Mendoza tuvo la posibilidad de disfrutar del cantautor. |
Bastó que José Larralde pisara el escenario del Teatro Plaza la noche del viernes para que el público que colmó la sala se desviviera en aplausos.
Es que a sus 73 años el comprometido poeta rural ya tiene un público ganado a donde quiera que vaya. Sólo necesita empuñar su instrumento y alzar la voz para recitar cantando las verdades que otros prefieren callar, para que el calor de las palmas deje traslucir el profundo respeto que la gente siente por él.
Lo mío no es un show, ni un concierto, ni un espectáculo, es una guitarreada. Con mi guitarra abro un abanico y a medida que la gente se va entusiasmando abro la propuesta, dice quien en el 68 por palabra empeñada decidió no regresar más a Cosquín, meca soñada para muchos folkloristas. Y así sin festival de por medio ni músicos que lo secunden, el cantautor oriundo de Huanguelén, convocó en Mendoza a un encuentro que se extendió por más de dos horas y media, entre milongas y el relato de ricas experiencias de vida.
Un día me fui del pago, De hablarle a la soledad, Entrerriano y argentino, Ramón Contreras, Mi viejo mate galleta, Por adentro de la vida, Patagonia, Ayer bajé al poblao y Cosas que pasan, fueron algunas de las canciones que trajo la noche.
El retrato que Larralde pinta con palabras la Argentina profunda con sus injusticias y la sabiduría que esconden sus versos camperos nutridos de vivencias personales sigue siendo fuente de inspiración para muchos. Entre ellos, una generación joven que también compró su entrada para verlo y que al final de la función lo aplaudió con intensidad.

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