sábado 17 sep 2022
Estado de Sitio

La inflación imparable hace necesario discutir el modelo

Una vez más la inflación llegó al 7 por ciento y continua su carrera. Un contacto inesperado y la necesidad de discutir profundamente el modelo.

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Por Marcelo López Álvarez 15 de septiembre de 2022 - 09:08

Finalmente la inflación de agosto anunciada por el INDEC superó hasta las más pesimistas de las expectativas llegando al 7 por ciento. Si bien el propio ministro había advertido que el índice de agosto sería alto, el número complica cualquier previsión hacia adelante.

Una vez más los alimentos superaron el promedio, lo mismo que indumentaria y calzado -que ya rompió la barrera de los tres dígitos- y los precios que el gobierno controla tienen un desempeño altísimo colaborando con esta carrera que parece no tener fin.

El tono de la reunión de las últimas horas del Secretario de Comercio con los grandes formadores de precios de alimentos ya daba una pista de lo que venía. Además el IPC vuelve a abrir las discusiones por los salarios que como los defensores malos siempre le ven el número en la espalda a la inflación.

Mientras crecen los rumores de anuncios inminentes del Ministro de Economía, la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, tuvo un contacto con José Torello uno de los hombres de mayor confianza de Mauricio Macri, y este se comprometió a ser el canal de cualquier mensaje que la vice le quiera transmitir a Macri, lo que da dimensión de la gravedad que le da a la situación una parte importante del oficialismo.

Es claro que Torello (uno de los hermanos de la vida del ex presidente como él lo definió) no habló con CFK sin comunicárselo al líder de la oposición, pero en ningún momento barajo la posibilidad de una reunón publica o privada entre los dos ex presidentes. SI hay contactos serán a través de Torello.

La inercia inflacionaria en tanto no cesa, el índice de supermercados que elabora el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortíz relevo que en la segunda semana de septiembre los alimentos ya subieron casi 2 por ciento (1.8) y en los últimos 30 días acumulan una variación del 5%.

La situación, más allá de las medidas de coyuntura necesarias y urgentes, amerita comenzar a discutir de fondo los modelos de construcción política y económica del país de la inflación eterna.

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La inflación de agosto llegó al 7 por ciento y plantea seriamente la necesidad de discutir el modelo de construcción política y económica

La inflación de agosto llegó al 7 por ciento y plantea seriamente la necesidad de discutir el modelo de construcción política y económica

El ex decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNCuyo, Juan Carlos Aguiló, publicó -este domingo- en un medio porteño una columna a su estilo profundo y provocador precisamente preguntandose ¿Cuál es el modelo de país? y llamando a romper la tendencia del deterioro socioeconómico.

Allí Aguiló asegura que “Nada tienen que ver en la explicación de este presente, signado por la heterogeneidad estructural de una economía concentrada y extranjerizada, las actitudes y valores individuales de las/os millones de argentinas y argentinos que despliegan sus estrategias de reproducción vital en condiciones de informalidad laboral”.

Agrega que “resulta imprescindible poner en discusión el modelo de acumulación vigente en la Argentina, apelando al materialismo histórico en combinación con una recuperación de los aportes del estructuralismo cepalino para explicar las condiciones económicas, políticas y sociales de esta coyuntura nacional”

Plantea para discusión un contexto claro que ha dejado atrás aquel "contrato social de posguerra" a partir del cual el capital logró ser "domesticado" por las regulaciones estatales que permitieron el pleno empleo y el consecuente bienestar de la clase trabajadora. Liberado de las ataduras keynesianas, el capital retomó la senda de funcionamiento decimonónica reencauzando sus imperativos sistémicos de acumulación del excedente con altos niveles de desempleo y la tendencia decreciente de los salarios reales. En la medida que estos imperativos sistémicos resultan de difícil concreción en los países centrales se trasladan a los "mercados emergentes", donde las posibilidades de explotación de la fuerza laboral fueron y son notoriamente superiores”.

Desafía a pensar que “Es necesario asumir que no existen las condiciones globales para los intentos de una reproducción acrítica de algún tipo de modelo de sustitución de importaciones similar al de la segunda mitad del siglo XX. Esto no significa resignarse al supuesto destino manifiesto del "granero del mundo", pero sí reconocer que en muchos sectores industriales el desfasaje con el progreso tecnológico de los países centrales es tan grande que insistir en su desarrollo no revierte tal distanciamiento y, en muchos casos, los hace fuertemente dependientes de insumos extranjeros.

En circunstancias de una disputa política frontal contra las corporaciones agroexportadoras por los excedentes dolarizados de la economía, aparece como razonable que las políticas de promoción industrial se dirijan a aquellos sectores que producen bienes para el mercado interno con menor dependencia de insumos importados. Estos regímenes deberían proponerse el reemplazo constante de aquellos mediante la incorporación de tecnologías y conocimientos nacionales permitiendo reducir al máximo los niveles de dependencia externa de las ramas industriales seleccionadas promoviendo, de esta forma, la oferta de empleos formales en la economía.

Toda política de promoción de ramas industriales que implique el uso de recursos públicos para su protección subsidiada debe contar con una estricta regulación por parte del estado de los márgenes de ganancias de los sectores empresariales vinculados.

Por otro lado, resulta imprescindible continuar en la línea de intervención estatal tendiente a promover la incorporación de valor agregado a las actividades primarias que impliquen la generación de empleo formal. Esto conllevaría a la necesaria participación del Estado a través de empresas públicas en la explotación de recursos naturales y bienes primarios con el objetivo, entre otros, de desacoplar el precio interno de los mismos de la especulación local e internacional”.

El debate con la participación de todas las fuerzas sociales, económicas y políticas se vuelve imprescindible en un contexto que definitivamente tiene a la Argentina siempre caminando por un desfiladero interminable.

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