DERROCHE

El plan de Aysam e Irrigación para bajar las pérdidas de agua por caños rotos

El derroche de agua potable en Mendoza preocupa a las autoridades, que en medio de la baja notoria en el caudal hídrico que viene registrándose en los últimos, aspiran a reducir el consumo en varios sentidos, admitiendo que parte de ese derroche es producto de la falta de inversiones, que provocan pérdidas de miles de litros.

Los problemas en el mal uso (o gasto) de agua potable se registran en toda la provincia. Para dimensionar esto basta con decir que en Mendoza se consume unas 10 veces más de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, y multiplica en varias veces el consumo de otros países.

Según las estimaciones que brindaron desde Irrigación, cada mendocino -en promedio- consume entre 800 y 1.000 litros diarios para ingesta, higiene y otros usos, como riego. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud una persona requiere de 100 litros de agua al día para satisfacer sus necesidades. Mientras que el promedio en los países europeos es de 125 litros, en Estados Unidos de 100 y en México de 400 litros.

El objetivo en Mendoza es reducirlo a 400 litros, un 50% menos del consumo actual, aunque muy por encima de lo recomendado.

Pero vale decir que en el cálculo del consumo actual se contemplan los miles y miles de litros que día a día se desperdician por roturas de los caños de redes de las distribuidoras de agua potable. Esta es una situación que viene de larga data y a la que pretenden poner un freno con nuevas obras.

En diálogo con SITIO ANDINO, el superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli, explicó que se estima que "la perdida por roturas en las cañerías de Aysam (Agua y Saneamiento Mendoza) es de un 35%". Esto se debe a la falta de inversiones en el reemplazo de las mismas.

Esta situación no es nueva, sino que viene de décadas sin las obras necesarias. De hecho, en 2020 el entonces gobernador Celso Jaque propuso la estatización de la ex Obras Sanitarias Mendoza para convertirla en la Aysam de hoy. El proyecto, acompañado por la oposición de ese momento, se justificó en el colapso del sistema de cloacas y agua, más la falta de inversiones en nuevas obras que desembocaron en numerosos inconvenientes para la población.

Más de una década pasó desde entonces y la situación no logró ser resuelta debido en parte a que Aysam no puede destinar la recaudación por la facturación a grandes obras, sino a reparaciones menores.

Por eso, Irrigación y Aysam, bajo la presidencia de Alejandro Gallego, firmaron una carta de intención que contempla varias aristas. Una de esas el acuerdo de un plan de pagos que contempla algo clave: obras.

Sucede que desde la estatización Aysam no le pagó a Irrigación el monto que debe pagar por el agua que llega hasta sus plantas potabilizadoras y que luego es distribuida a los usuarios. Sin montos actualizados, Marinelli asegura que se trata de "muchos millones". El plan es iniciar un plan de pagos para que el 50% de esa deuda sea destinado a obras que mitiguen las pérdidas, básicamente reemplazo de caños de redes.

Pero la intención va más allá y en la próxima reunión del Tribunal Administrativo de Irrigación, Marinelli llevará una propuesta más: que de ahora en adelante, la mitad del monto que la principal empresa distribuidora de agua potable debe pagarle se destine a obras.

Claro: Aysam no es la única, sino que los municipios de Maipú y Luján de Cuyo también son prestadoras del servicio.

"Tenemos una gran necesidad de recambio de cañerías, entre otras obras que las distribuidoras van a tener que hacer. Faltan inversiones, y si bien en toda la provincia hay problemas, los más serios están en el área Metropolitana", explicó Marinelli.

Estos problemas tienen que ver también con un crecimiento de las ciudades, muchas veces desordenado y sin planificación. "En muchos casos no hay servicio y en los que hay, está mal servido. Tenemos que mejorar todo eso que está dañado y estamos trabajando en un plan en ese sentido", destacó el titular de Irrigación. 

En concreto, se refiere a "implementar acciones progresivas concretas para propiciar el uso eficiente, la preservación en calidad y cantidad del agua que se utiliza para la provisión del servicio público de agua potable y saneamiento en el área servida por AYSAM".

Derroche y mal uso

"El problema en general es de falta de inversión y malgasto del agua", reconoció Marinelli. Es que más allá del problema de falta de inversiones existe la problemática del no cuidado del uso doméstico de agua potable. 

Por eso, otro de los ejes de esta carta de intención entre Irrigación y Aysam es avanzar en la colocación de medidores, que fueron adquiridos por la empresa. "Entre las acciones se incluye la disminución de pérdidas, la macro y micromedición con la instalación progresiva de 20.000 medidores, la reducción y reutilización de agua en el proceso de producción de agua potable y la inversión en Plantas de Tratamiento de Efluentes Cloacales". 

Gallego sostuvo que con esto se apunta a reducir el consumo en viviendas con amplios espacios verdes y piletas. Es que en el riego es donde se producen grandes consumos, como así también en piletas. 

Al respecto el titular de Aysam, reconoció que las "pelopinchos son un gran problema, no así las de gran infraestructura porque en estas el agua se mantiene y el usuario puede llenarlas con un camión o de distintas maneras. Pero la pelopincho a veces se llena dos veces por semana, es un consumo que no se puede cuantificar pero es muy alto".

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