¿En la pandemia somos todos solidarios?La gran mayoría si, otros pocos no, cuando en forma deliberada y con medidas de fuerza que cruzan la línea de la legalidad, algunos piden aumentos para sus salarios, ya de por sí muy abultados, tal es el caso de los sindicatos petroleros que reclaman en Mendoza por paritarias en medio de la crisis por la pandemia del coronavirus. Reclamos realizados con violencia, como los registrados hace siete días en la zona de Pata Mora, tomando pozos petroleros y provocando daños en las instalaciones, provocando pérdidas económicas importantes.
Cuando leemos sobre los hechos históricos relacionados a pandemias, como la que estamos atravesando todos los habitantes del planeta con el covid-19, conocemos sobre las duras consecuencias que dejaron, con millones de personas enfermas, fallecidas y sumidas en la pobreza por los efectos económicos, secuelas que fueron transversales, y en donde todos algo perdieron.
A diferencia de las anteriores, la actual, como el caso de la Argentina, tiene un Estado que a pesar de la crisis económica, que ya se venía registrando, está presente asistiendo a esos ciudadanos que no pueden salir a trabajar, y que dependen de ellos mismos.
Otros argentinos, que tienen la suerte de trabajar, lo hacen sabiendo que sus sueldos no son los mismos que antes del 20 de marzo, que por efectos de la cuarentena en algunos casos se han visto reducidos, pero igual saben que a pesar de contar con menos en el bolsillo, tienen la seguridad de que los productos básicos para sus familias estén asegurados.
La pandemia actual sigue pegando y fuerte, todos los días observamos como las estadísticas cambian en forma vorágine, con más casos en el mundo y el país, y con más personas que pierden su trabajo porque en el lugar donde se desempeñaban laboralmente cierran las puertas, y también sus sueños.
Ante este panorama, muchos, los más, se muestran solidarios con los que menos tienen, "algunos para no cerrar sus locales, pensando que esto va a pasar pronto y para no dejar a sus empleados en la calle, buscan la manera de subsistir juntos, cuidando lo poco que tienen", incluso funcionarios del Estado decidieron bajar sus sueldos.
¿Pero, todos somos solidarios en esta pandemia?, lamentablemente no, y el ejemplo es lo que viene pasando en Mendoza con el sector petrolero, con sindicatos como el de Petróleo y Gas Privado de Cuyo y sus aliados patagónicos del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, que a pesar de que se les aseguraron a sus afiliados los puestos de trabajo, contra otros mendocinos que los perdieron, siguen pidiendo más aumentos y premios, beneficios que demás trabajadores de otras actividades nunca tuvieron.
Hace una semana estos gremialistas cruzaron la línea en sus reclamos en esta época de pandemia con incertidumbre económica y financiera; cuando en la zona de Pata Mora, con actitudes patoteriles, privaron a supervisores de YPF y de empresas que operan en el lugar de su libertad, obligándolos a permanecer encerrados en sus oficinas. No conformes con esto, una veintena de sindicalistas sabotearon el yacimiento de Chachauén Sur, cerrando válvulas de trasporte de petróleo, e incendiando instalaciones, dañando y apropiándose de infraestructuras que no son propias, provocando pérdidas económicas importantes. En ese momento tuvo que actuar Gendarmería Nacional, en medio ya de una conciliación obligatoria, para que las personas afectadas e intimidadas pudieran salir de ese conflicto ubicado en "tierra de nadie".
David Castro. Secretario General del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Cuyo
En las últimas horas el propio Secretario del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Cuyo, el mendocino David Castro, que pasa la cuarentena muy cómodo con respecto a otros trabajadores, reafirmó que "no están conformes con las propuestas realizadas para levantar las medidas de fuerza, y que seguirán exigiendo paritarias"; paritarias que otros sindicatos argentinos tienen suspendidas porque entienden el complejo panorama de la pandemia.
Conclusión, no todos los mendocinos son solidarios, más aún cuando se piden aumentos en tiempos de crisis, y se comparan esos importantes ingresos por salarios, cuatro o cinco veces superiores a los de un empleado de comercio o municipal por ejemplo, peor aún cuando se traza un paralelo con aquellos que todos los meses esperan del Estado el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que apenas alcanza los 10 mil pesos, cuando se necesitan 40 mil pesos para la canasta familiar.
Los argentinos por naturaleza somos solidarios, sigamos en esa dirección, pensemos en los verdaderos valores de la sociedad, para que sea más justa, con oportunidades para todos, y no dejarnos dominar por un centenar de personas egoístas e irracionales que sólo buscan satisfacer sus necesidades, muy distintas y por encima del ciudadano común.