6 de mayo de 2026
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Dólar

Bancos vuelven los créditos en dólares: qué cambió y quiénes pueden acceder

El crédito en dólares vuelve al sistema financiero argentino con nuevas reglas. Avanza de forma gradual, con foco en empresas y cautela ante riesgos cambiarios.

Por Marcelo López Álvarez

El gobierno de Javier Milei y Luis Caputo en silencio siguen apostando a una “legalización” de la economía bimonetaria argentina. En ese camino imaginan la inocencia fiscal y el retorno del crédito en dólares para todo público como dos estaciones de ese recorrido.

Así, el sistema financiero comienza a transitar una reconfiguración en materia y los bancos han retomado la posibilidad de ofrecer financiamiento en dólares más allá del tradicional universo exportador, aunque bajo condiciones específicas y con una implementación todavía incipiente.

Actualmente, las entidades financieras concentran su oferta de créditos en dólares en el segmento corporativo, particularmente en empresas vinculadas al comercio exterior y algunos incipientes créditos hipotecarios. Sin embargo, la expectativa del mercado apunta a una ampliación progresiva hacia personas físicas, incluyendo préstamos personales y de consumo, en línea con la estrategia oficial de profundizar el uso de divisas en la economía doméstica.

Un cambio normativo con impacto gradual

El punto de inflexión lo marcó la Comunicación “A” 8202 del Banco Central, que habilita a las entidades a prestar en dólares a clientes sin ingresos en esa moneda. La medida introdujo una modificación relevante respecto del esquema vigente desde la salida de la convertibilidad, cuando se restringió el crédito en divisas a actores con capacidad genuina de generación de dólares.

No obstante, la flexibilización incorpora una condición central: los bancos no pueden utilizar depósitos del público para este tipo de financiamiento. En cambio, deben fondearse mediante emisiones de deuda en el mercado de capitales o a través de líneas de crédito provenientes del exterior. Este requisito busca limitar los riesgos sistémicos asociados al descalce de monedas.

En este contexto, algunas entidades comenzaron a explorar el nuevo marco. El caso más significativo es el de Banco Macro, que tras una colocación de deuda por 400 millones de dólares, lanzó una oferta inicial de créditos en moneda extranjera dirigida a clientes con perfiles crediticios elevados.

Primeras experiencias y condiciones financieras

La propuesta de esta entidad incluye préstamos hipotecarios a cinco años con una tasa del 11%, créditos personales a doce meses con tasa fija del 9% y esquema de pago al vencimiento, y líneas prendarias con plazos de hasta 36 meses. Se trata de la primera iniciativa de este tipo orientada al segmento de individuos desde el fin del régimen de convertibilidad.

El resto del sistema financiero se muestra prudente. Algunas entidades descartan, por el momento, replicar estas ofertas, en un contexto marcado por niveles crecientes de morosidad y elevada incertidumbre macroeconómica. La cautela responde tanto a la evaluación del riesgo crediticio como a la volatilidad cambiaria, que históricamente ha condicionado el desarrollo del crédito en dólares en el país.

Algo más activo se muestra el crédito hipotecario en dólares, que introduce una alternativa que, si bien retoma una lógica conocida, se presenta bajo esquemas más acotados y con fuerte protagonismo del financiamiento privado. En un contexto de relativa estabilidad cambiaria, estos instrumentos comienzan a posicionarse como un complemento dentro del mercado inmobiliario. A diferencia de los créditos ajustados por UVA, el capital y las cuotas se pactan directamente en moneda estadounidense, lo que brinda previsibilidad nominal pero traslada el riesgo al tipo de cambio y a la capacidad del deudor de generar ingresos en dólares o protegidos frente a una devaluación.

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El gobierno insiste con facilitar los créditos en dólares. Cautela de las entidades financieras.

El gobierno insiste con facilitar los créditos en dólares. Cautela de las entidades financieras.

Otra característica distintiva es su alcance parcial: estos préstamos suelen cubrir entre el 35% y el 50% del valor de la propiedad, lo que exige un aporte significativo de capital propio y restringe el acceso a perfiles con mayor capacidad financiera. Esta estructura reduce el riesgo para el acreedor y fortalece la garantía hipotecaria, al tiempo que mantiene criterios tradicionales de evaluación, como la relación cuota-ingreso.

En cuanto a las condiciones, predominan esquemas con cuotas constantes en dólares (como el sistema francés), aunque también existen modalidades más flexibles, como el pago exclusivo de intereses durante el plazo y la cancelación del capital al vencimiento.

Persistencia del sesgo exportador

El grueso de la actividad crediticia en divisas continúa concentrado en empresas vinculadas a la cadena exportadora. Importadores, productores agroindustriales y proveedores de bienes transables siguen siendo los principales destinatarios de estos préstamos, que se utilizan tanto para capital de trabajo como para inversiones.

En este segmento, las tasas se mantienen en niveles relativamente bajos en comparación con el financiamiento en pesos. Los créditos a importadores, por ejemplo, registran tasas del orden del 3,5% anual a 90 días, 4,5% a 180 días y hasta 5% a un año. Estas condiciones resultan atractivas en la medida en que las expectativas de estabilidad cambiaria se sostengan.

En paralelo, entidades como el Banco Nación impulsan líneas específicas para el sector agroindustrial, incluyendo financiamiento en dólares a tasa cero para la adquisición de maquinaria, con plazos de hasta 60 meses y cobertura total del valor del bien. Estas iniciativas reflejan una estrategia orientada a canalizar el crédito hacia sectores generadores de divisas.

Condiciones de acceso y perfil de los tomadores

En términos generales, los requisitos para acceder a créditos en dólares no difieren sustancialmente de los exigidos para préstamos en pesos. Las entidades evalúan la capacidad de repago, el historial crediticio y la estabilidad de ingresos del solicitante. Sin embargo, en el caso de financiamiento hipotecario o de mayor plazo, los criterios tienden a ser más estrictos.

La posibilidad de extender estos créditos a personas sin ingresos en dólares introduce un cambio significativo en el perfil potencial de los tomadores. No obstante, este aspecto también concentra los principales factores de riesgo.

Riesgos latentes y límites estructurales

El principal riesgo asociado al endeudamiento en moneda extranjera radica en la exposición al tipo de cambio. Una eventual devaluación puede incrementar de manera abrupta el peso de las cuotas en términos de ingresos en pesos, aun cuando las tasas de interés se mantengan fijas.

Este descalce entre moneda de ingresos y moneda de deuda ha sido históricamente uno de los factores determinantes en las crisis financieras locales. Por ello, a pesar del impulso del Gobierno, las entidades financieras mantienen una postura cautelosa frente a la expansión de estos instrumentos.

La limitación en el uso de depósitos en dólares también restringe el volumen potencial de crédito. Las entidades dependen de su capacidad para acceder a financiamiento externo o emitir deuda en el mercado local, lo que introduce un costo adicional que se traslada a las tasas finales.

Entre la expansión y la prudencia

Mientras el Gobierno asegura que avanza en la preparación de una normativa que podría ampliar aún más el alcance del crédito en dólares, eliminando restricciones adicionales, el proyecto se encuentra en revisión ante la preocupación por la capacidad del sistema para absorber eventuales shocks.

Por ahora, el regreso del financiamiento en moneda extranjera no deja de ser gradual y para la crema de los usuarios del sistema financiero, marcado por avances puntuales y una fuerte dosis de cautela. La experiencia reciente sugiere que su expansión estará condicionada tanto por factores regulatorios como por la memoria financiera de un sistema que ha aprendido, a lo largo de las últimas décadas, a desconfiar del endeudamiento en dólares sin cobertura adecuada.

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