Ribair Rodríguez: "Me adapto a lo que el equipo necesita y a lo que requiera el DT"
Llegó a Boca como volante, pero con Nacional, por una urgencia, respondió como central. El cuadro de Bianchi sumó de a tres en Uruguay y se ilusiona con la copa.
A los cuatro años la mamá lo empezó a llevar a Potencia, uno de los equipos de barrio Piedras Blancas, ubicado al nordeste de Montevideo. El segundo paso fue Los Gorriones, donde Ribair Rodríguez jugaba más de delantero y sacaba diferencia por la estatura: "Hacía goles de cabeza, pero básicamente era una edad donde uno se divertía. Todos corríamos detrás de la pelota. Iba a la escuela y deseaba que llegara el día de entrenamiento para ir a jugar". Hasta que por un convenio de la liga llegó a Danubio, donde empezó las inferiores ya decididamente como mediocampista.
Ahora, a los 25 años, fue uno de los tres refuerzos pedidos por Carlos Bianchi y, de a poco, se va ganando un lugar. Incluso en Uruguay se destacó como primer central en la victoria ante Nacional, posición a la que bajó tras la expulsión de Claudio Pérez. "Suelo jugar en cualquiera de las tres posiciones del medio campo, pero me adapto a lo que el equipo necesita. Con Nacional tuve que jugar de defensor y me sentí bien. Bianchi es quien evalúa las cosas y sabe dónde puedo rendir. Lo hemos trabajado en los entrenamientos y también me siento cómodo cumpliendo esa función", comenta el día después de una victoria importante de Boca 1-0 para seguir con chances en la Copa Libertadores.
-¿Necesitaban un triunfo así?
-Sí, sobre todo en lo anímico. El equipo en general hizo un gran partido. Incluso con diez jugamos mejor. Notamos una mejoría con respecto a otros partidos, pero igual tenemos que seguir mejorando.
-Por la personalidad que tenés y el estilo de juego, ¿creés que podés ser ídolo de Boca?
-Yo tengo mis virtudes para tratar de ayudar el equipo en cada partido. Cada vez que me toque, dejaré todo para ayudar a lograr resultados. Ojalá pueda dejar mi huella.
-En su momento se habló de la llegada de Fernando Gago, y muchos hicieron comparaciones.
-Llegué con muchas ilusiones y sueños, para poder aportar mi granito de arena desde donde sea. El técnico sabe que estoy con la mejor predisposición. Estoy contento y voy a trabajar para demostrarle a la gente que confió en mí que no se ha equivocado.
-¿Qué les pide Bianchi?
-Ser protagonistas, ésa es la idea; presionar y atacar para ganar y llevar al equipo lo más alto posible.
-¿Cómo es en el día a día?
-Una persona muy sabia y tranquila. Tiene mensajes claros, cada vez que entrás en la cancha lo hacés confiado de que las cosas saldrán bien. Es un hombre muy ganador. Se aprende mucho con él y ante un error, viene y te lo corrige.
-¿Por qué sufren atrás?
-Es algo que debemos corregir entre todos, conseguir una mayor concentración. Pero lo vamos a lograr. Es cuestión de entendimiento y rodaje.
-¿Cómo ves al fútbol argentino?
-Es un torneo muy difícil que me gusta mucho, se emparejó bastante. En cada partido dejás la vida, nadie te regala nada y eso lo hace más competitivo. Tenemos un semestre largo y fuerte y vamos a dar pelea.
-¿Qué diferencias marcás con el italiano?
-El argentino es más intenso, más físico. En Italia la mayoría de los partidos son tácticos y acá los primeros 20 minutos son de estudiarse, pero después se hacen de ida y vuelta.
-¿Por qué no tuviste oportunidades en Siena?
-Arranqué y cuando estaba en mi mejor momento tuve un desgarro en el aductor que me dejó afuera cinco partidos. Después tuve que recuperarme, agarrar ritmo. Estuve en el banco, jugaba poco y quería continuidad.
-Y apareció Boca...
-Sí, estaba en la concentración para el partido con Milan. Cuando me dijeron que estaba la posibilidad de Boca, ni lo dudé.
-¿Qué recuerdos tenés del Belgrano que integraste, que hace poco terminó confirmando una campaña histórica para el club, que tiene continuidad en el proyecto de Zielinski?
-Son recuerdos muy lindos. Lo que se vivió con River en la Promoción fue una parte, pero la campaña en primera fue una confirmación. Fue muy lindo para mí y también para Córdoba. Me acuerdo de ese día en el Monumental. Antes de salir a jugar todos nos acordamos del esfuerzo grandísimo que habíamos hecho en la B Nacional y que debíamos conseguir el premio al esfuerzo.
-¿Cuál fue la clave para que Belgrano transforme un ciclo en proyecto?
-Principalmente lo bien que está el club como institución y el mensaje del DT Zielinski fue claro. Había jugadores de calidad y nos brindamos al máximo. Todo eso nos llevó a lograr cosas.
-A vos y otros compañeros, muchos te hicieron fama de metedor, y que por momentos se te iba la pierna. ¿Eso te enojaba?
-Nos fuimos acostumbrando a lo que se iba diciendo, pero nosotros éramos conscientes de que no podíamos apartarnos de ese camino porque fue lo que nos había dado el ascenso a primera.
-Fuiste dirigido por Caruso y Zielinski. ¿Son parecidos en lo que pretenden de sus equipos?
-No, son totalmente diferentes. Ricardo (Caruso Lombardi) conoce mucho al rival, lo estudia, se basa mucho en la pelota parada . El Ruso (Zielinski) te da mensajes simples, te orienta tácticamente y te podés manejar con más libertades arriba.