19 de junio de 2026
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Entrevista

Francisco Carrasco: la Vendimia le da revancha

El actor chileno estuvo al frente de la dirección de actores de la edición 2011. Luego del conflicto, vuelve a asumir el compromiso pero con ganas de reivindicar lo que pasó. Dialogó a solas con SITIO ANDINO.

Por Eugenia Cano

“Soy actor de proyecto más que de elenco”, declara Francisco Carrasco y la frase alcanza para definirlo. Es un artista que no se casa con nadie, su condición de “paria” – según sus propias palabras - sin más rumbo definido que el mismo viaje, le permite trabajar en cualquier ámbito. La premisa es justamente esa: trabajar, crecer, buscar.

Por eso para quienes creían que Carrasco sólo era de la hueste de Walter Neira, con quien compartió dos fiestas Vendimiales (La última, “Los rostros de la Vendimia”) dirigiendo a la masa actoral, este 2012 lo hará en el equipo de “Te miro…Vendimia de colores”, que lidera Alejandro Grigor.

El polifacético actor, mendocino por adopción (Es de nacionalidad chilena), esta semana visitó la redacción de SITIO ANDINO y se dispuso a dialogar sobre este nuevo desafío, que en lo personal, le implica una revancha. Una reivindicación a las dos noches de fiesta que no fueron. Esas en las que el caos desató lo peor. El año en que Mendoza se quedó vacía de Vendimia…

- Culmina para vos un año más que exitoso en teatro y en cine (Protagonista del exitoso film mendocino “Road July) y ahora la Vendimia, ¿es como la frutilla de la torta?

- No creo que sea la frutilla de la torta, porque la sensación de frutilla es como que todo acaba y mi sensación es que uno tiene que ir siempre avanzando, como una bola. Pero sí, es un paso importantísimo. Y creo que tiene un sabor especial en cuanto a que en mi caso personal es otro grupo, en que no he trabajado antes.

No se puede dejar de consignar también , por lo menos en mí, la sensación de revancha con lo que pasó el año pasado. Mi sensación no fue para nada grata, haber trabajado con tanta fuerza, tanta pasión y tanto trabajo profesional y destacable del grupo de actores, donde yo iba evolucionando en mi trabajo. Se fue todo al piso y fue bastante hevy la sensación para todos. En mi caso personal, estar seis, siete meses laburando para que pasara esto fue bastante tráfico, muy frustrante. Una depre importantes un par de meses.

Y ahora de toque volver a estar ahí, es una sensación como de agradecimiento a los astros y una forma de reivindicar no sólo el tema de los actores sino todo lo que fue la Vendimia. Todavía cargamos dos funciones que no hicimos que todavía está en la mente y en el cuerpo del artista y que tiene que ser un plus para que ahora salga y la rompa.

- En lo personal, ¿cuál es ahora el desafío?

- Va siempre ligado a que el actor, sea lo más actor posible y que tenga la sensación de pasión por lo que realiza. Creo que es necesario generar esa cosa de pertenencia, que vaya más allá de la guita. Mi forma de trabajar tiene que ver con eso. Es una obra a escala mayor donde se improvisa, se saca material desde los mismos grupos y se hilvana una puesta. De tal manera que uno lo que ve de los actores sea creados desde los mismos actores, está guiado por mi y puesto en escena por mí pero es todo material sacado de ellos mismos., lo cual genera una sensación de pertenencia por que no te lo están marcando.

Carrasco no es un director emotivo, de esos que evocan la parra y la uva antes de salir a escena. Su trabajo es el de imprimir un compromiso profesional desde el actor. De los 180 actores que necesita en esta Vendimia, dice que tiene la suerte de conocer al 90% de los que se presentarán en el casting. Situación que le aliviana la tarea “ya todos conocen mi forma de trabajar”, comenta. Y Alejandro Grigor le dará toda la libertad para hacerlo.

- ¿Qué es lo que se va a poder ver en “Te miro…Vendimia de colores”, desde lo actoral?

Es un trabajo que va a alternar actuación y cuestiones más plásticas. Y eso se va a definir en el encuentro con el artistas.Tenemos un par de acróbatas, clowns que van a pasar muy cercano a la gente que es muy gracioso. Y tenemos una escena donde algunos actores se deslizan desde el público.

Hay un personaje omnisciente que está todo el tiempo, que nos lleva a través del tiempo a viajar a descubrir los colores. Tiene muchos cuerpos, que son varios en uno y después personajes principales como son la madre vendimia, la bodega…

- Volviendo al conflicto del año pasado, ¿pudiste hacer un análisis de lo que pasó?

Creo que las cosas estuvieron mal manejadas. Se entró en una suerte de caos colectivo. Desde esta cosa irregular desde el Gobierno con esto de las entradas. Por otro lado, un momento de mucha euforia donde no se pensó claramente, donde todo contribuía, desde un pasadizo angosto con 700 personas apretadas, la lluvia, la tensión. Todo hizo que no se pensara desde la mejor forma y ya no se podía discernir claramente. Donde las Asociaciones y el Gobierno no pudieron resolver, se pasó el tiempo y se fue todo al diablo.

- Y la cuenta todavía está pendiente. En el trascurso de este año no hubo diálogo. Pareciera que la demanda de parte de los artistas fuera eterna y que nunca se fuera a resolver…

Creo que eso va a ser eterno, que tiene que ver con la sociedad en la que vivimos y las políticas de estado que nos gobiernan. El tema está en consensuar y hacerse cargo de lo que nos corresponde a cada uno. A mí me cuesta tener una postura exacta. Yo me hago cargo como artista de muchísimos errores y el Gobierno también tiene cosas que solucionar. Básicamente el reclamo tiene que venir desde las políticas culturales. Mas allá de la Vendimia que es un punto en el año, el reclamo tiene que apuntar a políticas de laburo, a planificaciones culturales en serio, a contrataciones sistemáticas y en regla. Porque al final la única empresa que nunca ha parado es la cultura, pero que pasa: haces una función y se te paga a los 90 días. ¿Quién labura así?, bueno, nosotros sí…

Tampoco existe un centro de Vendimia. Tendría que haber un galpón gigantesco para poder ensayar y guardar escenografía. Para no tener que estar buscando escuela para ensayar. Que los vecinos se quejan. Esas son cosas que no se terminan de resolver.

Y desde el lado artístico yo creo que tampoco es descansar y decir el estado no nos da nada. Yo en el teatro soy absolutamente independiente y me he gestado así. Está bien que necesitamos cosas, pero también desde el lado del artista ¿qué se hace?, ¿qué se genera y de qué forma? De los 180 artistas que se representan trabajaran activamente en el año 60 actores, con suerte. Y el otro 120 son flacos que realizan solamente Vendimia. Y suelen ser los más amotinados en momentos difíciles. No está mal el reclamo, pero digo, hay como ciertas convulsiones sociales que explotan sólo por el dinero, en instancias donde se puede apretar. Entonces creo que tenemos que ser más inteligentes.

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