APERTURA DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA 2021

Suarez, sobre la educación: "En Mendoza somos defensores de la presencialidad educativa"

En su segundo discurso legislativo, el gobernador Rodolfo Suarez se destacó -entre otros temas- su gestión en educación:

La educación es uno de los prescriptores principales del progreso individual y colectivo, por lo tanto, es un recurso estratégico de la sociedad que en la pandemia conforma la puerta más esperanzadora para salir adelante por el camino del desarrollo. Por eso en Mendoza la educación importa con hechos.

La escuela educa, alimenta, da refugio, democratiza conocimientos, orienta y contiene. Pero también cumple un rol único a la hora de crear lazos sociales, ya que enseña a vivir con los demás, enseña a aprender de la empatía, enseña a visibilizar la existencia de otros sujetos que tienen particularidades e intereses distintos que merecen ser respetados. Por eso su contribución a la salud emocional y al crecimiento personal es categórica. Es un sitio seguro y constituye una herramienta de equidad social indispensable, particularmente para los grupos más vulnerables, por eso debe estar abierta todo el tiempo que se pueda, de manera que el esfuerzo por mantener la presencialidad debe ocupar un lugar de prioridad excluyente en el diseño de cualquier estrategia epidemiológica.

En consecuencia, hoy reafirmamos el criterio que hemos sostenido desde mediados del año pasado en todas las asambleas del Consejo Federal de Educación: en Mendoza somos defensores de la presencialidad educativa.

Ese criterio invariable de mi Gobierno se vio reflejado quizá con más nitidez desde junio de 2020, fecha en la que empezamos a trabajar los protocolos de presencialidad que nos permitieron, para noviembre del mismo año, volver a las aulas con los estudiantes con trayectorias más débiles y, también, posibilitar la concurrencia del 90% de los estudiantes del último año de las Escuelas Técnicas, para que pudieran realizar sus prácticas profesionalizantes y, así, concluir su ciclo secundario

Quiero destacar, también, que Mendoza fue la primera jurisdicción en iniciar el ciclo educativo vigente el pasado 10 de febrero del 2021, cuando empezamos a recibir presencialmente a 20.000 estudiantes con estrictos protocolos. A partir de allí fueron sumándose todos los demás progresivamente.

Hoy estamos pronto a cumplir 90 días de presencialidad desde entonces. Casi 3 meses en que los más de 2.600 establecimientos educativos de la provincia contaron con presencia en sus distintos formatos.

Podría atribuir a mi gobierno la férrea voluntad política de transitar este camino, pero sería sólo una parte de la verdad, ya que nada de esto hubiera sido posible sin el gran compromiso de los equipos de supervisión y los directivos, con sus aportes en los planes operativos de cada escuela, del gran esfuerzo resiliente de los docentes, de los equipos administrativos y de los celadores que hacen que las escuelas abran y funcionen. También de la familia mendocina. Por eso, a las madres, a los padres, y a cada responsable adulto que apoya a esas niñas, niños y adolescentes que están yendo a la escuela, quiero decirles gracias. Muchas gracias por seguir confiando en la educación y, sobre todo, por acompañar a los chicos como lo vienen haciendo en este momento crítico de la historia.

Necesitamos avanzar en la construcción de modelos pedagógicos y organizacionales que reenfoquen la calidad educativa, para darle a los alumnos herramientas de realización frente al contexto de incertidumbre que plantea la incursión e inclusión dentro del mundo del futuro, caracterizado por los cambios constantes en materia tecnológica, científica, laboral y, por supuesto, marcado por una aceleración extraordinaria en la producción de conocimiento. De manera que la educación debe ser abordada como una disciplina de debate permanente en la sociedad. Un debate sin pausa, sin especulaciones, independientemente de los desafíos coyunturales que nos toque atravesar

Más aún en el contexto de pandemia, donde tenemos que considerar especialmente que las desigualdades pueden no tener retorno. La educación reviste carácter estratégico, como he dicho, y el debate en torno a su mejora continua no se debe ni se puede postergar, sencillamente porque es un debate esencial para definir la sociedad en la que nos iremos convirtiendo.

Digo que se trata de un debate esencial porque el derecho a la Educación de calidad es, ni más ni menos, que el derecho que abre la puerta a todos los demás derechos ciudadanos.

Hay que recordar que en tiempos muy álgidos de la historia nacional, nuestra sociedad y nuestro sector dirigente fue capaz de discutir temas urgentes e imprescindibles como el de la educación.

Así fue como en un contexto de fuertes disputas, aquella Ley 1.420 se convirtió en la piedra basal del sistema educativo argentino, pero sobre todo se convirtió en el vértice de la nueva organización nacional, alumbrando por primera vez en nuestra historia que la escuela y el maestro fueran determinantes en la construcción de un nuevo tejido social. Así la familia, sensatamente, comenzó a ver a la educación como fuente potencial para su progreso.

Con estos legítimos argumentos, seguimos sosteniendo que el escenario natural del debate es el Congreso Pedagógico de Mendoza, que hemos impulsado durante el año pasado para crear un espacio institucional productivo y ordenado para la reflexión.

El Congreso Pedagógico ayuda a abrir caminos nuevos, confronta ideas, compara modelos, suma actores, opiniones, estrategias y contribuye a la imaginación para proyectar y nutrir las decisiones del gobierno educativo.

Por eso es indispensable que todos nos involucremos en ese debate que ayude a garantizar una escuela que aloje en un ámbito de calidad a la totalidad niñas, niños y adolescentes.

Si miramos el último tiempo, podemos observar que la pandemia produjo dos fuertes impactos inmediatos sobre el sistema educativo. Por un lado, ha abierto como nunca la puerta a la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación y también a la afirmación de pedagogías innovadoras dentro del aula, que si bien ya eran conocidas aún estaban en ciernes, donde el alumno construye su conocimiento mientras el docente lo orienta y acompaña. Pero por otro lado, ha terminado por confirmar y acelerar el costado social más doloroso, exponiendo abiertamente la profunda brecha existente en el marco de nuestra sociedad que afecta el aprendizaje de los sectores más vulnerables.

Hemos visto, aún en el mejor de los casos, que una pantalla con 20 o 30 caritas no contribuye de lleno a una enseñanza que convoque a la participación y permita generar espontáneamente pensamiento crítico.

Por eso, estar en la escuela es un elemento igualador implacable, ya que la brecha social demuestra que la educación desde la casa es tremendamente dispar y que la bimodalidad es algo que si bien debería ocurrir, debería suceder sin distinguir estratos, como consecuencia natural de los tiempos que vivimos en razón de la evolución tecnológica.

Durante el año que ha pasado, hemos llevado adelante el primer Censo de fluidez lectora, a través del cual escuchamos leer a 80.000 estudiantes de diferentes edades. La fluidez lectora es un componente fundamental de la comprensión. Conocer cómo leen los alumnos es parte de un diagnóstico imprescindible para ayudarlos a mejorar. Igualmente, es un componente necesario, pero no suficiente. Por eso, uno de nuestros objetivos de gestión ha sido profundizar los procesos de alfabetización. De ahí, el programa de vanguardia llevado por Mendoza desde 2017, Klofky. Es el Programa de alfabetización temprana implementado por la DGE en el nivel inicial a través del libro de la Doctora Ana María Borzone y especialistas del CONICET.

Respondiendo a otros de nuestros ejes de gestión educativa primordiales, más aún frente a los efectos de la emergencia sanitaria, desarrollamos el Plan de Recuperación de Saberes, que permitió un egreso efectivo, en esta instancia, mayor al del 2019 en un 21%. La ampliación de la Escuela Digital Mendoza alcanzó 62.000 aulas y más de 320.000 usuarios, con la interacción de 1.800 instituciones educativas. La formación docente contó con 247 webinar, de los que participaron casi 28.000 docentes, dentro de un programa orientado a la mejora escolar, que cubrió 250 escuelas. Asimismo, adaptamos la normativa de Educación Superior, posibilitando el egreso de 2.400 estudiantes mendocinos.

Sabemos que la escuela está atravesada por realidades complejas que la exceden, más aún en estos tiempos, y que se refleja en los índices de repitencia y abandono escolar. La evidencia demuestra que la mejor forma de contrarrestar ambas realidades es el seguimiento y acompañamiento de las trayectorias débiles.

Especialmente durante el 2020, se evidenció la necesidad del trabajo en red, entre los actores propios del sistema educativo y actores externos de la comunidad local. Por esta urgencia nació la Red de Apoyo a las Trayectorias Escolares, como programa del gobierno escolar que tiene la finalidad de articular y coordinar acciones y esfuerzos en pos de disminuir la brecha educativa.

Durante el 2020 se establecieron más de 120 centros escolares wifi en toda la provincia, a los que agregaremos durante este mes de mayo otros 50 centros con 500 computadoras. Acompañamos a más de 30.000 estudiantes con nuestros Institutos de Educación Superior, centros de apoyo escolar de los municipios, universidades, a las que se sumaron voluntariamente también distintas iniciativas del sector social, todo para fortalecer las trayectorias escolares más debilitadas.

Para este año, basados en los resultados, esta Red se propone continuar profundizando su alcance potenciando el sistema GEM, Gestión Educativa Mendoza, el Censo de fluidez lectora y, también, a través de una novedosa plataforma colaborativa de Evaluación del Aprendizaje.

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