Parece terrenal, comparado con sus colegas que disputan el Masters de Londres. Entra a la sala de conferencias de prensa vestido con un buzo gris con capucha, habla bajo, pausado y hay que acercarse para escucharlo bien. Desde su 1,75 metro de estatura, David Ferrer no tiene aires de divo, pero a la hora de jugar su esfuerzo, su despliegue, lo hacen ser de otro planeta. Por algo, es el N° 5 del mundo, por algo acaba de ganar ayer su primer Masters 1000 en París. Con esas credenciales, llega mañana al partido ante Juan Martín del Potro en el debut de ambos en el Masters de Londres (será, a las 16.45, de la Argentina).
25 de junio de 2026


