Si hay algo que el Gobierno viene practicando con pasión desde el primer día es la provocación. Quizás sea la única política de Estado capaz de practicar. Desde la génesis misma conJavier Milei hablando de espaldas al Congreso es una marca registrada.
No hay día que pase en el cual el Gobierno, a través del Presidente y sobre todo de su vocero, no practique el deporte de mojar la oreja soezmente a algún sector de la sociedad.
Lo hicieron con creces el 8 de Marzo y ahora redoblan la apuesta en vísperas del 24 de Marzo en el 48 aniversario del golpe de Estado cívico militar más trágico de la historia argentina.
Si bien desde la misma campaña electoral tanto Victoria Villarruel (alma mater de las políticas de reivindicación de la dictadura) como Javier Milei fueron claros en cuál era su posición. Hasta allí, polémico, repudiable, condenable pero dentro del debate. Sin embargo la provocación no termina en la reivindicación pública de la dictadura que se hará por estas horas con un corto grabado en la propia Casa de Gobierno.
Puede considerarse grave que se haga una reivindicación institucional por parte del Ejecutivo de uno de los periodos más oscuros de las dictadura, pero mirando para adelante con mayor preocupación está la presentación que hicieron ayer Patricia Bullrich y el radical (¿sigue siéndolo?) Luis Petri y rompe uno de los pocos pactos consolidados en la nueva democracia argentina.
El anunció que el gobierno libertario enviará al parlamento un proyecto de ley para permitir la participación de la Fuerzas Armadas en conflictos o situaciones delicadas en el orden interno con atribuciones policiales parece una provocación mayúscula e innecesaria.
El narcoterrorismo nos desafía, pero estamos listos para enfrentarlo. Implementamos medidas estratégicas desde el Estado para proteger a nuestros ciudadanos. pic.twitter.com/UrpaaHQzRk
Más allá de lo bizarro de ver a la fórmula que salió tercera en la contienda electoral actuando desde los atriles de la Casa de Gobierno como si fueran presidente y vice y no dos ministros por conveniencia, la decisión de la intervención de las Fuerzas Armadas en los conflictos internos usando como excusa el narcotráfico abre una puerta al infierno de proporciones inimaginables.
La decisión, avalada por el Presidente, abrió una nueva grieta con la vicepresidenta Victoria Villarruel que anoche profundizó la interna con Javier Milei precisamente al mostrar su desacuerdo absoluto con el desembarco de las Fuerzas Armadas en el combate del delito de civiles.
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- Intervención de las FFAA contra el narcoterrorismo... - "No, lo dije en campaña..." - "En los '70s se combatió el terrorismo donde están los que lo combatieron, presos..." pic.twitter.com/794JEYvgW5
Fuerzas Armadas, narcotráfico y los pésimos precedentes
Las experiencias en Latinoamérica del involucramiento de las Fuerzas Armadas en el combate del narcotráfico (Ecuador, El Salvador, México y Colombia por ejemplo) son todas nefastas y casi todos los casos terminaron con grupos paramilitares alimentados por los efectivos de las fuerzas armadas que abandonan sus puestos para pasar a esos ejércitos que viajan en la ilegalidad y terminan transformando ciudades y regiones enteras en campos de batallas interminables y fratricidas.
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El uso de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotrafico, que ahora pretende implementar Javier Milei, fracasó en toda Latinoamerica.
Raúl Benítez Manaut, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y presidente del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE), en un reportaje de BBC Mundo sobre la militarización de la lucha contra el narcotráfico publicado hace unos días, vincula la militarización con el debilitamiento del mando civil y la política. y afirma que “En un país normal, la democracia va acompañada de policías civiles. Donde hay mucha criminalidad, los militares toman el control y esto debilita la democracia. Y el riesgo es que no tenga reversa, lo cual es muy difícil”.
Las brujas no existen pero que las hay las hay, por estos días la política internacional de la Argentina tiene un alineamiento claro y coincide con lo David Saucedo, especialista mexicano en seguridad pública, afirma a la BBC, uno de los motivos por el que los gobiernos latinoamericanos han recurrido con tanta frecuencia a esta vía militar es por la histórica presión de Estados Unidos, que percibía una extrema debilidad en los sistemas de justicia y seguridad pública de la región.
“Las policías de América Latina, en general, se han caracterizado por una infinita corrupción y debilidad para enfrentar al narcotráfico y no dejar que penetrara en las instituciones”, remarca.
Una rápida búsqueda en Google sobre el tema le devolverá al lector miles de resultados sobre conflictos, secuestros, matanzas, atentados y grupos paramilitares que surgen a partir de la llegada de las Fuerzas Armadas al combate contra el narcotráfico.
A horas del 24 de marzo anunciar el proyecto de reforma de la Ley de Seguridad Interior sumado al silencio estruendoso de todo el Ejecutivo respecto a las más de 800 amenazas que recibió la publicación especializada en derechos humanos, Sudestada o al atentado a la militante de la agrupación HIJOS y la reacción de los trolls pagos sobre este preocupante caso confirman que la única política de Estado del gobierno de Javier Milei es la provocación permanente.