No hay ser humano que conviva en esta jungla social que pueda escaparle a sus reglas administrativas y a esa necesidad de estandarizar cada acto de nuestra vida pública.
No hay ser humano que conviva en esta jungla social que pueda escaparle a sus reglas administrativas y a esa necesidad de estandarizar cada acto de nuestra vida pública.
¿A quién no le pasó el tenerse que topar con requerimientos absurdos y engorrosos al momento de hacer un trámite? Sellos, formularios, códigos a pagar fuera del organismo, partidas de nacimiento; idas y vueltas para obtener algo que sin dudas pensamos que podría realizarse de forma más sencilla. Hay todo un universo paralelo al que el ciudadano accede sin mapas cada vez que se sumerge en las redes de la burocracia.
Esta es la temática que aborda a través de la sátira la dupla actoral de Ernesto Súarez y Daniel Quiroga en la obra que volvieron a poner en escena con gran convocatoria en el Teatro Independencia este viernes. Un interesante trabajo de investigación hicieron al respecto los destacados actores mendocinos para plasmar a través del humor situaciones que se dan a diario y que pueden convertirse para quien la padece en toda una tragedia.
El resultado: carcajada asegurada y al mismo tiempo reflexión. Es que la pieza estrenada allá por la década del 90 en Lima ya es un clásico local. Esto sin dudas se debe al talento de sus protagonistas y a que la realidad que aborda no pierde vigencia y la gente logra la identificación al instante.
En la obra El trámite Quiroga es quien asume el personaje del que necesita que se le apruebe una habilitación, mientras que el Flaco Suárez es el empleado público quien tras su escritorio se encargará de que el asunto se transforme en una odisea sin fin.
Con interacción del público incluida, los actores despliegan durante una hora destreza de oficio y es un placer verlos sobre las tablas. Como no podía ser de otra manera, la función culminó con aplausos de pie y la sensación de que cuando algo es bueno debe volver a repetirse.

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