Independiente Rivadavia y esa urgencia de pegar un volantazo
La "Lepra" se hunde en los promedios, los rivales suman de a tres y el panorama resulta poco alentador. Faltan 3 fechas para el final y al "Azul" por ahora lo salva un milagro.
Independiente Rivadavia vuelve a vivir en la Primera B Nacional horas de zozobra, ya que los malos resultados registrados hace varias fechas en la divisional lo han depositado prácticamente en la zona de descenso. La derrota en manos de Olimpo caló muy hondo en el ánimo del plantel y dejó al "Azul" al borde del colapso.
Es la hora de tomar decisiones firmes. Llegó el momento de dejar las metas individuales de un equipo que de a poco se desmorona y el traspié parece no tener fin; el nivel de los once es un tobogán que tiene como destino el torneo Argentino "A" y no hay nadie que demuestre ganas para ponerle un freno al tema.
Sólo algunos salvan la ropa, pero no alcanza. Está muy claro que ante Atlético Tucumán no hay otro objetivo que sumar de a tres y prender velas para que Crucero del Norte, elenco que compite palmo a palmo junto con Merlo, no logren una victoria para así alimentar de alguna manera la esperanza de permanecer.
Quedan tres finales para Independiente Rivadavia: los tucumanos primero en el Parque, después será el turno en el Litoral ante Patronato de Paraná, y finalmente la historia se va a definir en el Bautista Gargantini ante Instituto.
Alguna vez, de una buena vez y sin atenuantes externos, el "Azul" le debe una devolución a sus hinchas, tiene que pegarle un golpe a la adversidad cuanto antes y cambiar el futuro oscuro que se aproixima. Sin embargo, no sólo una vuelta de rosca en el rendimiento, sino también en el ámbito dirigencial, donde todo es una especie de dictadura en la cual no tienen peso las voces de los socios.