoce la historia de Manuel Belgrano

Javier Milei con el gobernador de Santa Fe y el intendente de Rosario durante el acto del Día de la Bandera. Un discurso de primaria que desconoce la historia de Manuel Belgrano

Cuando dos países comercian lo hacen a través de dinero, esa entrada de dinero repercute en el alza o la baja de la tasa de interés, la cual termina determinando el nivel de actividad del país. Así, un país que tiene una posición superavitaria del comercio exterior tendrá más dinero y su tasa de interés descenderá, lo que favorece aún más su producción. En cambio, un país deficitario en el comercio exterior tendrá menos dinero y su tasa de interés subirá, desalentando aún más la producción. Pero a su vez incorpora las consecuencias del pago de deuda de los déficit comerciales, concluyendo que no hacen más que atrapar al país deudor en una desindustrialización"

Belgrano escribía que "el pueblo deudor de una balanza pierde en el cambio que se hace de los deudores una parte del beneficio, que había podido hacer sobre las ventas, además del dinero que está obligado a transportar para el exceso de las deudas recíprocas, y el pueblo acreedor gana, además de este dinero, una parte de su deuda recíproca en el cambio, que se hace de los deudores. Así, el pueblo deudor de la balanza ha vendido sus mercaderías menos caro y ha comprado más caro las del pueblo acreedor, de donde resulta que en el uno la industria es desalentada, en tanto que está animada en el otro". Por eso promovía la industrialización de las materias primas por sobre la exportación de commodities.

Los escritos de Belgrano en materia económica no solo dejan huella de la profundidad de pensamiento del prócer, sino que -además- dan una muestra cabal de que el orden económico mundial no ha variado demasiado en 200 años de historia de la humanidad, que no puede romper la lógica de dominados y dominantes en sus distintas variantes.

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