Quién sabe qué se le cruzó por la cabeza al maleante. De última, si es de su agrado probarse ropas de ese estilo, podría llevarlas a su guarída y , ahí si, ya a salvo de la pesada mano de la justicia, probar y ver cómo le queda para el verano o si combina con el pareo. Pero no pudo evitar la tentación, la ansiedad. La logica no corrió para este muchacho.
Las imágenes muestran que el ladrón se quitó la ropa y se puso una bikini rosa que encontró en un dormitorio. Paseó por lo pasillos buscando espejos que le devuelvan la imagen que el esperaba: reo pero sensual a la vez.
14 de mayo de 2026


