Desde su origen en Wuhan (China), el coronavirus ha ido mutando en su propagación por el mundo dando origen a nuevas variantes tanto de interés (VOI) como de preocupación (VOC). Estas últimas son cuatro: Alpha- la primera-, Beta, Gamma- también conocida como Manaos- y ahora, Delta. A su vez, existen otras de interés que los científicos siguen de cerca y son Eta, Iota, Kappa y Lambda. Ante esta evidencia, las preguntas: ¿en algún momento el virus dejará de evolucionar?, ¿el ser humano puede hacer algo para detener las variaciones?
Gonzalo Vera Bello, jefe del Departamento de Epidemiología de Mendoza explicó que es muy difícil detener un evento de estas magnitudes cuando la transmisión del virus que ocasionó, en este caso la pandemia, se propaga a través de las vías respiratorias. Sin embargo, aclaró que aunque "el libro no haya terminado de escribirse todavía", existen alternativas para minimizar el impacto.
"Estas mutaciones surgen porque son las formas de supervivencia que tiene el virus pero en la medida en la que los pacientes van padeciendo la enfermedad, van generando sus propios anticuerpos. Por otro lado, cuando aparecen las vacunas se produce la llamada inmunización pasiva, la que ocurre administrando las dosis", señaló Vera Bello.
Pero, entonces ¿hasta cuándo?
"Las mutaciones continuarán hasta que un gran porcentaje de la población mundial haya padecido la enfermedad o esté vacunada contra el virus. El problema es que existen países que no tienen la suerte de tener la vacuna, ni siquiera para colocar una primera dosis. Entonces, con una población muy grande por inmunizar en, por ejemplo, Haití y África que además tienen carencias en materia de salud pública tanto en diagnósticos como en tratamientos, es probable que se den en esos lugares y aquí la palabra clave es globalización".
"Justamente, por este motivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide a los países que ya hayan colocado dos dosis y quieran empezar con la tercera, que destinen esas vacunas a aquellos lugares donde no están por el bien de la comunidad mundial, para no abrir el camino a nuevas mutaciones", expuso el profesional a cargo del Departamento de Epidemiología provincial.
¿La Delta será la última variante de preocupación? "No lo sabemos pero sí sabemos que es crucial que un gran porcentaje de la población del planeta esté vacunada. Los especialistas estiman que para hacer frente a esta variante, es necesario que el 90% tenga doble dosis. Se ha visto que aquellos pacientes con las dos dosis tienen muy buena evolución. Entonces, embarcarse en una tercera colocación será estrategia pero en un futuro cuando exista una superproducción de vacunas y que, a su vez, se compartan en los países que no las tienen disponibles", sumó.
En cuanto a la nueva- o, mejor dicho, más reciente variante del coronavirus- todavía no está circulando en Mendoza pero sí está presente en provincia de Buenos Aires, CABA, Córdoba y Salta. "El problema es que en estos momentos, Argentina tiene alrededor del 22% de la población con el esquema completo, Si bien, se avanza rápido, todavía falta y ya hay focos de Delta en algunas provincias".
"Otro problema es que ya no se puede detectar el nexo epidemiológico. Las personas que habitualmente han llegado desde Estados Unidos, Italia, Perú, traen el virus y si no guardan el correspondiente aislamiento, lo transmiten rápidamente. Así, llega un momento en el que se va perdiendo la cadena de contagio, es decir, ya no se puede identificar el caso inicial porque aparecen muchos por todos lados", indicó Vera Bello. Y concluyó: "Lo importante es que con el esquema de vacunación completo se puede hacer frente a esta variante sin descuidar los protocolos sanitarios vigentes que siguen siendo fundamentales".