Independiente Rivadavia, el equipo que puso segunda en el momento justo
Otra vez volvió a la victoria la Lepra, pero sus tres puntos los celebró ante Independiente, el grande que busca retornar a Primera. El once de Trotta se recuperó y va por más en este torneo.
La rebeldía es un tributo que algunas personas poseen para tratar de evitar los caminos demarcados por la cultura; rebelde es quien rompe las líneas de lo normal y se anima a experimentar otras sensaciones; no había otra solución para lograr el objetivo en la tarde noche mendocina, una puesta del sol distinta si lo es, Independiente Rivadavia tuvo historia frente a sus ojos y la tiró por el barranco.
Cuánto costó, y sino preguntale a los hinchas cuando en la última del cotejo Walter García evitaba el empate poniendo su cabeza en la línea, pero se ganó como le es característico al Azul; primero poniendo lo que hay que poner y después repartiendo.
Atrás habían quedado los berrinches de duras derrotas ante San Martín de San Juan y luego Ferro, sin embargo el trazado es largo y acá no hay tiempo para desperdiciar.
La cosa empezó como nadie se lo esperaba, como la mona, porque Leandro Caballero le taló las piernas a uno de casaca roja y el árbitro, el pésimo Laverni, apeló a la máxima pena y le mostró la colorada; no se podía creer que a los 4´ el local se quedaba con uno menos, sí puede ser, al central se le fueron los humos y tuvo que ir a remojar las neuronas a los vestuarios.
Ahora las armas para atacar eran otras. Independiente, que se parece más a un cuadro de la Primera D que justamente a Independiente, intentó llevarse por delante a los de Roberto Trotta; atrás estaban los García, los Agüero, Los Emiliano Fernández, los Josué Ayala y el elenco de Avellenda apenas si pudo pisar el área mendocina con un remate de Mancuello, que tapó muy bien el uno.
Hay que hacer un párrafo aparte ahora. La Lepra cambió el desorden de los encuentros anteriores por claridad, cambió la desorientación por precisión y Lucas Gamba terminó de ponerle la frutilla al postre, tras una avivada de Pérez. Y hablando del diez, no mucho después, le puso una trompada a Independiente con su terrible 2 a 0.
La Lepra terminó sufriendo hasta el final por la llegada del descuento, pero el hincha se fue con una sonrisa de oreja a oreja, y esto es más allá del rival de turno, sino porque acá se volvió a tener prudencia para sobrepasar las adversidades. Independiente Rivadavia se tranquilizó, pensó con más calma y finalmente sumó un triunfazo con todas los matices de una hazaña.