La causa ha transitado por caminos sinuosos. Primero se investigó una desaparición en la Fiscalía de Instrucción N°2 de San Rafael, a cargo de Javier Giaroli; pero terminó en la Fiscalía de Violencia de Género de Paula Arana, al tomarse por protocolo la eventualidad de un femicidio. Sin embargo, no se sabe si quien la mató fue Albornoz o su pareja, Carina.
Esto último, a su vez, obligó a anular gran parte del proceso ya que durante la investigación se permitió que ambos acusados compartieran una única defensora (primero oficial y luego privada), hasta que el juez Rodolfo Luque, quien iba a dirigir el juicio por jurado, se percató de que había pruebas en el expediente que podían generar hipótesis con intereses contrapuestos y antagónicos que haría inviable un debate ecuánime.
Fue así que incluso el magistrado se tuvo que apartar de la continuidad del proceso porque en quién recayó la representación de Domínguez fue en el defensor oficial Jorge Luque, hermano del juez.
Ahora, el juez Julio Bittar tuvo a su cargo la audiencia preliminar donde se presentaron desde la Fiscalía cerca de 50 testigos para el juicio. En tanto, los defensores -entre ellos particulares de Albornoz, los abogados I gnacio Fajardo y Ricardo Tosetto- harán su presentación la próxima semana.
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Carina Domínguez, una de las imputadas por la desaparición de Silvia Chávez en San Rafael
Qué delitos se le imputan a los acusados por el crimen de Silvia Chávez en San Rafael
La acusación que expuso Arana tiende a sostener la acusación que quedó establecida en la resolución de la jueza de garantías María Laura Vera en el auto de elevación a juicio, bajo las imputaciones de homicidio simple y hurto agravado en concurso real.
En tanto el cuerpo de la víctima nunca pudo ser hallado, se tiene contra los acusados una serie de pruebas indiciarias que, a entender de Arana, podrían demostrar la responsabilidad penal de ambos acusados.
En ese sentido, cabe mencionar que la fiscal citó hoy, por ejemplo, un audio del llamado al 911 que realizara la víctima en el invierno de 2022, dando cuenta de que tenía miedo de los inquilinos. Temor que también le habría revelado a una abogada sanrafaelina a la que recurrió en esos días para intentar desalojarlos del departamento que le alquilaban detrás de la casa de Chávez, patio de por medio.
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En ese audio se la escucha a la ex enfermera diciéndole a la operadora del Centro Estratégico de Operaciones de la Policía: “Son nueve hijos y entran y salen… lo he hablado muchas veces para que se vayan, les quise devolver la plata… ¿creen que puedan sacar ustedes a esas personas?”, a lo que la operadora le contestó que no. Si hasta fue a la comisaría a pedir ayuda, pero no le quisieron recibir la denuncia.
Lo más fuerte de la comunicación es el momento en que Chávez relata al 911 ese 18 de julio, dos días antes de desaparecer, esta frase: “El tipo ha venido ahora, como cinco o seis personas más, están borrachos, y yo tengo miedo”.
Después de aquella juntada del inquilino Albornoz, el celular de Silvia volvió a tener un par de comunicaciones, pero nunca más se supo de ella.
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Una imagen de Google Maps que capta a Silvia Chávez días antes de desaparecer
En cuanto a Carina Domínguez, también surgieron sospechas porque la misma Silvia señaló de su preocupación por lo que denominó “el entorno de la pareja”, particularmente señalando a los “hijos” de esta, que tenían “antecedentes penales”, según le contó a su abogada con la que intentó sacarlos de la casa y dar por concluido el alquiler.
Y hay un dato no menor en el expediente Albornoz. Una vez gritoneó e insultó a Silvia. Otro indicio contra los inquilinos es el hecho de que cuando estos se fueron a vivir a una nueva casa, se llevaron “dos ventanas de madera y una pileta Pelopincho” que habían sido de Silvia.
El error que cometieron es que, tiempo después, los inquilinos la pusieron a la venta, pero dieron como número de contacto para la compraventa el celular de Gabriela Carina Domínguez, aunque usando un falso perfil de celular con el nombre de Emanuel Alejandro Salas.
Lo que deberán explicar en el juicio es por qué la inquilina pone a la venta la ventana en un falso perfil de Facebook y por qué lo hace bastante después de la desaparición de Silvia Chávez, ya que sale a venderla el “13 de octubre”.
Y la Pelopincho la inquilina dijo que ella la había comprado con su dinero; pero en una escucha telefónica, salta que era un regalo de Albornoz.
Además, los investigadores encontraron en la casa donde se fueron a vivir los inquilinos una escalera idéntica a la que aparece en unas fotos que había sacado la tasadora en la casa de Chávez, en el proceso de repartición de bienes con sus hermanos.
La cuestión es que todas esas cosas: la ventana, la escalera y la pelopincho, la víctima las tenía en una despensa de su casa bajo llave. Pero esa llave la encontró su hermana Lucía en un frasquito. Quiere decir, según la fiscal, que los inquilinos en algún momento entraron a la casa de Chávez, abrieron la despensa con esa llave y la dejaron ahí posteriormente.
Otro dato sospechoso es que en esa despensa el tiempo hizo acumular polvo, y esto permitió que quedaran marcados dos círculos de las bases de unas botellas con conservas: alguien se las robó. Y cuando fue a declarar la persona que hizo la mudanza de los vecinos, recordó que los inquilinos también llevaban unas botellas de conservas.
Pero hay una costumbre de Silvia Chávez que llamó la atención de los vecinos: el barrido de la vereda siempre lo hizo ella. De pronto, cuando desapareció, comenzó a encargarse la inquilina, a pesar de que tenía una pierna lastimada.
Por otro lado, hay pruebas tecnológicas que seguramente se incorporarán en la próxima audiencia. Por ejemplo, las escuchas telefónicas donde el mismo Albornoz se queja en un llamado que todo lo que estaba viviendo era por culpa de su pareja.
O una pericia que halló una llamativa coincidencia de conexión con celdas telefónicas, de los celulares de la víctima y de uno de los acusados. Claro que el celular de Silvia nunca más se encontró.
Lo más importante, de todas formas, será escuchar al testigo reservado quien dio cuenta de una conversación en la que le habrían relatado quién, cómo y dónde la “quemó” a Chávez y pondría el foco no sólo en estos acusados del asesinato, sino también en la tarea de hacer desaparecer el cuerpo que podría haber sido encarada junto a otros colaborares en el encubrimiento del crimen.
La causa se mantendrá en el tiempo, no sólo porque falta saber la fecha de voir dire para la selección de los jurados populares, sino para determinar si es posible realizar ese debate durante el presente año o puede pasar para febrero o marzo del próximo.