Muñoz y Agulles le pusieron fin a 20 años del peronismo malargüino
Cuando el departamento vuelve a prepararse para una nueva elección, renace la bronca de muchos justicialistas que vieron marchar la posibilidad de una nueva gestión municipal.
2015 va a ser un año en Malargüe que quedará marcado en lo político partidario por muchas cosas, por primera vez las internas se definían un solo día, en las PASO; el radicalismo después de dos décadas volvió al poder, y el peronismo malargüino pasa por su peor momento de la historia. Y cuando los justicialistas hablan de esto, no dudan en echarle la culpa a dos de sus pares, José Muñoz y Juan Agulles, animándose a decir muchos nunca supieron legitimar el poder, lo mal usaron, gobernaron sin él, y no fueron capaces de conquistar a la gente.
Está claro en Malargüe, que aún desde el Justicialismo no se explican que pasó el 21 de junio, cuando después de 20 años los peronistas debieron dejar el poder, más cuando se suponía que al menos el 60% de los votos les pertenecía.
El análisis no es muy difícil, ni complicado y a la vista de todos están las pruebas, las versiones de traición y acciones en contra del máximo principio de los peronistas: la lealtad.
Esto se notó de inmediato cuando se supo de las PASO de abril, evidenciando un peronismo malargüino quebrado y con por lo menos, antes del cierre definitivo de listas, ocho candidatos a intendente.
En esa puja estaba Enrique Soler, Raúl Rodríguez y José Barro por el paquismo; aparecía Héctor Rasso bendecido por Celso Jaque, y Juan Agulles que amenazaba con ser candidato otra vez, algo que cayó feo en los partidarios. El mensaje fue captado por el intendente y su aliado y estratega, el siempre polémico José Muñoz, que se ausenta por meses de Malargüe, pero que aparece al momento de la rosca para no quedar con las manos vacías.
Al cierre de las listas, se bajó Agulles de esa candidatura y encontró una, que al igual que José Muñoz, le garantizara cuatro años más cerca del poder, un cargo en la Le gislatura. Como ya no había tiempo para negociar o no querían con los otros dos sectores, inventaron un candidato: Sebastián Sáenz, el que en más de una oportunidad en reuniones partidarias ha dicho que me dejaron solo, me soltaron la mano.
Cuando Agulles ya prácticamente ha dejado la comuna y de José Muñoz poco se sabe, concejales peronistas y gente que no estuvo alineado con ellos, los hacen responsables de la caída, de la cual saben los justicialistas va a ser muy difícil reponerse.
Este jueves una funcionaria y militante peronista se animó y dijo sobre Agulles y Muñoz: nunca supieron legitimar el poder, lo mal usaron, gobernaron sin él, y no fueron capaces de conquistar a la gente.
Desde distintos sectores, como el del empresario José Barro, han manifestado que no los quieren en sus filas, porque teniendo la posibilidad de presidir el Partido Justicialista, no pudieron consensuar, unir, evitar la interna. Queremos que se vayan, nosotros construimos nuestro sector y seguiremos fortaleciéndolo con gente nueva, sin los vicios de ellos, habría manifestado un militante de esta corriente.
Por el lado de Rasso la cosa no es distinta, a tal punto que el mismo funcionario de ANSES, evitaba por todos los medios sacarse una foto con Agulles o Muñoz, es la peor imagen: en vez de sumar, restan, decían ya antes de 21 de junio.
Y si algo faltaba, hasta del radicalismo, y previo las elecciones generales para intendente, manifestaban lo mismo. Jorge Tieppo, días previos al del 21 de junio dijo a la prensa: estamos seguros que el domingo ganamos, porque los gobiernos se pierden cuando son muy malos, y el de Agulles es el peor.
José Barro perdió el 19 de abril en las PASO, Rasso en las generales del 21 de junio, los dos con amplio consenso e importante caudal de votos, que seguramente les son propios. Pero si hay dos que ganaron, y hasta perdiendo el peronismo local, fueron Agulles y Muñoz, uno sigue dos años más en la Legislatura, el otro lo acompañará, aunque desde la Cámara de Senadores, a partir de unos meses.