El dilema es el mismo y el conflicto también; La relación con el sector agroexportador, que podrá tratar mejor o peor en las formas al presidente de turno, pero en el fondo a todos les hace lo mismo; sentarse sobre los dólares y esperar las condiciones más favorables que se pueda.
¿Está mal? Técnicamente no. En todo caso el problema principal es de la política que no supo, ni sabe poner las condiciones (y hacerlas cumplir) para por un lado ampliar la matriz productiva y por otro que se liquiden las exportaciones.
Pero lo que no está mal técnicamente sí es cuestionable desde otros puntos de vista. Al fin y al cabo, el sector siempre toma la misma actitud ya sea que el contexto sea favorable o desfavorable. Y allí la actitud de mejorar el rendimiento de su negocio en realidad se termina transformando en un factor de presión política y económica que trastoca la economía argentina.
El complejo agroexportador tiene espaldas suficientes y sonríe cada vez que algún aplaudidor del Gobierno, ya sea pseudo economista, comunicador o funcionario, aseguran que están perdiendo plata por no liquidar.
Ya lo vivieron mil veces y la respuesta de la política y los “especialistas” siempre tuvo el mismo grado de patetismo.
Soja, sin incentivo para liquidar
Con la soja por debajo de los 400 dólares y un atraso significativo del tipo de cambio frente a la inflación el sector no ve incentivos en liquidar (nunca lo hacen por miedo o apuro) y sí ve que se profundiza la posibilidad de presionar por una nueva devaluación, un cambio en el corte del dólar blend o una baja de retenciones.
A traves de los medios y consultoras afines le dan al Ejecutivo señales de cuál es uno de los caminos para que se avengan a liquidar una parte de los aproximadamente 10 mil millones de dólares que aguardan en silos y silo bolsa
Un medio especializado publicó en las últimas horas que se comienza a hablar de un escenario de baja de retenciones a la soja de 8 puntos para ubicarse en 25%. La realidad es que nadie habló públicamente de tal cosa y corren todas las sospechas de que la operación de presión en marcha es cada vez más fuerte.
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El gobierno de Javier Milei no logra que los agroexportadores liquiden sus tenencias de soja.
Soja; presión con cuentas en el aire
Por otro lado un trabajo de Pablo Andreani, un reconocido consultor en agronegocios, fomenta esa versión y asegura que dicha baja a los valores actuales de la cadena sojera le significaría al Gobierno un costo fiscal de 960 millones de dólares, pero incentivaría a liquidar unos 8600 millones de dólares considerando que quedan sin vender y sin fijar cerca de 21 millones de toneladas de soja de la cosecha actual, 13 millones de toneladas físicas y disponible en poder de productores y 8 millones de toneladas pendientes de fijar.
Algo absolutamente incomprobable, se sabe de memoria que el comportamiento de los productores y agroexportadores no es lineal ni uniforme.
El especialista asegura que la baja de 8 puntos en los derechos de exportación de la soja permitiría que ingresarán divisas frescas en un período en donde las liquidaciones bajan –por una cuestión estacional- y se podría realizar el empalme con la cosecha fina 2024/25 sin sobresaltos. Otra vez algo absolutamente incomprobable.
Lo único comprobable es que, una vez más, el sector se ha transformado en un árbitro del futuro de la economía con la diferencia que por estos años el poder político está en manos de personajes muy propensos a ceder a las presiones sin analizar a fondo las posibles, o mejor dicho seguras consecuencias, de aflojar ante el apriete sojero.