Allí están los que vos no conoces pero son anteriores.
Allí están los que vos no conoces pero son anteriores.
Allí está el Potrillo, caminando con sus hijos, la Tota revolea la bandera en lo alto y el Nico alienta con su familia en un rincón del Municipal. Ahí están los de ahora, los de siempre, los hinchas de Godoy Cruz, sin barrio ni pasado. Los Hinchas.
Allí está Ripari, Parigi y Suraci arengando a los fanaticos porque al margen del resultado de esta tarde todos, quieren volver, volver al Gambarte.
Los errores de Moyano pasan como las cervezas frías que vende el kiosco de los Barrios del Oeste que destina todo para la vuelta casa .
Ellos alienta no paran de cantar porque son fieles, porque sólo entienden una cosa. Volver a casa los desvela. Volver casa los deja sin aliento.
Pasan los minutos y Godoy Cruz gana, luego pierde, luego gana y vuelve a perder con Rafaela, sus amigos, sus seguidores de la vida lo alientan en un apantalla que no se ve, ellos no distinguen, sólo cantan gritan goles que escuchan en la radio y repiten una sola cosa. Queremos volver a casa, queremos volver al Gambarte.
Así se pasa la tarde. Colaborando con el objetivo de volver a ser local en la casa propia, viendo al equipo en un intento de pantalla gigante, pero ellos alientan, ellos gastan, ellos colaboran porque el sentimiento por un club ni se ve ni se escucha, se siente.
Y para eso no es necesario una pantalla gigante. Hace falta sangre y esta gente la tiene de sobra, por que jugar es una cosa, pero volver. Volver es otra cosa.
